Chennai lleva años batallando con el agua

19 de julio del 2019

Ciudad de casi 5 millones de habitantes en la costa sureste de India.

Chennai lleva años batallando con el agua

Cuando se va el agua, te bañas con lo que gotea del aire acondicionado. Ya no te das el lujo de darte una ducha nocturna al final de un día húmedo y caluroso. Bajas corriendo dos pisos de escaleras con tinas de plástico tan pronto como un vecino te dice que ya viene el camión-pipa.

Todos los días, unas 15 mil pipas transportan agua del campo a la ciudad. A dondequiera que voltees, filas de cubetas de agua están alineadas, a la espera.

Así es la vida en Chennai, ciudad de casi 5 millones de habitantes en la costa sureste de India.

Las lluvias de la temporada de monzones del año pasado fueron excepcionalmente escasas. Para cuando llegó el verano con su calor, las cuatro principales presas de la Ciudad prácticamente se habían secado.

Chennai tiene años de batallar con el agua. O no hay suficiente lluvia o hay demasiada, que inunda las calles antes de escurrir a la Bahía de Bengala.

Pero el problema no es sólo el capricho de la naturaleza. Han desaparecido los muchos lagos y campos que alguna vez se tragaban las lluvias. Desde entonces han sido rellenados y se ha construido sobre ellos.

La tierra es demasiado cara para dejarla sin explotar.

Incluso el agua freática se ha agotado en muchos barrios, al haber sido extraída en exceso durante años como fuente de agua, en lugar de ser reabastecida y almacenada como reserva.

Así que ahora, poco sale de los grifos en la casa Bhanu Baskar, razón por la que no se baña en los días en que no tiene que salir. Ahorra el agua para sus dos hijos adultos, quienes tienen empleos de oficina y necesitan el baño diario.

“Es muy incómodo”, dijo Baskar, de 48 años, intentando ocultar su vergüenza.

La ciudad obtiene la mayoría del agua cada año de los cortos e intensos monzones que empiezan en octubre. El truco es recolectar lo que llega y guardarlo para las épocas flacas.

Chennai exige que todos los edificios capten el agua de lluvia en sus azoteas y la vuelvan a verter en la tierra, pero eso no ha bastado para detener la sequía o las inundaciones. Así que la Ciudad gasta enormes cantidades de dinero sacando agua del mar, pasándola por costosas plantas desalinizadoras y convirtiéndola en agua que los residentes pueden usar.

Sekhar Raghavan, de 72 años, residente de toda la vida de Chennai y el partidario más declarado de una mejor captación del agua de lluvia, encuentra esto absurdo.

“Algunos de nosotros sabíamos que llegaría esta crisis”, dijo. “Para nosotros, en Chennai, captar significa poner cada gota de agua de nuevo en el suelo”.

Y luego está el cambio climático. No tiene la culpa directa de la crisis de agua de Chennai, pero la empeora.

La ciudad es más caliente que antes. Las temperaturas máximas han subido en promedio 1.3 grados centígrados desde 1950, de acuerdo con Roxy Mathew Koll, científico del clima en el Instituto Indio de Meteorología Tropical.

En una ciudad tropical de por sí caliente, a menudo por arriba de los 32 grados y muy húmeda en verano,  eso significa que el agua se evapora más rápido y la demanda de ésta sube.

Las raíces de la crisis se pueden hallar en Velachery, un barrio que recibe el nombre de uno de los muchos lagos de Chennai. El lago fue alguna vez ancho y profundo, pero a medida que la Ciudad creció, porciones de éste fueron rellenadas hace 20 años para hacer lugar para casas particulares.

Hoy, el lago es un oasis poco profundo y gris verdoso, bordeado por maleza invasiva y basura.
Cerca del Centro de la Ciudad, el agua freática casi se ha acabado.

Todo mundo tiene su método de ahorrar agua. Enjuagar el arroz y luego usar el agua para lavar el pescado. Vaciar el agua sucia de la lavavajillas a las macetas con plantas. Nunca jamás dejar la llave abierta.

Dejar de usar la lavadora y lavar a mano todo con dos cubetas de agua cuidadosamente racionadas. Para evitar peleas, llenar sólo cuatro cubetas cuando llega la pipa.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO