Empresas poderosas de EE.UU. ceden ante China

17 de octubre del 2019

La recompensa es el acceso continuo a los clientes chinos

Empresas poderosas de EE.UU. ceden ante China

Durante la Guerra Fría, el rígido sistema soviético resultó no ser rival para el atractivo del entretenimiento estadounidense: rock’n’roll, Coca-Cola, Hollywood. Todos se convirtieron en símbolos de la libertad y prosperidad estadounidense que ninguna cantidad de prohibiciones comunistas podían detener.

Hoy, vender la creatividad y el talento de EE.UU. exige cada vez más sumisión a las opiniones del Partido Comunista como precio de entrada a un mercado de 1.4 mil millones de personas.

Un reciente escándalo que inició con un tuit de un ejecutivo de la Asociación Nacional de Basquetbol (NBA) en apoyo a las protestas de Hong Kong ha subrayado las consecuencias de la disposición de China a usar su enorme influencia económica para castigar cualquier valor político que amenace a la legitimidad o políticas del Partido.

Durante años, las compañías estadounidenses han cedido a las exigencias chinas de adaptar sus palabras y productos, o disculparse. La recompensa es el acceso continuo a los clientes chinos; el precio podría ser la erosión de la credibilidad de EE.UU. como faro de la libertad de expresión.

“Cuando se trata de la soberanía nacional, el Gobierno chino ofrece señales claras y fuertes de que prefiere ser temido que amado”, dijo Jessica Chen Weiss, profesora de Gobierno en la Universidad Cornell, en Ithaca, Nueva York.

Daryl Morey, el gerente general de los Rockets de Houston, borró de inmediato el tuit que inició la conmoción, pero fue demasiado tarde. Los planes de la NBA para China repentinamente quedaron destrozados. Las transmisiones fueron canceladas y los patrocinios suspendidos. La Liga enfrentó denuncias de los medios noticiosos estatales y de fans que rompieron sus boletos para un partido de exhibición entre los Lakers de Los Ángeles y los Nets de Brooklyn en Shanghai.

Las autoridades chinas parecieron comprender, tardíamente, las consecuencias del escándalo y tomaron acción para moderar los reportes y comentarios sobre la NBA.

“Incluso con la NBA, si empiezas a lanzar insultos, o a usar violencia verbal, como el odio y la diatriba, eso sólo complicará aun más los problemas, y podrían volverse más graves”, dijo Tong Zeng, un empresario de Beijing que ha estado involucrado en protestas y campañas contra Japón.

Para ser una superpotencia emergente, China puede parecer muy delicada y sus reacciones petulantes. Lady Gaga enfrentó una prohibición temporal a sus presentaciones y ventas en China en el 2017 tras reunirse con el Dalai Lama, el líder espiritual tibetano a quien el Partido Comunista denuncia como separatista. El año pasado, Gap se vio obligada a disculparse por vender una camiseta que mostraba un mapa de China que no contenía a Taiwán ni las islas del Mar de China Meridional.

Jonathan McClory, gerente general para Asia de Portland Communications y editor de un sondeo anual sobre poder blando publicado con la Universidad del Sur de California, dijo que respuestas así “no se ven nada bien.

“Esta reacción tendrá un impacto negativo sobre cómo percibe la gente a China, no sólo en EE.UU., sino en todo el mundo”, añadió.

La NBA tiene una gran y ferviente base de fans en China, y ha tratado de capitalizar eso. Está viendo a China como un mercado importante y como un campo de reclutamiento.

El comentario de Morey pareció encender una acumulación de frustración con EE.UU que se ha acrecentado en medio de la guerra comercial. Las protestas en Hong Kong han complicado eso. Aunque el Gobierno maquilló la opinión pública, la indignación parecía auténtica.

Xu Guyong, un empleado público de 46 años, asistió al reciente partido en Shanghai. Él y su hijo, de 13 años, vestían jerseys de los Lakers. Sin embargo, aún condenaba el tuit de Morey.

“Si la gente en China dice que debemos boicotear a la NBA, estoy totalmente de acuerdo”, dijo. “Respondería al llamado del País y dejaría de verla”.

La Liga se apresuró a ofrecer una disculpa y distanciarse de la opinión de Morey, sólo para enfrentar una reacción negativa por parecer complacer a Beijing. Para algunos en EE.UU., el episodio significó que China socavaba uno de los derechos básicos de EE.UU.: la libertad de expresión.

Hollywood ya se autocensura, tuiteó el Senador Marco Rubio, republicano de Florida. “Ahora ciudadanos particulares se arriesgan a perder sus empleos si ofenden a China”.

Pero McClory señaló que en el mundo de hoy, los intereses comerciales mataban cualquier intención de promover una serie de valores políticos.

“La NBA ve a China no como un lugar para salir y ondear la bandera para EE.UU. o para proclamar los valores de la democracia y la libertad de expresión”, dijo. “Ellos quieren estar allí, dicho sin tapujos, para obtener ganancias”.

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