Casas de oración son lugares bastante peligrosos

Casas de oración son lugares bastante peligrosos

6 de mayo del 2019

El rabino acababa de consolar a una congregante que se preparaba para pronunciar la tradicional oración por los muertos en honor a su madre cuando un fuerte estallido resonó en su sinagoga.

Era cerca de la mitad del servicio del Sabbat el 27 de abril cuando un atacante convirtió lo que debería ser un momento de consuelo en un día de horror.

El rabino, Yisroel Goldstein, volteó para ver el cuerpo de la mujer, Lori Gilbert Kaye, de 60 años, en el suelo.

Comenzó a correr hacia ella cuando vio a varios niños pequeños observando como el hombre desplegaba el ataque contra Chabad de Poway.

“Mi instinto era ir hacia ella, pero volteé hacia una puerta y los niños estaban ahí, muy asustados”, dijo. Para entonces, al rabino Goldstein le habían disparado en ambas manos. “Los agarré con mis dedos sangrantes. Ellos lloraban y yo gritaba”.

Mientras el Rabino Goldstein salió corriendo con los niños, el esposo de Kaye, médico, corrió para ayudar. Pero cuando reconoció que era su esposa la que estaba en el suelo, se desmayó. Su única hija estaba cerca llorando en estado de shock, dijo el rabino Goldstein.

“Fue horrible, un horror absoluto”, dijo el Rabino Goldstein. “Eran como imágenes del Holocausto”.

Fue apenas hace unos meses, después de otro ataque de odio en una sinagoga de Pittsburgh, Pensilvania, que el rabino Goldstein completó su entrenamiento para una situación como esta. Pero parecía imposible imaginar que le pasaría a su propia congregación, dijo.

Como en las escuelas, son objeto de tiroteos masivos

Ahora el Rabino Goldstein y líderes como él en sinagogas y otros templos se enfrentan a su nueva realidad. Al igual que los directores de escuelas, los líderes religiosos ahora deben tomar medidas para prepararse para tiroteos masivos.

El tiroteo en Poway, unos 40 kilómetros al norte de San Diego, coincide con un aumento significativo en los crímenes de odio, incluyendo actos de antisemitismo.

El gatillero, que la policía identificó como John Earnest, de 19 años, escribió un manifiesto que hacía eco del mismo tipo de ideas de supremacía blanca que tenían los atacantes de la sinagoga en Pittsburgh y de las mezquitas en Christchurch, Nueva Zelanda. Recientes bombardeos masivos en iglesias y hoteles en Sri Lanka dejaron cientos de muertos.

¿Cuántos cadáveres más tendremos que ver antes de actuar?”

Las instituciones judías han invertido significativamente en seguridad en los últimos años, utilizando guardias de seguridad armados privados, cámaras, patrullajes voluntarios y otras medidas, dijo Jerry Silverman, presidente de las Federaciones Judías de Norteamérica.

Las iglesias afroamericanas tienen mucho tiempo de considerar la probabilidad de amenazas a la seguridad, pero los acontecimientos recientes están mostrando a muchas congregaciones blancas que su sentido de seguridad es falso.

Así lo explicó la Reverenda Ronell Howard, pastora de la Iglesia Metodista Unida de Cristo, en Piscataway, Nueva Jersey.

“Cuando digo a mis colegas caucásicos que las iglesias negras siempre han tenido seguridad desde que tengo memoria, siempre se quedan atónitos”, dijo la Reverenda Howard, de 50 años.

El Rabino Goldstein dijo que su congregación nunca había contratado guardias armados porque no podía costearlo, y que el Gobierno debía intervenir para pagar esa seguridad.

“Esto podría haberse evitado si tuviéramos eso”, dijo el Rabino Goldstein. “El Gobierno de Estados Unidos debería reconocer la gravedad y que ésta es una nueva realidad, ésta es la nueva norma, tristemente. Si yo tuviera los fondos, nos habríamos salvado. ¿Cuántos cadáveres más tendremos que ver antes de actuar?”.

Hay que preparar a los fieles para lo peor

En el 2017, la Federación Judía del Área Metropolitana de Pittsburgh contrató a Brad Orsini, un agente retirado del FBI, como “director de seguridad comunitaria”. Él comenzó a capacitar al personal y a los miembros de las organizaciones judías de la región.

“Es muy triste, ¿no? Tenemos que entrenar a los congregantes para que estén seguros y puedan rezar”, dijo Orsini.

El protocolo que él enseña no ha cambiado: cómo estar consciente de las señales de odio, cómo evacuar, dónde esconderse si no es posible evacuar, cómo pelear y cómo atender a los heridos.

Lo que ha cambiado, dijo, es el interés, que va más allá de la comunidad judía. Ha recibido peticiones de varias organizaciones religiosas que le piden hablar de planes de seguridad.

En el Centro Islámico de Fredericksburg, Virginia, los padres se turnan para quedarse en sus autos vigilando después de dejar a sus hijos en la escuela dominical.

Simulacros y cancelaciones de servicios

Sara Shanab, de 23 años, cuya familia asiste a la mezquita, dijo que su comunidad ya ha sufrido acoso antes. Pero el temor aumentó después de los tiroteos de marzo en Nueva Zelanda, cuando un atacante mató a 50 personas en dos mezquitas.

“La comunidad se une en tiempos de caos y tensión”, dijo. “Eso me da una sensación de seguridad”.

Russell Moore, presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Bautista del Sur, dijo que los simulacros de ataques se habían vuelto más comunes para el personal y los equipos de seguridad de iglesias.

“Todos los grupos religiosos se sienten vulnerables en este momento, ya que la violencia se siente impredecible y caótica”, dijo. “Podemos discrepar sobre todo tipo de cosas importantes, incluso fundamentales, pero sin duda todos debemos coincidir en que nadie debe ser asesinado a tiros mientras reza”.

El Gobierno de Sri Lanka ha dicho que los bombardeos a las iglesias pueden haber sido en represalia por los tiroteos a las mezquitas en Nueva Zelanda. Y el día después del ataque a Christchurch, se cancelaron los servicios de Sabbat en las sinagogas de Nueva Zelanda por recomendación de la policía.

Sin seguridad no se puede rezar en colectivo

Barry Werber, quien sobrevivió al tiroteo de Pensilvania, dijo que difícilmente podía creer que algún servicio se reuniera sin seguridad. Por muy triste que sea, reunirse ahora sin seguridad armada es simplemente miope, dijo.

“Yo tuve a familia en los campos de concentración; ellos vinieron para escapar de eso”, dijo Werber, de 77 años, cuyos padres emigraron a Estados Unidos desde Polonia. “Ahora está sucediendo de nuevo”.

“A nivel nacional, nuestras agencias de imposición de la ley tienen que dar un paso al frente y reconocer que nuestros templos están siendo atacados. Ahora que tenemos este nuevo nivel en el que los templos son el claro objetivo, debemos salirnos de nuestros esquemas y reformular la manera en que pensamos proactivamente sobre la seguridad”, dijo Eric L. Adams, capitán retirado del Departamento de Policía de Nueva York.

El Rabino Goldstein pensó en los niños que presenciaron el ataque de Poway, incluyendo su nieta de 4 años.

“Ella no se merece eso”, dijo. “Nuestro pueblo vivió un infierno y se recuperó. Necesito que nuestros hermanos judíos se mantengan fuertes y estén muy, muy orgullosos de nuestra herencia”.

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