Irán y Arabia Saudita buscan enemigos vía para evitar la guerra

10 de octubre del 2019

Una reconciliación entre Arabia Saudita e Irán podría tener consecuencias para los conflictos de toda la región.

Irán y Arabia Saudita buscan enemigos vía para evitar la guerra

Tras años de creciente hostilidad y de competir por influencia, Arabia Saudita e Irán han dado pasos hacia conversaciones indirectas para tratar de reducir las tensiones que han llevado a Medio Oriente al borde de la guerra.

Incluso la perspectiva de pláticas así representa un notable giro radical, al llegar sólo unas semanas después de un ataque a instalaciones petroleras sauditas que llevaron a amenazas belicosas en el Golfo Pérsico. Cualquier reconciliación entre Arabia Saudita e Irán podría tener consecuencias de gran alcance para los conflictos de toda la región.

Fue la negativa del Presidente Donald J. Trump de emprender represalias contra Irán por el ataque del 14 de septiembre, lo que provocó que Arabia Saudita buscara su propia solución al conflicto, dicen analistas.

En las últimas semanas, dijeron autoridades en Irak y Pakistán, el Príncipe Heredero saudita, Mohammed bin Salman, pidió a líderes de esos dos países que hablaran con sus homólogos iraníes sobre un freno a la escalada en la violencia. Irán acogió con agrado el gesto, afirmando en público y en privado que estaba abierto a las pláticas.

En un comunicado a The New York Times, el Gobierno saudita reconoció que Irak y Pakistán habían ofrecido mediar las pláticas, pero negó que el Príncipe Mohammed hubiera tomado la iniciativa.
“Los esfuerzos para un freno a la escalada deben emanar de la parte que inició la escalada y lanzó los ataques, no del Reino”, señaló el comunicado.

Desde hace mucho tiempo Irán ha querido sacar a los sauditas de su alianza con los archienemigos de Irán, Israel y Estados Unidos, que están librando una campaña de “máxima presión” contra Irán para tratar de obligarlo a restringir su programa nuclear y a detener su respaldo a rebeldes de la región.

Imran Khan, el Primer Ministro de Pakistán, se reunió con el Príncipe Mohammed, el gobernante de facto de Arabia Saudita, en Yeda el mes pasado. El Príncipe Mohammed dijo a Khan: “quiero evitar la guerra”, informó un alto funcionario paquistaní. “Pidió al Primer Ministro que se involucrara”.
Khan luego habló con Hassan Rouhani, el Presidente de Irán, al margen de la Asamblea General.

El Primer Ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, visitó Arabia Saudita unos días después que Khan. Un alto funcionario iraquí dijo que el Príncipe Mohammed pidió a Abdul Mahdi que mediara con Irán.

Altos funcionarios de Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, aliados sauditas que podrían verse afectados si estallara un conflicto, han hecho sus propios esfuerzos para acercarse a Irán. Si Arabia Saudita se les une, podría socavar el esfuerzo de la Administración Trump para excluir a Irán.

“La alianza anti-Irán no sólo se tambalea, sino que se está desmoronando”, dijo Martin Indyk, ex diplomático de alto nivel y distinguido miembro del Consejo sobre Relaciones Exteriores, organización de expertos de Washington. Por ahora, la ruptura parece grande y posiblemente infranqueable.

El Ministro saudita de Asuntos Exteriores, Adel al-Jubeir, dijo recientemente que Irán necesitaba detener su programa de misiles balísticos, abstenerse de interferir en los Estados árabes y “actuar como un país normal, y no como uno sin escrúpulos que patrocina al terrorismo”.

Por su parte, Irán ha hecho un llamado a Arabia Saudita para que congele sus compras multimillonarias de armas a EU, detenga su intervención en Yemen y ponga fin a la discriminación contra los musulmanes chiitas en Arabia Saudita.

En la reciente Asamblea General, Rouhani dirigió parte de su discurso directamente a los países árabes del Golfo Pérsico.“Es Irán el que es su vecino”, dijo. “El día de un suceso, ustedes y nosotros estaremos solos. Somos vecinos unos de otros, no de Estados Unidos”.

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