Colapsa Venezuela y su alianza con Rusia

26 de junio del 2019

Tienen facturas pendientes con RosTec y la fábrica de ametralladoras Kalashnikov cumple ya 12 años en construcción.

Colapsa Venezuela y su alianza con Rusia

En sus momentos más difíciles, el Presidente Nicolás Maduro de Venezuela ha recurrido a Rusia.

En enero, cuando Estados Unidos impuso sanciones a la industria energética de Venezuela, la petrolera rusa Rosneft ayudó a canalizar sus exportaciones de crudo a Asia.

En marzo, cuando alcanzaron un punto crítico los rumores de una intervención armada estadounidense, dos aviones con técnicos militares rusos aterrizaron en Caracas.

Sin embargo, hay creciente evidencia de que los lazos económicos entre Venezuela y Rusia se están deteriorando. Bancos, exportadores de granos e incluso fabricantes de armas rusos han reducido sus negocios con Venezuela, ahuyentados por el colapso económico.

Las muestras públicas de apoyo de Rusia ocurrieron en múltiples momentos cruciales desde que el líder de Oposición Juan Guaidó se proclamó Presidente interino en enero, desafiando el control de Maduro sobre el poder y hundiendo al país más profundamente en la crisis política. El apoyo ruso permitió que Maduro afirmara tener el respaldo de un aliado poderoso.

Pero en cuestiones económicas, las paraestatales rusas están reduciendo su actividad comercial con la nación en quiebra para proteger sus resultados financieros, demostrando los límites de la estrategia del Presidente Vladimir Putin de apuntalar a su aliado y antagonizar a Estados Unidos.

La preferencia del Kremlin por las muestras simbólicas de apoyo en vez de inversiones a largo plazo está vinculada en parte con las propias aflicciones económicas de Rusia.

Los cinco años de estancamiento del país han llevado a una creciente aversión pública por costosas aventuras en el extranjero, arrojan encuestas rusas.

Rusia exportó a Venezuela bienes por valor de 36 millones de dólares en los primeros cuatro meses de este año, menos de la mitad de lo que envió hace tres años, de acuerdo con datos de la aduana rusa.

Las ventas de trigo ruso a Venezuela, que Maduro publicitó como el remplazo del grano estadounidense, se desplomaron 60 por ciento (a 170 mil toneladas). Estas cantidades cubren una décima parte de la demanda de trigo en el país.

Los bancos más grandes de Moscú en general han rechazado los intentos de Maduro de trasladar a Rusia cuentas del gobierno venezolano para evadir las sanciones estadounidenses, de acuerdo con dos personas que solicitaron el anonimato.

El extendido uso del dólar en el sistema financiero ruso significa que el riesgo de las sanciones estadounidenses supera por mucho las posibles ganancias derivadas de nuevos negocios con Venezuela, dijeron.

Incluso el comercio de armas rusas con Venezuela, la piedra angular de las relaciones entre ambos países, se ha visto afectado.

RosTec, el conglomerado industrial ruso responsable de la mayoría de las exportaciones de defensa, redujo su interacción con Venezuela por facturas pendientes de pago y ha congelado otros proyectos, de acuerdo con dos personas cercanas a la empresa. Esto incluye la fábrica de ametralladoras Kalashnikov en Maracay, que sigue sin terminar 12 años después de iniciar la construcción.

Y el salvavidas financiero de Rosneft no ha sido suficiente para evitar el colapso de la industria petrolera de Venezuela.

La producción petrolera venezolana se ha desplomado un 35 por ciento desde las sanciones estadounidenses en enero, una de las caídas más pronunciadas en la historia moderna, según cálculos del Instituto de Finanzas Internacionales.

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