El performance es el medio del momento en el mundo del arte

6 de octubre del 2019

Pero el mundo del arte comercial orientado a la inversión ha tardado en sumarse.

El performance es el medio del momento en el mundo del arte

El hombre con mascarilla de respirador estaba sentado junto a la ventana, impasible en su silla, respirando de la manera más uniforme posible para inflar el globo de aluminio que sostenía. Tras seis horas, había inflado más de 20, apilándolos a sus espaldas.

“Exhaust” (Exhausto) era un performance del artista conceptual británico David Rickard. En el curso de 24 horas, Rickard convirtió el aire que una persona requiere en un día en una enorme escultura reluciente.

Vista por primera vez en el 2008 en el Goethe-Institut, en Londres, esta obra demandante (no se le permite al artista comer o beber, y se deben checar los niveles de dióxido de carbono en su sangre) fue la exhibición de escaparate en la segunda edición anual de A Peformance Affair, una feria dedicada a la venta de arte de performance.

El evento de cuatro días el mes pasado se llevó a cabo en el Edificio Vanderborght, una extienda departamental estilo Art Deco, y reunió a unos 30 artistas con la esperanza de atraer la atención de los osados coleccionistas de arte contemporáneo de Bélgica.

Una representación única de “Exhaust” tiene un precio de 10 mil euros, unos 11 mil dólares, señaló Will Lunn, quien representa a Rickard y es director de la galería Copperfield, en Londres.

El performance es el medio del momento en el mundo del arte. En mayo, la ópera de playa bajo techo centrada en la ecología, “Sun & Sea (Marina)”, de Lituania, ganó el León de Oro en la Bienal de Venecia. El Tate Modern en Londres tiene 17 performances en su colección.

Sin embargo, aunque los museos han estado acogiendo el arte del performance, el mundo del arte comercial orientado a la inversión ha tardado más en sumarse. Hay una razón obvia.

“Es efímero”, apuntó Will Kerr, cofundador de la organización sin fines de lucro A Performance Affair. “Ves performances por todos lados”, comentó, pero en el mercado es el “eslabón más débil”.

Sotheby’s, Christie’s y Phillips aún no han vendido una sola obra de performance en vivo, de acuerdo con las casas de subastas. Éstas, y los compradores potenciales de las piezas, se preguntan, con razón: ¿qué se está vendiendo exactamente?

En un esfuerzo por estandarizar la respuesta a esa interrogante, la feria APA, junto con Chantal Pontbriand, una curadora radicada en Montreal, ha redactado un protocolo que aborda cuestiones tales como la duración de un performance y qué materiales se quedan con el dueño una vez que concluye.

Sin un certificado que aclare tales detalles prácticos y sus repercusiones legales, el arte del performance seguirá siendo difícil de vender —y de revender.

En el caso de “The Banquet” (El Banquete), un performance nuevo de Ariane Loze, una artista de Bruselas, el comprador al menos adquiere un juego de 12 guiones. Disponibles en cuatro idiomas europeos, cada uno contiene las líneas de un video del 2016 de una cena formal tensa en la que Loze interpreta a una docena de personajes.

Evann Siebens, una exbailarina de ballet radicada en Vancouver, tiene un acervo de ademanes que hacen referencia a la historia del arte del performance desde Allan Kaprow hasta Gilbert & George y Marina Abramovic.

Por mil euros, Siebens recrea un ademán fotográficamente y como un performance, que es documentado en video y preservado en una memoria USB dentro de un estuche.

En la calle afuera del Edificio Vanderborght, John Yee, un empresario de San Francisco, quedó fascinado al ver a Rickard inflando lentamente los globos de todo un día.

“No sé si lo entiendo, pero es padre”, afirmó Yee, “se siente muy europeo”. Tras haber despertado su interés, entró a la feria.

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