De Niro y Pacino: siempre unidos, fuera de la pantalla

8 de noviembre del 2019

De Niro y Pacino básicamente han logrado todo lo que puede ser logrado en la actuación.

De Niro y Pacino: siempre unidos, fuera de la pantalla

No hay una placa que honre el encuentro, y ninguno de sus participantes centrales puede precisar la fecha en que ocurrió, pero en alguna parte del East Village de Manhattan se ubica el sitio donde, a finales de los 60s, dos actores novatos llamados Robert De Niro y Al Pacino cruzaron camino por primera vez.

Estaban disfrutando las primeras probaditas de trabajo constante y visibilidad, y se conocían de nombre y de reputación. Se midieron con la mirada —Pacino aún recuerda que De Niro poseía “un aspecto inusual y cierta energía”— y cada uno partió preguntándose qué guardaba el destino para sí mismo y para el hombre que acababa de conocer.

Medio siglo después, entraron con paso despreocupado a un hotel de lujo en el Río Támesis para hablar de su nueva película, “El Irlandés”, con muchas de esas incertidumbres ya resueltas hace tiempo.

De Niro y Pacino básicamente han logrado todo lo que puede ser logrado en la actuación, superando incluso las aspiraciones descomunales que tenían cuando eran jóvenes. Le han brindado al cine algunos de sus protagonistas más explosivos, en películas que han marcado un hito, como “Taxi Driver”, “Scarface”, “Toro Salvaje” y la serie de “El Padrino”.

En el proceso, sus trayectorias se han entrelazado inesperadamente. No sólo son compañeros de profesión y colaboradores ocasionales, sino auténticos amigos que de vez en cuando encuentran tiempo para reunirse, contemplar posibles proyectos y echarse una poca de carrilla.

“Nos reunimos, platicamos, comparamos impresiones”, dijo De Niro. “No llegamos a extrañarnos. Quizás podríamos extrañarnos”.

Quizás lo más sorprendente de todo es que en un momento en que fácilmente podrían descansar sobre sus laureles —y en ocasiones han sido acusados de hacer precisamente eso— Pacino, de 79 años, y De Niro, de 76, continúan teniendo un gran amor por su profesión.

“El Irlandés”, que tuvo un estreno global limitado este mes y tendrá su estreno en Netflix el 27 de noviembre, tiene a Martin Scorsese en la silla del director. Marca apenas la tercera vez que los dos actores están juntos en la pantalla grande. La cinta, un drama policial de alcance muy amplio que ha recibido reseñas positivas, es retrospectiva a propósito y consciente del hecho de que, con el tiempo, todo acaba.

Ese es un tema que hace mucho eco en Pacino, quien interpreta a Jimmy Hoffa, el incontrolable presidente del International Brotherhood of Teamsters, un sindicato laboral, y en De Niro, quien es uno de los productores de la película e interpreta a su personaje principal, Frank Sheeran, un funcionario de los Teamsters y el mafioso que se adjudicó el crédito del asesinato de Hoffa.

Ambos actores también están muy conscientes de sus legados y en “El Irlandés” ofrecen actuaciones vitales. En las raras ocasiones en que tienen la oportunidad de trabajar hombro con hombro, dijo Pacino, “un aspecto se relaja, y otro aspecto se intensifica”.

Pacino, con su cabello largo recogido en una cola de caballo, es el más efusivo, mientras que De Niro, de cabello impecablemente cortado, es el más reticente. (Al preguntársele cómo él y Scorsese decidieron dar a Pacino un papel en “El Irlandés”, De Niro respondió, “Le dije, ‘Marty, ¿cómo ves a Al para Hoffa?’ El dijo, ‘Sí, fabuloso’”).

Pero también comparten un lenguaje clave de décadas y cuando están sentados juntos, se fomentan mutuamente. A ambos les causó mucha gracia la idea que Pacino hubiera tenido que hacer una prueba para “The Irishman”. “Sí, le pregunté si podía leer unos cuantos parlamentos”, dijo De Niro sarcásticamente.

Ambos llegaron a la edad adulta en el Nueva York post Segunda Guerra Mundial, Pacino en el sur del Bronx y De Niro en Greenwich Village y la Pequeña Italia. Ambos eran hijos del divorcio que se sintieron atraídos a las escuelas de actuación de la Ciudad y quedaron fascinados por los influyentes egresados de esas instituciones, como Marlon Brando, James Dean y Geraldine Page.

Explicando sus enfoques divergentes vía correo electrónico, Scorsese dijo, “Supongo que diría que Al tiende a ir hacia la fluidez y la música, mientras que a Bob le gusta ubicar estados mentales y existenciales. Pero eso es simplemente una cuestión de sus instintos y orientaciones personales, en mi opinión. Ambos son artistas tremendos”.

La amistad de los actores se volvió más crucial una vez que sus trayectorias tomaron vuelo y recurrieron uno al otro como colegas que podían comprender la incomodidad de su emergente celebridad. “Estábamos en una posición inusual”, dijo Pacino. “Era todo otro rollo, eso de ser muy conocido. No precisamente como es ahora. Ser famoso no era tan accesible”. Más irónicamente añadió, “Aún no era la moda”.

De Niro coincidió: “Fue bastante bueno que nos teníamos el uno al otro para hablar de cosas”.
Durante años, lograr que aparecieran juntos en la pantalla pareció una hazaña inalcanzable.

Finalmente hicieron colisión, breve, pero espectacularmente, en el drama policial “Fuego Contra Fuego” de Michael Mann en 1995, sobre un ladrón astuto (De Niro) y el terco detective policiaco (Pacino) que lo persigue.

Pasaron 13 años antes de que se reunieran De Niro y Pacino, en “Frente a Frente”, un drama policial que ninguno de los dos recuerda con particular agrado. “El Irlandés” es el noveno largometraje que De Niro ha rodado con Scorsese, pero el primero de Pacino con el director.

Reconocieron que lo que los atrajo de “El Irlandés” fue su tono plañidero, que sigue a sus personajes —por lo menos a los que sobreviven— hasta la senectud y los deja, en gran medida en soledad, preguntándose cómo los recordará la historia.

De Niro dijo que él y Pacino tuvieron que lidiar con las interrogantes existenciales que plantea “El Irlandés”. “Estamos en un punto en que nos estamos acercando a ver” —hizo un gesto oscilatorio mientras buscaba las palabras correctas— “no quiero decir el final, pero el horizonte”, dijo De Niro.

Pacino dijo que vio esas ideas más claramente ya una vez terminada la cinta. Incluso en una gira publicitaria trotamundos como esta, dijo Pacino, “no nos vemos tanto”. “Todo mundo hace lo suyo, regresa, trabaja, convives un rato”. No había necesidad de avisarse, porque se toparían de nuevo. “Simplemente es agradable saber que él está allí”, añadió Pacino.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO