Asbesto, así se llama la ciudad rusa que aún extrae el mineral

7 de agosto del 2019

Uralasbest se ha esforzado por eliminar sus asociaciones al cáncer de pulmón y otras enfermedades al rebautizar su producto como “crisotilo”.

Asbesto, así se llama la ciudad rusa que aún extrae el mineral

Criticado insidiosamente durante décadas por quienes abogan por la salud, el desafiante productor de asbesto, una sustancia prohibida en más de 60 países por considerarse mortífera, cree probablemente por fin ha encontrado al personaje perfecto para una campaña destinada a rehabilitar la imagen mancillada de su producto: el Presidente Donald J. Trump.

“Trump está de nuestro lado”, afirmó Vladimir V. Kochelayev, presidente del consejo de administración de Uralasbest, uno de los pocos productores de asbesto que quedan en el mundo, al citar lo que dijo eran noticias de que el Gobierno de Trump estaba relajando las restricciones al uso del asbesto.

Estados Unidos dejó de extraer asbesto en el 2002, pero el material todavía llega al mercado mundial desde una enorme cantera en los montes Urales de Rusia.

La ciudad a su alrededor, donde el sustento de prácticamente todas las familias depende del material, se llama Asbest, la palabra en ruso para asbesto.

Canadá tiene un pueblo llamado Asbestos, pero dejó de producir ese material hace años y ha jugado con la idea de cambiar de nombre. Asbest, donde los residentes rara vez cuestionan la prudencia de extraer asbesto con cargas explosivas que generan nubes densas de un polvo saturado de fibras de ese mineral, no ve razón alguna para hacer algo así.

Uralasbest se ha esforzado por eliminar las asociaciones del asbesto y el cáncer de pulmón y otras enfermedades al rebautizar su producto como “crisotilo”, nombre de un mineral que extrae.

Kochelayev insistió en que el crisotilo, un cancerígeno, es menos peligroso que otras formas de “asbesto”, el nombre genérico comercial usado para distintos tipos de minerales fibrosos que hasta los 70 se usaban en todo el mundo como aislante, tejas para techos, ropa resistente al fuego y muchos otros productos.

Aunque algunas evidencias científicas indican que el crisotilo es menos peligroso, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer dijo que “hay suficiente evidencia en humanos de la carcinogenicidad de todas las formas de asbesto”.

El año pasado, Uralasbest dio la bienvenida a reportes de que la Agencia de Protección Ambiental estaba relajando las férreas restricciones al uso del asbesto en Estados Unidos.

La Agencia negó los reportes, pero Uralasbest aún así subió una foto a su página en Facebook que mostraba tarimas de su asbesto portando un sello que incluía el rostro de Trump y las palabras: “Aprobado por Donald Trump, 45avo Presidente de los Estados Unidos”.

El año pasado, Uralasbest incrementó su producción de asbesto de 279 mil 200 toneladas a 315 mil toneladas, 80 por ciento de lo cual se vendió en el extranjero, principalmente en Asia y África.

El asbesto mata a más de 107 mil personas a nivel mundial cada año, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, pero incluso los médicos en Asbest desestiman eso. Igor Bragin, director médico en el hospital de Asbest, dijo que un estudio del 2016 que mostraba índices elevados de cáncer del pulmón allí “no corresponde a la realidad”.

Viktor Stepanov, un jubilado de 88 años que trabajó durante décadas en la fábrica de asbesto, comentó que su avanzada edad y buen estado de salud eran prueba de que toda la “histeria” alrededor del asbesto podía no ser cierta.

“Todo es peligroso en cierta medida”, afirmó. “No existe una garantía al cien por ciento de que algo no es nocivo”, sentenció.

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