Con el 737 Max en tierra, Boeing suma problemas

10 de julio del 2019

Enfrenta cada vez más facturas, numerosas amenazas legales y una crisis de confianza.

Con el 737 Max en tierra, Boeing suma problemas

En los 22 meses en que el 737 Max de Boeing voló comercialmente antes de ser obligado a permanecer en tierra, se convirtió en una parte integral del sistema de aviación global.

Aerolíneas de todo el mundo incorporaron rápidamente el avión al servicio, ansiosas por beneficiarse económicamente de sus motores eficientes.

Algunas líneas aéreas construyeron nuevas rutas en torno al Max, que podía viajar más lejos con menos combustible que su predecesor. Las acciones de Boeing se dispararon gracias a la fuerte demanda del jet.

Pero con el Max en tierra tras dos choques mortales en cinco meses, Boeing y las aerolíneas que dependen de sus aviones buscan presurosas la forma de adaptarse.

Aerolíneas importantes han cancelado miles de vuelos. Boeing ha desacelerado la producción del Max y detenido las entregas, almacenando los aviones terminados en Seattle. Y sin una agenda para el regreso del Max, Boeing enfrenta cada vez más facturas, numerosas amenazas legales y una crisis de confianza.

“Tener dos choques sucesivos sin sobrevivientes realmente no tiene precedentes en la industria de la aviación moderna”, afirmó Chesley B. Sullenberger III, el piloto jubilado que aterrizó exitosamente un jet en el Río Hudson de Nueva York durante una emergencia. “Esto va a ser un enorme golpe para Boeing. Lo que necesitan hacer ahora es comportarse de una manera que demuestre que son dignos de la confianza del público”.

Un coloso aeroespacial con más de 140 mil empleados, Boeing tiene ventas anuales de unos 101 mil millones de dólares. Es el exportador manufacturero más grande en Estados Unidos y el componente más grande del promedio industrial Dow Jones. Cuando a Boeing le va bien, puede levantar la suerte de la industria estadounidense. Pero cuando no es así, tiene un efecto dominó en todo el mundo.

Boeing, que reportará ingresos este mes, indudablemente sufrirá un golpe financiero este trimestre, y muy probablemente durante el resto del año. Bloomberg Intelligence calculó que el costo de demandas y reembolsos podría sumar 1.9 mil millones de dólares en apenas seis meses.

Y aunque Boeing ya ha recibido pedidos para más de 4 mil 600 jets Max adicionales, representando miles de millones de dólares en ventas futuras, podría encontrar que hay pocos pedidos nuevos. A inicios de abril, indicó que había apenas 32 pedidos nuevos para el jet en los primeros tres meses del año, comparado con 122 un año antes.

“Es difícil prever que haya un pedido para el 737 Max en el próximo Paris Air Show”, escribió Noah Poponak, analista de Goldman Sachs, en un apunte reciente, en referencia al evento anual del verano donde las aerolíneas comerciales realizan muchos tratos.

Algunas aerolíneas ya expresan reservas sobre continuar volando el Max, incluyendo las líneas nacionales de Indonesia y Etiopía, los dos países donde se estrelló. Garuda Indonesia ha solicitado cancelar su pedido de 49 aviones Max. Y se reporta que Ethiopian Airlines está reconsiderando su pedido de 25 aviones Max adicionales debido al “estigma” en torno a la aeronave.

Boeing probablemente necesitará compensar a las aerolíneas por el costo de vuelos cancelados, rentar aviones de reemplazo y costos de combustible más altos en aviones menos eficientes necesarios para tomar las rutas. Esos costos podrían alcanzar 115 millones de dólares al mes para Boeing, o quizá mucho más, de acuerdo con Seth Seifman, analista de J.P Morgan.

Antes de que el Max pueda volar de nuevo, todos los aviones tendrán que ser actualizados y los pilotos capacitados de nuevo. Seifman predijo un regreso entre agosto y noviembre.

Cuando el Max sea aprobado, sigue siendo poco claro si los pasajeros se sentirán cómodos en los aviones. Pero a pesar de toda la incertidumbre, los analistas creen que hay poco riesgo a largo plazo para Boeing. La empresa y su rival europeo Airbus son los únicos fabricantes significativos de aviones comerciales. Y el 737 Max sigue siendo uno de dos jets de pasajeros eficientes en combustible de tamaño medio en el mercado, junto con el Airbus A320neo. Ahora que Airbus tiene una carga de trabajo acumulado, las aerolíneas que buscan aviones nuevos no tienen verdaderas alternativas.

“La capacidad de Boeing para modificar el avión de forma efectiva, la estructura de duopolio en el mercado de los aviones, la gran base instalada de 737s y las relaciones profundas y de largo plazo de Boeing con sus clientes significan que la demanda del Max no cambiará de forma dramática”, escribió Seifman.

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