Obtuvo la ciudadanía griega gracias a la NBA

Obtuvo la ciudadanía griega gracias a la NBA

18 de mayo del 2019

Es conocido como el “Fenómeno Griego”, un basquetbolista con una habilidad tan extraordinaria que se ha vuelto famoso como el rostro de su país natal. Sin embargo, durante la mayor parte de su vida en Grecia, Giannis Antetokounmpo fue considerado un extranjero.

Como hijo de inmigrantes africanos, continuamente era vulnerable a ataques de racistas y a amenazas de deportación a Nigeria, país que nunca había visitado.

Ahora que domina el escenario en los playoffs de la Asociación Nacional de Basquetbol (NBA) como el mejor jugador de los Bucks de Milwaukee, el equipo mejor sembrado de la Conferencia Este, sus compañeros inmigrantes africanos en Grecia observan embelesados.

Su historia, el relato de un adolescente que apenas podía driblar y que se convierte en uno de los mejores jugadores del planeta, es motivo de alegría.

Conisguió la ciudadanía por el basquetbol

Sin embargo, también es motivo de una amarga reflexión sobre la discriminación sufrida por su comunidad. Muchos lamentan que la experiencia de Antetokounmpo se haya vuelto material para un cuento de hadas sobre la vida griega en el que se han dejado fuera sus luchas.

Hasta hace poco, incluso los hijos de inmigrantes africanos que nacieron aquí encontraban difícil asegurar la residencia legal, peor aún la ciudadanía.

Antetokounmpo obtuvo la ciudadanía griega hace apenas seis años, justo cuando estaba a punto de partir rumbo a Nueva York para el draft de la NBA.

“Le dieron la ciudadanía griega para que no viajara a Nueva York como nigeriano”, dijo Nikos Odubitan, fundador de Generación 2.0, grupo activista que ayuda a inmigrantes de segunda generación a obtener estatus legal en Grecia.

Ahora que es una estrella del basquetbol, “se ha convertido en el embajador de Grecia”, afirmó Odubitan.

“Por supuesto, todos estamos orgullosos de lo que sucedió. Pero esto no es lo que se necesita para ser un ciudadano griego. Tenemos ingenieros, doctores, todo tipo de profesionistas, y el Estado griego no los reconoce.

¿Por qué se necesita ser un astro del basquetbol?”

La gente blanca de Grecia ahora acoge a Antetokounmpo con los brazos abiertos. “Lo ponen en un pedestal”, dijo Jackie Abhulimen, de 27 años, hija griega de padres africanos. “Pero la misma persona que vitorea a Giannis podría maldecirme en la calle”.

En noviembre, después de que un comentarista deportivo griego llamó “chango” al hermano mayor de Giannis, Thanasis Antetokounmpo, que juega para uno de los principales equipos de baloncesto de Grecia, Giannis habló sobre su herencia.

“Mis hermanos y yo somos griego-nigerianos”, escribió en griego. “Si a alguien no le gusta, ese es su problema”.

En Sepolia, el barrio de cuidado de Atenas a la sombra de la Acrópolis donde creció Antetokounmpo, la gente se maravilla de lo que ha llegado a ser.

Era un niño de la calle

Chris Iliopoulos Odoemelam, de 24 años, solía jugar con él cuando tenían 11 años. Antetokounmpo mostraba poca agudeza para el basquetbol, jugando con torpeza en la cancha que ahora está pintada con su imagen.

Odoemelam trata de conciliar al niño flacucho que recuerda con la fuerza que observa en videos de YouTube.

“Era sólo un chico que veías en la calle, hambriento y en busca de comida”, dijo acerca de Antetokounmpo, quien vendía lentes oscuros en las calles de Atenas para apoyar a su familia.

“Tenía un par de zapatos que tenía que compartir con sus hermanos. Y ahora es millonario. Qué locura”.

Se escucha eso con frecuencia entre las personas de ascendencia africana en Grecia, que aún se están acostumbrando a la noción de que su comunidad ha producido a una súper estrella internacional.

“A los nigerianos no les interesa el basquetbol”

La oportunidad de Antetokounmpo llegó a través de Spiros Velliniatis, quien, como coach de la escuadra junior de un equipo de basquetbol amateur griego, buscaba a niños que parecieran tener probabilidades de crecer altos.

“Lo más importante es tener percepción, astucia”, dijo Velliniatis. “Miro a los ojos de la gente. ¿Son activos y están involucrados?”.

Un día, entró en un patio de juegos en Sepolia y vio a Giannis Antetokounmpo, de 13 años, y a sus dos hermanos menores persiguiéndose entre sí. El chico tenía manos enormes y una complexión que parecía lista para crecer.

“Pude ver que Giannis tenía verdaderas habilidades para cambiar de dirección”, recordó Velliniatis. “En el momento que lo vi, sentí que me cayó un rayo”.

Velliniatis dijo que le pidió a Giannis que lo llevara con su madre, quien limpiaba casas. Ofreció conseguir empleo para los padres con sueldos de 800 euros mensuales si Giannis jugaba para él. “A los nigerianos no les interesa el basquetbol”, señaló el coach. “Les interesa el futbol soccer. Necesitas sobornar a los padres”.

Cuando su nuevo jugador llegó al gimnasio, le llovieron quejas de los padres de otros jugadores, la mayoría blancos, respecto a Antetokounmpo. “Ni siquiera sabía driblar ni encestar cerca del aro”, dijo Velliniatis.

Antetokounmpo a menudo practicaba hasta casi la medianoche, durmiendo en el gimnasio por temor de regresar a casa de noche, cuando fascistas recorrían el barrio amenazando a los inmigrantes.

Para los 16 años, se había vuelto uno de los principales jugadores de Grecia. Llegaron scouts de Estados Unidos para ver sus partidos. Milwaukee lo seleccionaría en la primera ronda del draft del 2013. Tenía 19 años.

“Es solo un niño negro”

Cuando regresa a Atenas, visita el café en la acera de enfrente de la cancha en Sepolia.

Desde la época en que Antetokounmpo tenía 9 años, él y sus hermanos pasaban por el café de camino al campo de juego. Giannis Tsiggas, el propietario, les daba sandwiches, sabiendo que tenían hambre, lo que despertaba el enojo de algunos de los residentes blancos que no querían a africanos en la zona.

En las paredes, Tsiggas, de 64 años, exhibe fotos de él con Antetokounmpo, como adolescente más delgado, y como el hombre de cuerpo bien marcado que es ahora.

El éxito no ha cambiado a Antetokounmpo, dijo, pero ha cambiado la conversación sobre la comunidad africana.

“Es maravilloso para Grecia”, dijo Tsiggas. “Todos estamos orgullosos de Giannis. Todos decimos que es nuestro chico, incluso la gente que no lo quería cuando decían: ‘es sólo un niño negro’”.

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