El mundo necesita jóvenes positivos que actúen

16 de septiembre del 2019

Las sociedades necesitan jóvenes moralmente rigurosos y dispuesto a buscar lograr lo imposible.

El mundo necesita jóvenes positivos que actúen

Las palabras más reveladoras sobre un país a menudo son aquellas que resultan imposibles de traducir. En el caso de Alemania, una de esas palabras es “Zweckpessimismus”. Significa, aproximadamente, pesimismo a propósito, la actitud de anticipar lo peor para poder sentir alivio cuando lo peor, afortunados que somos, no sucede.

La gente que exhibe Zweckpessimismus a menudo es molesta. Suele arruinar la diversión de otros con su postura de “lo que sea que pueda salir mal saldrá mal”. Pero los Zweckpessimistas tienen en su mayoría un buen argumento, como los padres que advierten a los hijos acerca de comportamiento estúpido.

Este último año, sucedió lo opuesto: el movimiento Fridays for Future, que está lleno de jóvenes y es liderado por ellos, es definido por el pesimismo a propósito hacia las generaciones de más edad y a su papel en impulsar el cambio climático. Al surgir hace un año a partir de las protestas de Greta Thunberg, una adolescente sueca, Fridays for Future y sus vehementes advertencias de un inminente apocalipsis ecológico se ha extendido por Europa del Norte y es particularmente fuerte en Alemania.

Es tan fácil como erróneo ridiculizar al movimiento. Los jóvenes no sólo tienen el derecho a ser moralmente rigurosos, sino el deber de serlo. Con la edad llega la rutina intelectual, y con la rutina intelectual llegan la autocomplacencia y la ceguera operacional. A menudo se requiere el sentido de asombro de un recién llegado para ver y romper los puntos muertos psicológicos y sociales de una sociedad —ya sea las marchas antibélicas en Washington hace medio siglo o las huelgas por el clima en Estocolmo y Berlín hoy.

Como miembro de una generación de más edad, me siento agradecido por esta nueva energía juvenil. Pero bajo el riesgo de parecer un padre regañón, también tengo algunos consejos: el Zweckpessimismus tiene sus límites.

También necesitamos optimismo. De otro modo, sus constantes llamados de alarma corren el riesgo de convertirse en una rutina autocomplaciente por sí mismos.

Al menos en Alemania, el mensaje de Fridays for Future ha sido recibido y entendido. No hay partido político serio ni compañía responsable hoy en día que no haya convertido al clima en prioridad recientemente, y no hay duda de que el movimiento jugó un papel en ese cambio radical. La falta de conciencia ya no es el problema.

El verdadero problema de Alemania, que se interpone en el camino de un cambio real, es más profundo: la falta de confianza en el poder del espíritu humano y la tecnología. Es aquí precisamente donde los jóvenes deben aplicar su siguiente esfuerzo, y donde ellos mismos requieren esforzarse.

Las sociedades necesitan jóvenes moralmente rigurosos, pero también jóvenes dispuesto a correr riesgos y buscar lograr lo imposible. Thunberg ha exhortado al mundo a que entre “en pánico”. Pero el temor desenfrenado puede ser paralizante en sí mismo, al crear una generación en ascenso convencida de que la acción es inútil.

El pesimismo aflige a más que sólo los jóvenes, por supuesto. En abril, investigadores del renombrado Instituto Allensbach publicaron un reporte devastador que muestra que el porcentaje de alemanes que cree en el progreso ha llegado a su nivel más bajo en cinco décadas.

Hay más. Durante los últimos dos años, el número de empresas de arranque anuales en Alemania se ha reducido en 100 mil. Sarna Röser, directora de una asociación de jóvenes emprendedores, dice que sus coetáneos tienen problemas para encontrar capital de riesgo alemán. “Los alemanes definitivamente se están volviendo más adversos al riesgo”, me dijo Röser.

Si los alemanes de todas las edades se están volviendo pesimistas, entonces es aún más importante que los más jóvenes entre nosotros vayan más allá del pánico para brindar visiones y soluciones constructivas. Los alemanes jóvenes necesitan tomar esto en cuenta: ¿quieren vivir en un País que es pasado por alto por los inversionistas y le pierde el rastro a los avances tecnológicos en cambio climático? ¿O imaginan una Alemania que utiliza su riqueza y potencial intelectual para convertirse en líder de los esfuerzos para lidiar con el cambio climático empleando cualquier medio que pueda producir el genio humano?

Los aviones a base de hidrógeno y los autos de cero emisiones tal vez hayan sonado como ciencia ficción hace una década. Hoy en día, parecen ser opciones serias. Pero convertirlos en realidad requerirá inversión, investigación, correr riesgos y, sobre todo, optimismo.

Los méritos del movimiento Fridays for Future sin duda no serán olvidados. Ahora es momento de que todos se pongan en movimiento y a trabajar. No dejen que su juventud sea malgastada en la angustia.

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