Hormigas convertidas en zombis por un hongo

5 de noviembre del 2019

La transición del hongo a las hormigas desencadenó una explosión evolutiva.

Hormigas convertidas en zombis por un hongo

El mes pasado, un equipo de investigadores reportó una importante percepción nueva sobre el origen de los muertos vivientes —en este caso, de hormigas convertidas en zombis por un hongo.

En ocasiones una hormiga, en su ir y venir cotidiano, pisará a una espora fúngica. Esta se adhiere al cuerpo de la hormiga e introduce una célula micótica a su interior.

El hongo, llamado Ophiocordyceps, se alimenta de la hormiga desde dentro y se multiplica en células nuevas. Pero la hormiga continúa con su vida, buscando alimento para llevar de vuelta al hormiguero. Mientras tanto, el hongo continúa creciendo hasta que conforma casi la mitad de la masa corporal de la hormiga.

Cuando el Ophiocordyceps termina de alimentarse de su huésped, las células micóticas se congregan dentro del cuerpo de la hormiga. Forman una masa y empujan protuberancias tipo agujas en las células musculares de la hormiga. Las células micóticas envían señales al cerebro de la hormiga, para hacer que el huésped deje el hormiguero y suba a una planta cercana.

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En los trópicos, donde viven muchas especies de Ophiocordyceps, el hongo hace que las hormigas asciendan a una hoja que está por encima del suelo. La hormiga da una mordida, sus mandíbulas se traban y muere. El hongo emite hilos pegajosos que hacen que el cadáver quede pegado a la hoja. De la cabeza de la hormiga brota un tallo gigantesco, que irradia esporas sobre los caminos de las hormigas que están debajo.

“Las hormigas caminan sobre un campo minado”, dijo David Hughes, un experto en la Universidad Estatal de Pennsylvania.

En el 2013, João Araújo, uno de los estudiantes de posgrado de Hughes, comenzó a hacer una secuencia del ADN de hongos en colecciones científicas. También emprendió sus propias expediciones, en las que volteaba hojas para encontrar hormigas zombi. Si eran una especie que no había visto antes, Araújo las fotografiaba y retiraba los pequeños cuerpos para llevarlos a casa.

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Lo que alguna vez se pensó que era una sola especie de hongo ahora resulta ser que son al menos 28. Cada una convierte a una especie diferente de hormigas en zombi, o ataca otros insectos.

Todas estas especies pertenecen a un grupo mucho más grande de hongos. Muchos de sus parientes se alimentan de plantas muertas, mientras que algunos infectan insectos —en su mayoría a un grupo llamado hemípteros, que incluye a áfidos y chicharras.

Araújo, quien ahora es investigador en la Universidad de las Ryukyus, en Japón, analizó el ADN de más de 600 de estas especies emparentadas. Al comparar las secuencias genéticas, pudo trazar un árbol genealógico de los hongos.

El árbol reveló que todas las especies de Ophiocordyceps descienden de un ancestro en común. Pero ese ancestro no infectaba a hemípteros. En lugar de eso, concluyeron los científicos, comenzó infectando la larva de escarabajos. Los escarabajos infectados por el hongo viven en troncos putrefactos.

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Si la larva de un escarabajo tiene contacto con una espora, ésta invade el cuerpo del insecto y se alimenta de su músculo. El escarabajo muere sin drama de muertos vivientes. El hongo desarrolla su tallo y esparce esporas alrededor del cuerpo muerto. Otras larvas que reptan dentro del tronco son entonces infectadas.

Araújo y Hughes tienen la hipótesis de que hace millones de años, los hongos en ocasiones eran adquiridos por hormigas que también vivían en troncos. En su nuevo huésped hormiga, los hongos ya tenían la habilidad de alimentarse de músculos, desarrollar tallos y propagarse.

La transición del hongo a las hormigas desencadenó una explosión evolutiva. Una vez que el Ophiocordyceps había evolucionado para vivir en una especie de hormiga, comenzó a saltar a especies nuevas.

Hughes y Araújo sospechan que hay cientos de otras especies de Ophiocordyceps que aún no se han descubierto. “Siempre que voy a la misma reserva, encuentro especies nuevas”, dijo Araújo. “Creo que describir especies nuevas será una labor interminable durante generaciones”.

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