Atraen fieles a catedrales con minigolf y toboganes

14 de septiembre del 2019

Extremos a los que está llegando la Iglesia en un intento por atraer a más gente.

Atraen fieles a catedrales con minigolf y toboganes

Por lo general, la nave de una iglesia medieval, con sus vitrales y arcos altísimos, es considerada un sitio para la oración y la reflexión. Ahora también se ha vuelto un lugar para deslizarse por un tobogán de 15 metros de altura.

Este verano, quienes visitaron algunas de las catedrales más antiguas e imponentes de Inglaterra encontraron atracciones de carnaval, un campo de golfito y un paisaje lunar.

Al interior de la Catedral de Norwich, en el este de Inglaterra, un tobogán de 15 metros serpentea junto a los pilares de piedra del siglo 12. El reverendo Andy Bryant, canónigo de la misión de esta catedral, dijo que ofrecía a los visitantes una nueva perspectiva de los techos ornamentados.

“Este es un intento deliberado para ayudar a que la gente se involucre con nuestra catedral”, afirmó. “Existe la idea de que el tobogán vuelve al ambiente bullicioso, pero en realidad la gente se sube para ver la catedral en todo su esplendor”.

Después de años de niveles de asistencia a la baja a las iglesias anglicanas, el ambiente de parque de diversiones muestra los extremos a los que está llegando la Iglesia en un intento por atraer a más gente al proyectar una imagen más inclusiva y menos imponente.

El tobogán fue parte de “Seeing it Differently” (Verlo de otra forma), un evento de 11 días en agosto en la catedral que incluyó varias instalaciones de inmersión. Los servicios de la iglesia continuaron como de costumbre. Un sermón dominical fue dado desde la parte superior del tobogán, cuyos usuarios pagaban 2.50 dólares.

“Estamos compartiendo nuestro recinto con mucha gente nueva y teniendo conversaciones sobre fe”, dijo Bryant. “La catedral está llena de gente sonriente y feliz”.

De acuerdo con cifras de NatCen, un instituto de investigación social, el número de británicos que se identifican como miembros de la iglesia anglicana se ha reducido a más de la mitad en los últimos años: del 31 por ciento en el 2002 al 14 por ciento en el 2018. La asistencia dominical a las iglesias anglicanas del Reino Unido disminuyó un 15 por ciento del 2007 al 2017, de acuerdo con cifras de la iglesia.

El reverendo Adrian Dorber, decano de la Catedral de Lichfield, dijo a la BBC que las iniciativas no son “trucos de mercadotecnia baratos”, sino más bien decisiones “tomadas a partir de inquietudes pastorales importantes”.

Quienes visitaron la Catedral de Rochester en el sureste de Inglaterra el mes pasado podían jugar mini golf en la nave medieval de la iglesia. El campo de nueve hoyos tenía una temática de puentes, que los dirigentes de esa iglesia dijeron fue diseñado para despertar conversaciones sobre el tendido de puentes espirituales.

El reverendo Gavin Ashenden, un antiguo pastor de la iglesia anglicana que alguna vez fungió como capellán de la Reina Isabel II, criticó las instalaciones en las catedrales, calificándolas de una “burla”.

“Experimentamos una saturación de estímulos y distracciones en la vida cotidiana”, escribió en un blog. “Es casi como si el ritmo y los placeres de la vida se propusieran imposibilitar la reflexión y la oración. El único lugar donde uno podría liberarse de ello podría ser, y debería ser, una catedral”.

No obstante, Bryant, el reverendo de Norwich, sostuvo que las iglesias deben ser lugares para “la vida en su totalidad”.
“Suceden cosas serias y solemnes aquí, así como cosas desgarradoras. Pero también podemos tener cosas alegres”, comentó. “Tenemos que celebrar todo lo que pertenece al ámbito de la humanidad”.

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