Los peligros de tener el apellido Buscetta, ahora en película

26 de junio del 2019

La mafia siciliana prometió liquidar a todas las generaciones del hombre rompió el código de silencio.

Los peligros de tener el apellido Buscetta, ahora en película

Cuando dos cineastas lo ubicaron en Florida, en el 2015, Roberto Buscetta llevaba décadas ocultándose bajo nombres falsos y 11 de sus familiares más allegados habían sido masacrados por asesinos a sueldo de la mafia.

Su padre, Tommaso Buscetta, había sido un soldado en la mafia siciliana, el primer mafioso de alto rango en romper el código de silencio en los 80. El testimonio de su padre en juicios en Italia y Nueva York había figurado en las condenas de más de 400 miembros de la mafia.

Ahora los realizadores querían que Roberto Buscetta apareciera ante la cámara y hablara sobre su padre.

“Matar al hijo de Tommaso Buscetta sería el trofeo perfecto”, señaló Roberto, explicando su renuencia.

Sin embargo, lo hizo, al igual que su madre, Cristina, a exhorto de los realizadores, Mark Franchetti y Andrew Meier, cuyo documental, “Our Godfather: The Man the Mafia Could Not Kill” (Nuestro Padrino: El Hombre que la Mafia no Pudo Matar), empezó a transmitirse vía streaming en iTunes el 10 de junio.

Llegará a Netflix en septiembre.

Encontrar a los Buscetta tomó casi dos años. La hermanastra de Roberto, Lisa, quien también aparece en el documental, dice que pronunció el apellido Buscetta por primera vez en su vida en el filme.

Meier dijo que contactó a fiscales, a agentes del FBI y a la DEA, que supervisó la protección y la casa de seguridad de Buscetta.

Meier finalmente envió un mensaje en el 2015 a una vieja dirección de correo electrónico que se le dijo que había sido utilizada por miembros de la familia Buscetta anteriormente. Transcurrieron semanas sin respuesta.

Por fin, el 10 de abril del 2015, Cristina respondió. “Debo decir que su correo despertó mi curiosidad”, escribió ella.

Cristina era la tercera esposa de Tommaso Buscetta. Se conocieron en Río de Janeiro en 1971. Él regresó allí a inicios de los 80 tras cumplir una sentencia en prisión por narcotráfico.

Buscetta, quien fue criado en Palermo, imponía un respeto que iba más allá de su rango como soldado de la mafia. Los jefes de la mafia buscaban su consejo.

Era inteligente y sofisticado, habiendo vivido en Brasil y Nueva York, donde trabajó con la familia criminal de los Gambino.
Sin embargo, en 1982, sicarios de la mafia asesinaron a dos de sus hijos, a un yerno, a un sobrino y a su hermano más allegado en incidentes separados en Palermo. El año siguiente, tras ser arrestado en Brasil, aceptó cooperar con las autoridades italianas y estadounidenses.

“Para él, romper omerta (el código de silencio) fue realmente la decisión más difícil de su vida porque él tenía la sensación de que rompió algo que era sagrado”, afirma Cristina en “Our Godfather”.

En el 2000, aún oculto, Buscetta murió de cáncer a los 71 años. Fue sepultado bajo un alias en North Miami, Florida.

Cristina y su hijo Roberto aceptaron reunirse con los directores en Florida en mayo del 2015.

“En la primera reunión, Mark y Andrew nos dieron todo tipo de garantías”, dijo Roberto. “Estaban dispuestos a negociar todo, incluso si nuestro rostro salía o no a cuadro”.

“Aún hay un riesgo”, dijo Cristina Buscetta a los cineastas. “La mafia no olvida”.

Las reuniones con los miembros de la familia tenían que ser discretas y en ubicaciones cuidadosamente escogidas.

Roberto, quien en la cinta describe haber servido en misiones de combate en Iraq y Afganistán bajo su nombre falso, no permitió que ese nombre fuera usado en el largometraje. Pidió que su rostro nunca apareciera por completo.

Sin embargo, Cristina miró de frente a la cámara, lista para recordar al hombre que amaba.

“La hallamos en el momento correcto de su vida”, indicó Meier. “Ella sentía que no había contado la historia. Como dijo en el filme, ‘era ahora o nunca’”.

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