Nueva rama del árbol genealógico humano está en Filipinas

10 de julio del 2019

Sendero humano da otro giro

Nueva rama del árbol genealógico humano está en Filipinas

Los científicos han descubierto una nueva rama del árbol genealógico de los humanos en una cueva en las Filipinas.

Hace al menos 50 mil años, una especie humana extinta habitó lo que ahora es la isla de Luzón, reportaron investigadores a principios de mes. Es posible que Homo luzonensis, como están llamando a la especie, midiera menos de un metro de estatura.

El descubrimiento añade una creciente complejidad a la historia de la evolución humana.

“Entre más fósiles se extraen del suelo, más nos damos cuenta de que la variación que estaba presente en el pasado supera por mucho lo que hoy vemos en nosotros”, dijo Matthew Tocheri, un paleoantropólogo en la Universidad Lakehead, en Canadá, quien no participó en el nuevo hallazgo.

A inicios de la década del 2000, Armand Salvador Mijares, un alumno de posgrado en la Universidad de Filipinas, excavaba en la Cueva del Callao, en Luzón, en busca de rastros de los primeros agricultores en Filipinas. Pronto, decidió cavar un poco más profundo.

Los investigadores en la isla indonesia de Flores habían descubierto los huesos de una especie tipo humana de unos 60 mil años de antigüedad. La bautizaron como Homo floresiensis.

Algunos rasgos eran similares a los nuestros, pero el Homo floresiensis se asemejaba más a otros homininis (el término empleado por los científicos para designar a los humanos modernos y otras especies en nuestro linaje). Elaboraban herramientas de piedra, pero los adultos sólo tenían alrededor de un metro de estatura y cerebros diminutos.

Desde hace unos 2.5 millones de años, un linaje de homininis en África, donde se han hallado todos los fósiles homininis más antiguos, empezó a evolucionar rasgos nuevos, una cara más plana, cerebros más grandes y un cuerpo más alto, entre otras características.

Estos homininis fueron los primeros miembros conocidos de nuestro propio género: Homo.

Fue sólo hasta después que los primeros fósiles de Homo aparecen fuera de África. Una especie común era el Homo erectus, que se extendió al este y sureste de Asia. Los fósiles más jóvenes de Homo erectus podrían tener sólo 143 mil años.

Una hipótesis es que Homo floresiensis evolucionó del Homo erectus. ¿Acaso los homininis podrían haber llegado a Luzón así como a Flores?

En el 2007, Mijares, ahora catedrático en la Universidad de Filipinas, regresó a la Cueva de Callao. Mientras excavaba su equipo, dio con una capa de huesos.

Cuando Philip Piper, un arqueólogo en la Universidad de Filipinas, revisaba los hallazgos más tarde, notó uno que se asemejaba a un pequeño hueso de pie humano.

En el 2011, en otra excavación, Mijares halló más fósiles tipo humano, como dientes, parte de un fémur y huesos de manos. En el 2015, su equipo halló otros dos molares, que determinó que databan de por lo menos hace 50 mil años.

Mijares y sus colegas concluyeron que la evidencia apuntaba a una nueva especie de Homo.

Homo erectus podría haber sido el ancestro de los homininis tanto en Flores como en Luzón, quizás arrastrado a las islas por tormentas.

El año pasado, otro equipo de científicos que excavaba en una cueva distinta en Luzón encontró los huesos de un rinoceronte destajado. También descubrieron herramientas de piedra que datan de hace 700 mil años. Los dos estudios indican que hubo homininis en Luzón hace 700 mil años y hace 50 mil años.

“Creo que probablemente sea el mismo linaje”, indicó Gert van den Bergh, arqueólogo en Australia y coautor del estudio del año pasado. Especuló que Homo erectus se encogió a medida que se adaptaba a la vida en Luzón.

Tocheri discrepó. Sugirió que los diminutos homininis isleños tuvieron ancestros diminutos —quizás homininis pequeños en África que se extendieron a Asia y terminaron en Flores y Luzón.

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