Cocinar en estufa de gas es más barato pero muy perjudicial

11 de mayo del 2019

Es un peligro no sólo para el clima del mundo, sino también para la salud de su propia familia.

Cocinar en estufa de gas es más barato pero muy perjudicial

Tenemos una buena noticia que suena como si fuera mala noticia: tiene que deshacerse de su estufa de gas.

Sabemos cómo se sentirá al leer esas palabras. También a nosotros nos encantaba cocinar con gas. Pero si nuestra sociedad va a resolver la crisis de cambio climático, una de las cosas que debemos hacer es dejar de quemar gas en nuestros edificios.

Nadie va a derramar lágrimas por tener que cambiar a una calefacción o a un bóiler más eficiente. Pero la gente se siente inclinada hacia las estufas de gas, y la industria del gas lo sabe. Cuando ve que acercarse este debate, la industria prepara su artillería propagandística con imágenes fuera de foco de llamas azules.

Lo que las compañías de gas no le dirán es que su estufa es un peligro no sólo para el clima del mundo, sino también para la salud de su propia familia. Explicaremos eso en un momento.

Se nos agota el tiempo

Primero, está la situación más general: la necesidad de abordar el cambio climático es más que apremiante. Se nos agota el tiempo. Dentro la siguiente década, la población en Estados Unidos necesita reducir la contaminación climática a la mitad para hacer la parte que le corresponde para conservar un planeta habitable.

La combustión de gas es ahora una fuente más grande de contaminación que la de carbón, y casi un tercio de ese gas se quema en hogares y edificios comerciales.

Pero a pesar del creciente coro de promesas climáticas de gobiernos estatales y locales, ninguno de ellos ha abordado en realidad el problema del gas en los edificios. De hecho, las compañías de gas todavía tienen permitido gastar miles de millones de dólares en ampliar líneas nuevas, conexiones que tendrán que cerrarse mucho antes de que terminen sus vidas útiles si vamos a cumplir con nuestros objetivos climáticos.

Está claro que sacar el gas de edificios existentes va a tardar un tiempo, así que los nuevos edificios son el lugar correcto para comenzar a desintoxicarnos de esta adicción.

El objetivo final es operar cada vez más de la economía con electricidad, una estrategia conocida como “electrificar todo”. Esto tiene sentido porque a medida que la energía renovable desplace a los combustibles fósiles, la red de suministro eléctrico se volverá cada vez más limpia.

¿Por qué tienen sentido ahora los hogares totalmente eléctricos?

La gente de cierta edad podría estar pensando: un momentito. Los “hogares de Medallón de Oro” totalmente eléctricos fueron una tendencia en Estados Unidos hace medio siglo, en un momento en que caían los precios de la electricidad. Esos hogares fueron fuertemente promovidos por la industria de la energía y por Ronald Reagan, un promotor de General Electric. Pero se convirtieron en lastres para sus dueños cuando, con el tiempo, aumentaron los precios de la electricidad.

¿Por qué tienen sentido ahora los hogares totalmente eléctricos? Porque la tecnología ha salido al rescate, en la forma de dispositivos llamados bombas de calor. Operan con electricidad, pero con mucha más eficiencia que los electrodomésticos de la generación de nuestros padres. Así que si comenzamos a instarlos ahora, entonces, a medida que la red de suministro se vuelva más ecológica, nuestros edificios contribuirán cada vez menos al cambio climático.

Bombas de calor

Quizás nunca haya escuchado hablar de las bombas de calor, pero ya tiene una en su hogar.

Una bomba de calor es la tecnología principal en su refrigerador. Es un circuito que involucra una bomba y un compresor que absorben calor del interior y lo expulsan hacia la cocina, y puede hacer eso aun cuando el interior de su refrigerador es más frío que el aire en la habitación.

Esta puede reemplazar tanto a su calefacción como a su aire acondicionado. En invierno, absorbe calor desde el exterior, incluso cuando el clima sea frío, y lo expulsa en su casa.

En verano, una bomba de calor opera de forma inversa, enfriando la casa.

Construir un hogar nuevo totalmente eléctrico que opere con bombas de calor ya es más barato que construir con gas porque se evitan los costos de las líneas de gas y ventilación.

Para los hogares más antiguos la economía varía; un estudio del Rocky Mountain Institute descubrió que el costo de instalar y operar una bomba de calor durante su tiempo de vida puede ser más caro o menos caro (más/menos 10 por ciento) que tener un sistema de gas. Y a medida que las bombas de calor se vuelvan estándar en los nuevos edificios, el mercado desarrollará escala y los costos caerán para todos los hogares.

Las estufas de hecho usan muy poca energía, pero hasta que la gente esté convencida de que hay alternativas superiores a las estufas de gas, no podremos librarnos de las líneas de gas en los edificios y comenzar a ahorrar grandes cantidades de dinero al apagar el sistema de distribución de gas.

Tecnología, al rescate

Las parrillas de inducción, que operan con electricidad, son superiores a las estufas de gas. Estos dispositivos usan ondas magnéticas para calentar las cacerolas, y los cocineros que los han probado se enamoran rápidamente. La ventaja percibida de las estufas de gas es precisar el control del calor, pero las estufas de inducción son más precisas y rápidas. Por ahora, las parrillas de inducción por lo general son más caras que las de gas.

Cambiar a cocinar con inducción tendría sentido incluso si el clima no fuera una preocupación, porque las estufas de gas están contaminando nuestros hogares.

Estufas de gas: no aptas para asmáticos

Durante la última década, un creciente cuerpo de evidencia científica ha mostrado que las estufas de gas emanan contaminantes como dióxido de nitrógeno y monóxido de carbono. Cuando uno cocina, esos contaminantes invisibles fácilmente pueden alcanzar niveles que serían ilegales en exteriores, pero las regulaciones de aire limpio en Estados Unidos abarcan el interior del hogar.

Los científicos vinculan las estufas de gas con ataques de asma y hospitalizaciones.

En el 2008, científicos en la Universidad Johns Hopkins, en Maryland, exhortaron a los médicos a que aconsejaran a los padres de niños asmáticos que se deshicieran de sus estufas de gas o al menos instalaran campanas extractoras potentes.

El asma es una enfermedad generalizada y discriminatoria, que afecta más a niños y a las comunidades de color.

La vida totalmete eléctrica ha regresado

Por motivos de salud y climáticos, creemos que la gente que puede darse el lujo de cambiar ahora no necesita esperar a que caigan los precios.

Reclute a un buen contratista, reemplace los aparatos de gas con bombas de calor y clausure su línea de gas. Al mismo tiempo, deberían diseñarse programas estatales de incentivos para asegurar que todas las familias puedan realizar esta transición tan rápidamente como sea posible, independientemente de su ingreso.

Entre más pronto haga el cambio, más pronto podrá presumir a sus vecinos su elegante estufa de inducción nueva y hacerles saber que la vida totalmente eléctrica ha regresado, y en buen momento.

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