Destrezas infantiles influyen en los cirujanos

17 de junio del 2019

Valdrían la pena talleres de manualidades, dibujo y música.

Destrezas infantiles influyen en los cirujanos

¿Podrías atar una serie de nudos cuadrados alrededor del cuello de una cucharita sin que ésta se mueva? ¿Y usar unas pincitas para extraer una uva del interior de un rollo de papel sanitario, sin perforar la uva o tocar los lados del rollo? Los aspirantes a cirujanos deberían tener la destreza para realizar tareas así.

Sin embargo, miembros del personal docente de facultades de medicina en Estados Unidos y Gran Bretaña han notado una marcada disminución en la destreza manual de estudiantes y residentes. Algunos dicen que se debe a menores cursos prácticos en las escuelas primarias y secundarias, como talleres de manualidades, dibujo y música. Otros culpan al exceso de tiempo que se pasa deslizando pantallas en lugar de hacer cosas que desarrollen control motor fino, como el bordado.

“Piensen en la diferencia entre alguien que ha aprendido a esquiar de niño y alguien que pasó mucho tiempo, quizá incluso la misma cantidad de tiempo, esquiando de adulto”, dijo Robert Spetzler, e director ejecutivo del Instituto Neurológico Barrow en Phoenix, Arizona. “Esa elegancia que aprendes cuando eres pequeño, practicando ese deporte, nunca puede ser igualada por un adulto que aprende a esquiar”.

Varios estudios arrojan que entre más procedimientos realice un cirujano, más probabilidades tienen sus pacientes de sobrevivir.

La introducción de la semana laboral de un máximo de 80 horas en los programas de prácticas médicas en Estados Unidos, en el 2003, tuvo la consecuencia involuntaria de limitar la disponibilidad de los residentes de cirugía para participar en operaciones.

“Cuando practiqué, bien o mal, trabajaba unas 120 horas a la semana”, dijo Thomas Scalea, cirujano de trauma y profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, en Baltimore. “Hoy, el residente promedio termina con alrededor de 900 casos operativos. Yo terminé con el doble de eso”.

Maria Siemionow, cirujana de trasplantes en el Colegio de Medicina de la Universidad de Illinois, en Chicago, recuerda haber pasado horas en su juventud recortando fotos de revistas y pegándolas para hacer collages. Esos esfuerzos no sólo desarrollan destreza, dijo, sino que requieren de imaginación tridimensional, planeación, paciencia y precisión.

Siemionow cree que los estudiantes pueden ser entrenados para ser grandes cirujanos, pero necesitan llegar con habilidades básicas. No es la única que se pregunta si es hora de reconsiderar cómo son seleccionados los estudiantes de medicina para los programas quirúrgicos.

“Nos fijamos en sus calificaciones y los resultados de sus pruebas, su productividad, como por ejemplo redactar informes y hacer investigación, pero la realidad de ser un buen cirujano no tiene nada que ver con eso”, señaló Michael Lawton, que sucedió a Spetzler en el Instituto Neurológico Barrow.

“Lo que importa es cómo manejan los instrumentos y qué clase de toque tienen con los tejidos, así como la manera en que reaccionan y se adaptan cuando están bajo estrés”.

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