La máquina de desinformación europea anti-inmigrantes

17 de agosto del 2019

Dedicada a cultivar y exacerbar las fuerzas políticas y las pasiones antiinmigrantes de extrema derecha.

La máquina de desinformación europea anti-inmigrantes

A Johnny Castillo, un vigilante de barrio de origen peruano en este distrito de Estocolmo, aún le desconciertan los extraños sucesos que hace dos años convirtieron a la plaza central de esta comunidad de inmigrantes en un símbolo del multiculturalismo fuera de control.

Primero fue un comentario del Presidente Donald J. Trump, sugiriendo que el historial de Suecia de dar la bienvenida a refugiados era la raíz de un ataque violento en Rinkeby la noche anterior, aunque en realidad nada había sucedido.

“Vean lo que sucedió anoche en Suecia. ¡Suecia! ¿Quién lo creería? ¡Suecia!”, dijo Trump a simpatizantes en un mitin el 18 de febrero del 2017. “Los aceptaron en grandes cantidades. Y están teniendo problemas como nunca pensaron que fuera posible”.

La fuente del Presidente: Fox News, que había tomado un extracto de un cortometraje que promovía una imagen  distópica de Suecia como víctima de sus políticas de asilo, con “zonas peligrosas” agobiadas por la delincuencia en vecindarios de inmigrantes.

Pero dos días después, mientras las autoridades suecas se burlaban de Trump, algo sí sucedió, de hecho, en Rinkeby: hombres enmascarados atacaron a policías que hacían un arresto relacionado con drogas, lanzándoles piedras e incendiando autos.

Alrededor de ellos, de acuerdo con Castillo y otros testigos, aparecieron equipos de la televisión rusa, ofreciendo pagar a inmigrantes “para ocasionar problemas” frente a las cámaras.

“Querían mostrar que el Presidente Trump tiene razón sobre Suecia, que la gente que viene a Europa son terroristas y quieren perturbar a la sociedad”, dijo Castillo.

Esa retórica nativista, que los inmigrantes están invadiendo la patria, ha ganado cada vez más terreno, y aceptación política, por todo Occidente en medio de trastornos provocados por enormes olas de migración de Medio Oriente, África y Latinoamérica. En su forma más extrema, hace eco en el manifiesto en línea del hombre acusado de asesinar a 22 personas el 3 de agosto en El Paso, Texas.

Lo más impresionante es cuántas personas en Suecia, la hospitalaria y progresista Suecia,  parecen estar empezando a acoger la opinión de los nacionalistas: que la inmigración ha traído crimen, caos y un desgaste de la preciada red de seguridad social, sin mencionar un debilitamiento de la cultura y tradición nacionales.

Propiciado por un contragolpe de la inmigración, Suecia ha aceptado más refugiados per cápita que cualquier otro país europeo, el populismo de derecha se ha afianzado, reflejado de manera más prominente en el firme ascenso de un partido político con raíces neonazis, los Demócratas de Suecia. En las elecciones del año pasado, capturaron casi el 18 por ciento de los votos.

Sin embargo, cavar debajo de la superficie de lo que está pasando en Suecia es descubrir el funcionamiento de una máquina internacional de desinformación, dedicada a cultivar y exacerbar las fuerzas políticas y las pasiones antiinmigrantes de extrema derecha. De hecho, esa máquina, arraigada de manera más influyente en la Rusia de Vladimir V. Putin y la extrema derecha estadounidense, subraya una ironía fundamental de este momento político: la globalización del nacionalismo.

El objetivo central de estas manipulaciones del extranjero es la desinformación digital cada vez más popular y maliciosamente antiinmigrante de Suecia.

Entidades rusas y occidentales que trafican con desinformación, incluyendo una organización pensante islamofóbica cuyo expresidente es ahora asesor de seguridad nacional de Trump, han sido enlazadores cruciales con los sitos web suecos, ayudando a difundir su mensaje a suecos susceptibles.

Al menos seis sitios suecos han recibido respaldo financiero mediante ingresos de publicidad de un negocio de autopartes de propiedad rusa y ucraniana con sede en Berlín, cuya red de ventas en línea extrañamente tiene ocultos enlaces digitales a una variedad de contenido de extrema derecha y socialmente divisivo.

El Kremlin ha hecho amistad con redactores y editores de los sitios suecos.

La imagen distorsionada de Suecia producida por esta máquina de desinformación ha sido empleada por partidos antiinmigrantes en Gran Bretaña, Alemania, Italia y otros países para provocar xenofobia, de acuerdo con el Instituto para el Diálogo Estratégico, organización sin fines de lucro que monitorea el extremismo.

“Yo pondría a Suecia al nivel de la campaña anti-Soros”, dijo Chloe Colliver, investigadora del Instituto, en referencia a los ataques antisemitas contra George Soros, el benefactor multimillonario de causas liberales. “Se ha vuelto una pieza central perdurable de la conversación de extrema derecha”.

En su punto máximo, en el 2015, Suecia aceptó a 163 mil buscadores de asilo, en su mayoría de Afganistán, Somalia y Siria. Los controles fronterizos y las regulaciones más estrictas han disminuido ese flujo.

A medida que se acercaban las elecciones del 2018, la contrainteligencia sueca estaba en alerta roja por interferencia extranjera. Rusia era vista como la principal amenaza.

Pero no hubo hackeo ni descarga de documentos internos de campaña, como en Estados Unidos. Ni hubo un esfuerzo evidente para inclinar la elección hacia los Demócratas de Suecia. En lugar de ello, la campaña de influencia extranjera adquirió una forma más sutil: ayudando a promover el rápidamente evolucionante ecosistema digital de ultraderecha de Suecia.

Durante años, los Demócratas de Suecia habían batallado para llevar sus argumentos al público. Muchos medios de la corriente principal rechazaban sus anuncios. Así que creó una red de páginas cerradas de Facebook cuyo alcance finalmente excedería el de cualquier otro partido.

Pero esa red requería contenido fresco y atractivo. Recurrió a una serie de websites cuya popularidad estaba en expansión.

Miembros de los Demócratas de Suecia ayudaron a crear dos de ellos: Samhallsnytt (Noticias Sociales) y Nyheter Idag (Noticias Hoy). Para el año electoral 2018, éstos, junto con un sitio llamado Fria Tider (Tiempos Libres), se hallaban entre los 10 sitios de noticias más compartidos de Suecia.

Cada uno de estos sitios llegaba a una décima parte de todos los usuarios suecos de internet a la semana y, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Oxford, representaban el 85 por ciento de las “noticias basura” relacionadas con las elecciones —consideradas deliberadamente distorsionadas o engañosas— compartidas en línea.

El Times analizó más de 12 millones de enlaces disponibles desde más de 18 mil dominios para cuatro sitios destacados de extrema derecha: Nyheter Idag, Samhallsnytt, Fria Tider y Nya Tider. La mayoría de los enlaces provenía de sitios en sueco. Pero el análisis reveló un sorprendente número de enlaces de sitios en idiomas extranjeros con mucho tráfico, lo que sugiere que el rápido crecimiento de los sitios suecos ha sido impulsado desde el extranjero.

Bjorn Palmertz, especialista en la Universidad Sueca de Defensa, dijo que este “lavado de información” había resultado en notas virales a nivel mundial, como una sobre un poblado sueco que permitió que una mezquita hiciera llamados a orar mientras que negó la solicitud de una iglesia para repicar sus campanas —sin importar que la iglesia no había hecho la petición.

“Suecia es retratada como un paraíso o un infierno”, dijo Annika Rembe, cónsul general de Suecia en Nueva York. “Pero los políticos conservadores basados en valores en Hungría, Polonia, Estados Unidos y otros países utilizarían a Suecia como un ejemplo de un Estado fallido: si sigues este camino, tu sociedad se parecerá a la de Suecia”.

Un día, un auditorio de una escuela en Rinkeby se llenó rápidamente.

Desarrollado como parte de una iniciativa gubernamental de los años 60 para construir un millón de viviendas económicas, Rinkeby originalmente fue hogar de una mezcla de suecos y jornaleros del sur de Europa. Con el tiempo llegó a ser conocido como la “Aldea del Mundo” de Suecia, con gente de más de 100 países. Hoy, más del 91 por ciento de los 16 mil 400 habitantes de Rinkeby son inmigrantes y los hijos de éstos.

En una mesa en el auditorio estaba sentado Niclas Andersson, Jefe de Policía de Rinkeby. El público lo bombardeó con preguntas. Algunos preocupados por las drogas, otros por la alta incidencia de armas. ¿Podía la Policía instalar más cámaras?

Andersson dijo después que, sin duda, había problemas en Rinkeby. Pero difícilmente es un infierno.

Los recién llegados aún batallan para encontrar empleo, así que el desempleo es relativamente alto, en el 8.8 por ciento. Y hubo 825 episodios reportados de crímenes violentos el año pasado en el distrito, una tasa 36 por ciento superior per cápita que la de Estocolmo en general.

Pero Andersson no reconoce al Rinkeby retratado en la película que llevó a Trump a hacer sus declaraciones de “anoche en Suecia”.

Rinkeby no es una zona peligrosa, señaló Andersson. Los asaltos y robos están a la baja, dijo. Los tiroteos fatales también han bajado.

“Fue un retrato muy tendencioso”, añadió Andersson. “Te enfocas en un par de incidentes, luego usas eso para describir a toda el área”.

Después de que se tranquilizaron las cosas en Rinkeby, las agencias noticiosas rusas seguían llamando a la Policía, infructuosamente pidiendo permiso para viajar con los oficiales que patrullaban el distrito. “Esto siguió semana tras semana”, dijo el funcionario de prensa del Departamento.

En septiembre, justo después de las elecciones suecas, las solicitudes cesaron de manera abrupta.

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