China quiere mujeres enfocadas en vida doméstica

25 de julio del 2019

En un revés drástico a las primeras décadas del Gobierno comunista,

NYT

Bella Wang apenas notó la sección en la solicitud que le preguntaba si estaba casada o tenía hijos. Los patrones en China hacen ese tipo de preguntas a las mujeres en forma rutinaria, y ya las había visto antes en entrevistas de trabajo.

Sin embargo, después de aceptar un puesto como gerente en una empresa de capacitación de idiomas en la ciudad norteña de Tianjin, se llevó una sorpresa cuando le dijeron que el empleo tenía una condición.

Como mujer casada sin hijos, tendría que firmar un “acuerdo especial” en el que prometía no embarazarse durante dos años. Si rompía esa promesa podrían despedirla sin indemnización.

Wang, de 32 años, quien habla inglés fluido y tiene un título en comercio internacional, se sintió indignada, pero firmó el documento. Ese tipo de acuerdos son ilegales, pero cada vez más comunes en China, donde la discriminación contra las mujeres va en aumento.

Lo que impulsa esta regresión en el estatus de las mujeres es una crisis inminente de envejecimiento, así como el relajamiento de las restricciones de natalidad de “un solo hijo” que contribuyeron a tener una población envejecida. El Partido Comunista de China ahora quiere tratar de estimular una explosión demográfica.

Sin embargo, en vez de facilitarles las cosas a las mujeres para que trabajen y tengan hijos, Xi Jinping, el líder de China, ha encabezado un retorno a los roles tradicionales de género que ha llevado a las mujeres de vuelta al hogar.

“Cuando los creadores de políticas del Estado necesitaban las manos de las mujeres, las enviaron a trabajar”, dijo Wang Zheng, profesora de Estudios de la Mujer e Historia en la Universidad de Michigan. “Ahora quieren presionarlas para que se casen y tengan muchos hijos”.

En un revés drástico a las primeras décadas del Gobierno comunista, los funcionarios ahora se hacen de la vista gorda cuando los patrones, reacios a cubrir los costos relacionados con la incapacidad por maternidad, eligen abiertamente a los hombres por encima de las mujeres a la hora de contrataciones y ascensos.

En casa, las mujeres cada vez tienen menos ventajas en el divorcio y están perdiéndose de los beneficios del auge inmobiliario del país.

Las mujeres chinas están siendo excluidas del ámbito laboral por los patrones que las penalizan si tienen hijos y por los funcionarios del partido que las instan a enfocarse en la vida doméstica. Las que han logrado seguir trabajando cada vez ganan menos que los hombres.

Hace 30 años, cuando el país comenzó a implementar las reformas del mercado, las mujeres chinas ganaban poco menos de 80 por ciento de lo que ganaban los hombres.

De acuerdo con los datos oficiales más recientes, para el 2010 los ingresos promedio de las mujeres en las ciudades chinas habían caído a un 67 por ciento respecto de los hombres, y a un 56 por ciento en el campo.

El ranking de China en el índice global de brecha de género del Foro Económico Mundial ha caído del lugar 57 entre 139 países en 2008, al puesto 103 en el 2018.

En el trabajo, los gerentes están ansiosos por sacar de sus nóminas a las mujeres que podrían necesitar incapacidad por maternidad.

Desde el 2012, China ha exigido que las empresas ofrezcan por lo menos 14 semanas de incapacidad a las mujeres que dan a luz. Los padres generalmente obtienen dos semanas. La disparidad se traduce en anuncios de empleo que a menudo solicitan abiertamente “sólo varones” o “varones de preferencia”

Mientras que una encuesta realizada en el 2012 halló que el 70 por ciento de las mujeres casadas contribuían financieramente a las compras de bienes raíces de las familias, menos de un tercio de las escrituras de casas incluían el nombre de la mujer. Esos nombres faltantes han dañado a las mujeres en casos de divorcio. Un fallo de los tribunales en el 2011 sostuvo  que los bienes raíces adquiridos antes del matrimonio debían revertir al comprador en un divorcio.

Inspirándose en el activismo del movimiento #MeToo en el extranjero y la historia del feminismo chino, algunas mujeres han organizado manifestaciones en las calles y campañas en las redes sociales para obtener más derechos.

También hay señales más amplias de insatisfacción entre las mujeres chinas: el índice de matrimonios cayó el año pasado a su punto más bajo desde que Xi llegó al poder, y la tasa de natalidad cayó a un nivel que no se había registrado en 70 años.

La tasa de divorcios también crece, y las mujeres entablan la mayoría de los casos. En Beijing, las autoridades revelaron que en el 2017 hubo un divorcio por cada dos matrimonios.

“No están teniendo hijos ni se están casando”, dijo Lü Pin, una prominente activista feminista china. “Esa es su manera de rebelarse”.

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