El arte tranquiliza a los niños detenidos en Texas

24 de julio del 2019

Las crayolas y el papel “pueden ser el portal a la mente de los niños y lo que han visto”.

El arte tranquiliza a los niños detenidos en Texas

Los jóvenes migrantes con frecuencia llegaban en la noche. Eran adolescentes de Centro y Sudamérica, llevados por agentes fronterizos al Centro de Detención Tornillo, en Texas, y conducidos a filas de literas de metal en carpas del Ejército rodeadas de alambre de púas. El contacto físico humano era inusitado al interior de esta ciudad provisional, donde casi tres mil menores de edad no acompañados estuvieron confinados entre junio del 2018 y enero del 2019.

Rafael García, un sacerdote jesuita del sur de dijo Holly S. Cooper, codirectora de la Clínica de Derecho Migratorio de la Universidad de California, tuvo un primer indicio de la creatividad dentro del campamento cuando observó una cruz con un Sagrado Corazón rojo hecho de estambre por los jóvenes encarcelados.

Crearon imágenes inspiradas en sus lugares de origen: una cancha de fútbol en miniatura con jugadores hechos con limpiapipas que pateaban una bola de algodón con puntos, o una elegante iglesia con un domo de papel crepé.

Las creativas obras de arte de los niños en Tornillo son el tema de una exposición inquietante: “Uncaged Art: Tornillo Children’s Detention Camp” (Arte Liberado: Campo de Detención Infantil Tornillo) en el Museo del Centenario y los Jardines del Desierto de Chihuahua de la Universidad de Texas, en El Paso, hasta el 5 de octubre.

Partiendo de recuerdos, las escenas fueron recreadas a partir de materiales como corcholatas y palitos de paletas de hielo como parte de un proyecto de sociales en el que los maestros asignados al centro pidieron a los niños que conmemoraran sus culturas nativas. Las aves -particularmente el quetzal con su cola esmeralda, el ave nacional de Guatemala y símbolo de la libertad- fueron uno de los temas recurrentes.

“Si le cortas las alas a un ave, ya no es libre”, explicó un joven hondureño de 17 años que sólo dijo llamarse Freddy.

Tornillo abrió para ayudar al Gobierno federal de Estados Unidos a manejar el flujo de menores de edad que entraban en custodia federal, tanto aquellos que habían viajado solos como los que se volvían “sin acompañante” tras ser separados de sus padres en la frontera.

Típicamente, los menores permanecían en el refugio temporal entre 60 y 70 días, pero algunas detenciones se alargaban meses.

Las crayolas y el papel “pueden ser el portal a la mente de los niños y lo que han visto”, dijo Holly S. Cooper, codirectora de la Clínica de Derecho Migratorio de la Universidad de California, en Davis, quien utiliza el arte para obtener información de niños detenidos.

El diseño de la exposición “Uncaged Art” evoca el confinamiento en Tornillo hasta el detalle de las mallas ciclónicas y las literas. Los 29 dioramas, pinturas, dibujos y trajes de la muestra fueron rescatados por el Padre Garcia antes de que el campamento fuera cerrado en enero por preocupaciones de salud y seguridad.

“Estos son menores de edad sin acompañantes”, dijo el Padre García. “Pero también son niños talentosos que tienen un deseo de ser seres humanos productivos”.

Pese a sus circunstancias, las obras de los niños en muchas ocasiones estaban llenas de optimismo, ingenio y un afecto lleno de orgullo por los puntos de referencia de sus países de origen.

“Hay una sensación de dicha y belleza en el arte que refleja todo lo que se les negó en el entorno donde se encontraban”, manifestó Camilo Pérez-Bustillo, quien entrevistó a niños en Tornillo. “Podían recuperar sus identidades y no quedar reducidos a números en un brazalete”.

Dibujos recientes de tres niños en el Catholic Charities Humanitarian Respite Center, en McAllen, Texas, mostraban figuras bajo custodia de la Patrulla Fronteriza en jaulas, algunas de ellas de cabeza.

“Los dibujos expresan mucha oscuridad”, dijo la hermana Norma Pimentel, quien supervisa el centro. No obstante, también señaló que la mayoría del arte generado por los jóvenes era esperanzador, lleno de corazones, casas y “Te amos”, recordó.

“Muestra su resiliencia”, afirmó.

El arte ha sido una herramienta utilizada en el proceso de sanación de los jóvenes liberados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

Hasta la mitad de un crayón puede servir para que los niños se enfrasquen en una actividad relajante mientras sus padres están hablando con abogados en remolques repletos de gente, y narran la violencia que los llevó a ir en busca de seguridad a Estados Unidos. “Estas cosas dan un grado de normalidad”, explica Anita Ravi, doctora familiar en Nueva York. “Creo que los niños anhelan eso”.

En un vecindario de El Paso, carteles con imágenes reproducidas de la exhibición fueron colocados a lo largo de una barda de malla ciclónica. Pero en junio, los funcionarios de la Ciudad ordenaron que se retiraran los carteles.

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