Antibióticos muestran resistencia a infecciones urinarias

2 de agosto del 2019

La ampicilina ha dejado de ser el tratamiento estándar debido a que varias cepas de IVUs son resistentes a ella. Algunas ahora requieren tratamiento con fuertes antibióticos intravenosos.

Antibióticos muestran resistencia a infecciones urinarias

Durante generaciones, las infecciones en las vías urinarias (IVUs), uno de los malestares más comunes del mundo, se habían curado rápida y fácilmente con un sencillo tratamiento de antibióticos. Sin embargo, hay creciente evidencia de que las infecciones, que afligen a millones de personas al año, son cada vez más resistentes a estas medicinas, convirtiendo a un diagnóstico otrora rutinario en uno que conduce a más hospitalizaciones, enfermedades más graves y a la prolongación del malestar provocado por la insoportable sensación de ardor que conlleva esta infección.

El Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York halló que una tercera parte de las infecciones no complicadas en las vías urinarias ocasionadas por E. coli -el tipo más común en la actualidad- eran resistentes al Bactrim, uno de los medicamentos más utilizados, y al menos una quinta parte de ellas eran resistentes a otros cinco tratamientos comunes.

La ampicilina ha dejado de ser el tratamiento estándar debido a que varias cepas de IVUs son resistentes a ella. Algunas ahora requieren tratamiento con fuertes antibióticos intravenosos. El año pasado, los investigadores informaron que una tercera parte de todas las IVUs en el Reino Unido eran resistentes a “antibióticos clave”.

Carolina Barcelos, de 38 años, investigadora en Berkeley, California, dijo haber padecido varias infecciones en las vías urinarias en la adolescencia, todas tratadas con éxito con Bactrim. Cuando desarrolló una en febrero, su médico también le recetó Bactrim, pero esta vez no funcionó.

Cuatro días después, regresó y el médico le dio una receta nueva, esta vez de un medicamento llamado nitrofurantoína. Tampoco funcionó. El dolor empeoró y, varios días después, había sangre en su orina.

Su médico le recetó un tercer medicamento, ciprofloxacino, el último de los tres medicamentos de primera línea, e hizo un cultivo de su orina. El cultivo mostró que su infección era susceptible al nuevo medicamento, pero no a los otros dos.

“La próxima vez voy a pedirles que me hagan un cultivo de inmediato. Durante ocho días estuve tomando antibióticos que no me hacían nada”, dijo Barcelos.

Por lo general, las personas con un sistema inmunitario debilitado son las más vulnerables a las infecciones resistentes a los medicamentos. Pero las IVUs son el mayor riesgo para la gente sana en lo que respecta a gérmenes resistentes a los medicamentos.

El uso excesivo de medicamentos en los humanos y en el ganado ha hecho que los gérmenes desarrollen defensas para sobrevivir, lo cual está volviendo ineficaces a una cantidad cada vez mayor de medicamentos para el tratamiento de una amplia gama de enfermedades.

Si bien la Organización Mundial de la Salud señaló que los datos sobre las infecciones en las vías urinarias y la resistencia a los medicamentos es “escasa”, dijo que el hecho de que las infecciones fueran tan comunes indicaba que el aumento en la resistencia conduciría a enfermedades más graves y a más muertes.

La solución, afirman los investigadores, incluye un esfuerzo continuo por un uso más sensato de los antibióticos. Pero una ayuda más inmediata sería el desarrollo de herramientas de diagnóstico rápidas y baratas que permitan un cultivo urinario instantáneo para que el médico pueda recetar el medicamento correcto.

Lo que hace que estas infecciones sean comunes es la anatomía. En las mujeres, la uretra está cerca del recto. Esto puede llevar a una transferencia fácil de bacterias.

Pero la causa más común de los IVUs hoy es la E. coli, y esas infecciones han visto marcados aumentos en resistencia. Nueva investigación muestra que un camino crucial de los gérmenes que causan IVUs es la comida, con frecuencia el pollo. El pollo termina en el sistema digestivo de la persona y las bacterias pueden ser transferidas vía residuo fecal a la uretra.

Un estudio publicado el año pasado por la Sociedad Estadounidense de Microbiología encontró 12 cepas de E. coli en aves de corral que correspondían a cepas de IVUs en gran circulación.

Uno de los autores, Lee Riley, catedrático en la Universidad de California, en Berkeley, está trabajando para determinar si la IVU necesita ser clasificada como una enfermedad portada por alimentos.

Eva Raphael, una doctora en San Francisco, recientemente se enteró de que una de sus pacientes, una mujer saludable de treintaitantos años, estaba en urgencias con un IVU resistente a múltiples antibióticos. Uno de sus IVUs anteriores no había respondido a dos tratamientos y se extendió a su riñón, requiriendo hospitalización para recibir antibióticos intravenosos.

“Puede ser fatal”, dijo Raphael.

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