Charo, la polémica española del “cuchi, cuchi”

15 de julio del 2019

Aún usa su famosa que puede significar muchas cosas, entre ellas, sexo.

Charo, la polémica española del “cuchi, cuchi”

María Rosario Pilar Lorenza Emilia Eugenia Martínez Molina Baeza De La Osa Rasten, conocida como Charo, caminaba por su casa buscando a su marido, cantando, “buenos días, buenos días”, cuando lo encontró. Se había pegado un tiro.

Kjell Rasten tenía 78 años cuando murió en febrero. Charo ha dicho que padecía una enfermedad rara llamada penfigoide bulloso, caracterizada por terribles ampollas en la piel, y que había caído en una depresión.

“Mi esposo se puso una bala en la cabeza”, señaló. “Yo tengo una bala invisible en el corazón”.

Tras su muerte, Charo se retiró a su recámara, donde lloró, pero no rezó. “Estaba vacía”, aseguró.

Un mes más tarde emergió. Llegó a comprender que mientras, como lo expresó, “mi época como mujer ha terminado”, refiriéndose a su vida como una mujer que experimenta el amor romántico, tiene a su hijo, su hermana, su sobrino y Dios.

“Amo la vida. Seguiré entreteniendo a la gente, y seguiré rezando”, afirmó.

Charo emergió, de alguna forma, decidida a dedicarse a llevar alegría a los demás.

En persona, Charo se adhiere a uno con su perfume floral-almizcle y sus manos. Sus senos están por doquier; los llama “maracas”. Tiene una manera de hacer que uno quiera decirle “Charo” a toda oportunidad, como si fuera una exclamación. ¡Charo!

Charo, cuya edad es una especie de misterio (probablemente tiene entre 68 y 78 años), usa su famosa frase, “cuchi cuchi”, como los pitufos usan “pitufo”. Puede significar muchas cosas, aunque la mayoría de las veces significa una cosa muy específica: el sexo. O la anatomía femenina.

También usa otra palabra más vulgar para la parte del cuerpo, y de alguna forma es inocente y “cuchi cuchi” al mismo tiempo. De hecho, Cuchi era el nombre del perro de la familia, a quien la abuela de Charo había cuidado tras un accidente hasta que se repuso. “Sabes, los perros menean la cola por naturaleza, pero este pobre tipo tenía que menearla hacia arriba y abajo, arriba y abajo, como si estuviera teniendo sexo”, dijo Charo.

Así que, así como “cuchi cuchi” contiene multitudes de acepciones, Charo tiene muchísimas facetas. Es una guitarrista clásicamente entrenada que estudió con el virtuoso español Andrés Segovia. “Cuando digo ‘cuchi cuchi’ la gente simplemente dice ‘ja ja ja, está loca’, pero cuando toco la guitarra la transporto a otro mundo”, afirmó.

También es empresaria. “Cuchi cuchi” no es una imagen pública, es exactamente quién es Charo, pero Charo es extremadamente inteligente y Charo no es ningún chiste. Además, es sumamente rica.

“Tengo propiedades, porque no teníamos hogar”, expresó. “Mi hermana y yo éramos como la película ‘Lo Que el Viento Se Llevó’: dijimos, ‘jamás volveremos a ser indigentes’”.

Cuando Charo y su hermana mayor, Carmen, eran pequeñas, su padre, un abogado y contador, huyó de España.

Según relata ella, él temía por su vida bajo el régimen de Francisco Franco, así que fue a Marruecos, dejando atrás a su esposa y dos hijas.

“Éramos lindas niñitas ricas, llenas de amor, pero la buena vida se acabó”, dijo Charo del momento en que tuvieron que abandonar las tierras agrícolas que su abuelo había heredado a la familia de ella, porque fueron confiscadas por Franco.

El dinero de Charo fue ganado trabajando incansablemente. Hubo frecuentes apariciones como invitada en “El Crucero del Amor” y “La Isla de la Fantasía” y participaciones en “RuPaul’s Drag Race” y “Dancing With the Stars”.

Más notablemente, Charo fue, es y siempre será una artista de Las Vegas: “ganaba tanto dinero. Siempre atraigo a los derrochadores”.

Charo tuvo su inicio en 1964 cuando su primer esposo, el director de banda cubano Xavier Cugat, la agregó a su agrupación en un ataque de rencor vengativo. Su cuarta esposa, la artista Abbe Lane, se divorció de él y él quería que su reemplazo en su grupo fuera lo opuesto a ella; hizo su aparición Charo, en toda su gloria. (Se divorció de Cugat y se casó con Rasten en 1978).

Cuando se iban de su hogar de la infancia, la madre de Charo les dijo a ella y Carmen, “no miren hacia atrás”. Charo imita a su madre volteando sus rostros hacia delante, para que no miraran atrás. Charo aún no lo hace.

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