Condiciones inhumanas para migrantes en México

8 de agosto del 2019

La administración de López Obrador ha prometido atención al tema.

Condiciones inhumanas para migrantes en México

Se ha retenido a migrantes en una arena de lucha libre, en los terrenos de una feria y en oficinas gubernamentales. Han sido obligados a dormir en pasillos, en una cancha de basquetbol al aire libre e incluso directamente sobre el suelo.

Los centros de detención en México en ocasiones han alcanzado el triple, el cuádruple o incluso el quíntuple de su capacidad. Los detenidos en algunos centros han soportado calor extremo, plagas de chinches, sanitarios desbordados, días sin poder bañarse y escasez de alimentos y atención médica.

El aumento repentino, impulsado por presión de Estados Unidos, ha creado “condiciones insostenibles” en muchos de los aproximadamente 60 centros en México, dijo Salva Lacruz, coordinador en el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, un grupo de defensa de los derechos de migrantes, en Tapachula. “Todo es un desastre”, dijo.

La Administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador ha reconocido el estado del sistema de detenciones y ha prometido mejoras. Ha asignado unos 3.1 millones de dólares para acondicionar varios centros de detención importantes.

Entrevistas con varios buscadores de asilo liberados de un enorme centro de detención en la pequeña ciudad de Acayucan, en el sureste de México, pintaron una imagen de penurias.

Los migrantes describieron condiciones inmundas, que sólo mejoraban cuando estaban programadas visitas de las delegaciones de observadores de derechos humanos u otros. Un hombre dijo que había sido asaltado y herido antes de ser detenido, pero en el centro de detención le negaron atención médica durante ocho días. Finalmente fue hospitalizado.

Impulsado por las amenazas del Presidente Donald J. Trump de cerrar la frontera con México e imponer aranceles para frustrar la inmigración ilegal, el Gobierno mexicano tomó acción rápidamente para incrementar las detenciones y deportaciones. Pero su red de detención no estaba preparada para el estrés resultante.

Durante una visita reciente a un centro en el estado sureño de Chiapas, Edgar Corzo Sosa, Relator de Programas de Migrantes en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de México, una dependencia gubernamental autónoma, documentó unos 400 detenidos en un espacio destinado para no más de 80 personas. Otro refugio en Chiapas, el Siglo XXI, de la ciudad de Tapachula, tiene una capacidad para aproximadamente 960 personas, pero ha mantenido un promedio diario de más de mil 400 en los últimos meses; a veces ha llegado a tener 2 mil.

Corzo dijo que espera que el Gobierno de López Obrador cumpla su promesa de mejorar las condiciones en los centros y el tratamiento de los detenidos. “Es un nuevo gobierno”, dijo. “Es una nueva oportunidad para hacer grandes cambios”.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO