Australia y Nueva Zelanda están en guerra a causa de la miel

7 de noviembre del 2019

Los productores de Nueva Zelanda han argumentado ante un tribunal que sólo ellos deberían tener el derecho de venderla.

Australia y Nueva Zelanda están en guerra a causa de la miel

La miel etiquetada como de manuka, un néctar de alto precio promovido como un elíxir para la salud y la belleza, es tan valiosa que los productores de Nueva Zelanda han argumentado ante un tribunal que sólo ellos deberían tener el derecho de venderla. Afirman que ellos son la única fuente de la miel de manuka con garantía de autenticidad, proveniente de una sola especie de arbusto; sus homólogos australianos han presentado una refutación.

“Para nosotros, es una patada en el estómago”, dijo Bert Seagrave, un granjero australiano con 4 mil 200 colmenas en Nueva Gales del Sur. Perder la capacidad de etiquetar su miel como de manuka le costaría medio millón de dólares al año, aseguró.

La miel de manuka se vende en unos 100 dólares por 500 gramos, aunque las variedades de mayor calidad pueden costar más.

Los productores de la miel en Nueva Zelanda, donde la industria genera 220 millones de dólares al año, han solicitado marcas registradas en su propio País así como en Gran Bretaña, la Unión Europea, Estados Unidos y China, entre otros lugares. Los productores australianos han presentado solicitudes competidoras en Nueva Zelanda y Gran Bretaña.

La disputa gira en torno al tipo preciso de arbusto del cual se deriva la miel. En Nueva Zelanda, la miel de manuka proviene solamente del néctar de una planta conocida como Leptospermum scoparium, comúnmente llamada arbusto de manuka. La miel australiana, argumentan los neozelandeses, viene no sólo de ese arbusto, sino también de otras especies del mismo género.

Los australianos “literalmente están vendiendo 80 especies diferentes como la misma”, afirmó Tony Wright, gerente general de acceso al mercado en Comvita, uno de los productores de miel de manuka más grandes de Nueva Zelanda. Pero los australianos afirman que sus arbustos en el género Leptospermum tienen un parentesco tan cercano con el arbusto neozelandés que son casi indistinguibles.

Los productores australianos podrían recibir ayuda de una fuente improbable. Los neozelandeses señalan que la palabra “manuka” misma se originó con los maoríes, el pueblo indígena del País. Pero Tom Walters, director del Instituto de Investigación Maorí, cuyas tierras tribales en Nueva Zelanda son arrendadas a productores de miel, dijo que estaba reconsiderando los términos de esos tratos.

“Creo que es absolutamente absurdo que dos países tan bendecidos con un producto tan maravilloso acudan al tribunal y perviertan el nombre manuka”, expresó. “Más bien, deberíamos juntar esos fondos, colaborar y destinar todo ese dinero a la ciencia y la investigación para proveer al mundo de más miel”.

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