Tráfico de marfil aumenta caza ilegal de elefantes en África

19 de agosto del 2019

En Botswana la muerte de estos animales aumentó en casi 600 por ciento entre el 2014 y el 2018.

Tráfico de marfil aumenta caza ilegal de elefantes en África

En septiembre, conservacionistas en Botswana descubrieron 87 elefantes muertos, con los rostros cercenados y sin colmillos. La caza furtiva, advirtieron, iba en aumento.

La noticia tuvo repercusiones internacionales. Botswana había sido uno de los últimos grandes refugios para elefantes, que en buena medida había escapado de la crisis de caza furtiva que se ha extendido a través de gran parte de África.

El país es hogar de alrededor de 126 mil elefantes africanos de sabana, aproximadamente un tercio de la población de elefantes que queda en África —suficientemente abundante como para entrar en conflicto con aldeanos en la parte norte del país.

A raíz del anuncio en septiembre, el Ministerio de Medio Ambiente de Botswana negó que hubiera una crisis de caza furtiva y, en mayo, el Gobierno levantó una prohibición sobre la caza de trofeos que había estado en vigor durante cinco años, lo que despertó condena en todo el mundo.

Ahora, investigadores han dado a conocer datos en la publicación Current Biology que muestran que, con base en sondeos aéreos y visitas al campo, los cadáveres nuevos de elefantes aumentaron en casi 600 por ciento entre el 2014 y el 2018.

El sondeo fue encabezado por Michael Chase, fundador y director de Elephants Without Borders, un grupo sin fines de lucro con sede en Kasane, Botswana.

Apretujados dentro de un avión Cessna, Chase y sus colegas recorrieron de un lado a otro 9 mil 400 kilómetros cuadrados de hábitat, para contar y fotografiar a todos los elefantes vivos y muertos divisados desde una altura de 90 metros.

Registraron 156 cadáveres que creían que eran resultado de la caza furtiva, agrupados en cinco puntos conflictivos.

Los investigadores calcularon que un mínimo de 385 elefantes habían sido cazados furtivamente en Botswana entre el 2017 y el 2018.

Aunque casi 400 elefantes muertos de una población de 126 mil no parece demasiado, los autores del estudio advierten que la situación podría escalar con rapidez. Pequeños incrementos en la caza furtiva han precedido caídas pronunciadas en el número de elefantes en otros lugares.

“La caza furtiva no desaparece por sí sola”, dijo Scott Schlossberg, analista de datos en Elephants Without Borders y coautor del estudio. “Con base en escenarios de otros países, empieza en pequeño y se vuelve cada vez más grande”.

Los registros de arrestos y datos de decomisos indican que los cazadores furtivos detrás de matanzas recientes de elefantes en Botswana en su mayoría son originarios de Zambia. Pero aunque tal vez las redes del crimen organizado están establecidas fuera de Botswana, los cazadores furtivos no pueden operar en aislamiento.

“Por lo general hay apoyo local”, dijo Mary Rice, directora de Environmental Investigation Agency, un grupo sin fines de lucro.

Para los aldeanos en Botswana, la tentación podría estar aumentando. Condiciones poco seguras en países vecinos han hecho que los elefantes se aglomeren en el norte, lo que eleva el conflicto, dijo Neil Fitt, un consultor de conservación en Botswana. Hace poco, relató, elefantes causaron la muerte de tres personas en una semana.

“No estoy diciendo que la caza furtiva esté bien, pero mientras tengamos estos problemas, es difícil hacer que las comunidades estén dispuestas a ayudar para proteger la vida silvestre”, dijo Fitt. “Abordar la pobreza y el desempleo en zonas rurales haría mucho para proteger a nuestra fauna”.

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