Vejez, pobreza y la soledad transitan juntas en Cumbria

9 de junio del 2019

Golpea la austeridad en zonas rurales de Gran Bretaña

Vejez, pobreza y la soledad transitan juntas en Cumbria

No fue hasta que Trevor Robinson recibió una carta notificándole de una cita a la que había faltado en el hospital que se dio cuenta de que no había hablado con otro ser humano en más de seis semanas.

Robinson, de 77 años, un jardinero paisajista retirado, había pasado la mayor parte de ese tiempo solo, sentado en su raído sillón reclinable favorito, mirando por la ventana al páramo que rodea su casita en el condado noroccidental de Cumbria.

“Cuando pasas cada segundo solo, pierdes la noción del tiempo”, dijo mientras rodaban lágrimas por su rostro. “Me siento solo”.

Cumbria es una de las zonas rurales más pobres de Inglaterra

El aislamiento de Robinson, compartido por miles de personas mayores en Gran Bretaña, es el resultado de una cadena de causa-efecto que se extiende desde las zonas rurales de Cumbria hasta las salas del poder en Londres.

Solía viajar a la ciudad en un autobús subsidiado hasta que el Ayuntamiento suspendió la ruta. Fue la respuesta del Municipio a los fuertes recortes presupuestarios derivados del programa de austeridad de una década del Gobierno conservador.

Aun cuando la austeridad ha afectado casi todos los aspectos de la vida británica, el Gobierno ha protegido los beneficios más prominentes para las personas mayores, y ha elevado la pensión estatal de manera más generosa que las administraciones anteriores.

Pero un pase de autobús gratuito es de poca utilidad si los autobuses ya no llegan, y muchas personas jubiladas han descubierto que recortes aparentemente menores, el cierre de un centro de salud, un centro comunitario o una oficina de correos, pueden trastocar enormemente sus vidas.

Los efectos son pronunciados en las zonas rurales, donde el aislamiento de los residentes de edad avanzada ha emergido como uno de los costos más grandes, y principalmente ocultos, de las limitaciones presupuestarias de los Ayuntamientos, con los fondos siendo recortados a la mitad a nivel nacional desde el 2010.

Aunque los expertos dicen que estos problemas son comunes en el campo de Gran Bretaña, son particularmente severos en Cumbria. Mejor conocida por su Parque Nacional del Distrito de los Lagos y sus mansiones junto al lago, es una de las zonas rurales más pobres de Inglaterra.

Este año, el Concejo del Condado de Cumbria planea recortar alrededor de 23 millones de dólares de su presupuesto para amortiguar una caída constante en los fondos del Gobierno nacional, a 17.7 millones este año comparados con los casi 200 millones de dólares en el 2012.

El primer recorte importante del Concejo llegó en el 2014: la eliminación de los subsidios a los autobuses. Se ahorró alrededor de 9 millones de libras, unos 12 millones de dólares, al año, y puso fin al 60 por ciento de los servicios de autobuses de la región.

Hasta años recientes, la calidad de vida de las personas mayores en Gran Bretaña había mejorado constantemente. Del punto alto alcanzado a mediados de los 90, la tasa de pobreza entre las personas mayores había disminuido, cayendo al 13 por ciento en el 2012-2013 antes de aumentar al 16 por ciento en el 2015-2016, de acuerdo con la Fundación Joseph Rowntree, una organización de caridad sin fines de lucro. Pero uno de cada seis jubilados sigue en la pobreza.

La falta de transporte ha sido determinante

Robinson solía tomar un autobús a Carlisle, a unos 40 minutos de distancia, donde hacía compras en su tienda de abarrotes favorita, Morrison’s, jugaba a los dardos en un club, jugaba cartas y veía televisión con su mejor amigo, Billy. Eso terminó en el 2014, con el retiro de los subsidios a los autobuses.

“Intenté tomar el autobús nuevo, pero sólo se detiene en Carlisle una hora y media antes de regresar”, indicó Robinson. “Eso no es tiempo suficiente para hacer nada, y si pierdes el autobús, estás perdido”.

Ahora, Robinson apenas sale de casa. Gasta la mayor parte de su pensión semanal de 175 dólares en alimentos de la tienda local, y renta un televisor.“Solía comprar mi lasaña de res favorita y verduras frescas en Morrison’s”, dijo. “Pero en el pueblo no hay muchas opciones, así que ahora principalmente como sopa instantánea”.

No hace mucho tiempo, Robinson y otros adultos mayores podrían haber contado con el apoyo de sus familias. Pero las menores oportunidades de empleos y los recortes en las prestaciones han obligado a muchas personas jóvenes rurales a mudarse a ciudades lejanas.

En el 2016, la unidad de internamiento del hospital de Alston, con siete camas, tuvo que cerrar debido a la escasez de personal causada por su aislamiento y falta de transporte.

Las camas solían ser el único lugar donde los moribundos podían pasar sus últimos días entre amigos y familiares.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO