Encontraron libertad e igualdad mientras corrían

2 de septiembre del 2019

Este deporte brinda la oportunidad de ser tratados como iguales en una sociedad que a menudo discrimina.

Encontraron libertad e igualdad mientras corrían

Forrest Gump, el personaje que da título a la cinta de 1994, veía la vida de manera sencilla. Al explicar los años que pasó recorriendo Estados Unidos a pie, dijo: “simplemente me dieron ganas de correr”.

Markelle Taylor también corre distancias largas, pero sus razones son más complejas.

“Me mantiene enfocado y en la senda correcta, casi como una guía terapéutica”, dijo a The New York Times. “El aspecto mental y físico está vinculado a los retos de la vida y a las distintas adversidades que enfrentamos”.

En abril, Taylor corrió el Maratón de Boston en 3 horas, 3 minutos y 52 segundos, pero las adversidades y los retos con los que mantenía el ritmo diferían de los de los otros corredores.

Era su quinto maratón, pero su primero fuera de la Prisión Estatal de San Quintín, en California, donde había pasado casi 18 años por agredir a su novia, causando el nacimiento prematuro y la muerte posterior del hijo de ambos.

Taylor, quien sufrió en carne propia violencia doméstica cuando era niño, había sido una estrella de pista en la preparatoria. En prisión, donde sería conocido como la Gacela de San Quintín, empezó a correr nuevamente para combatir la desesperanza tras el suicidio de un amigo a quien se le negó la libertad condicional.

“Correr era una forma de libertad”, afirmó.

Si bien no lo ven en términos de libertad, las trabajadoras domésticas en Hong Kong al menos ven esta actividad en términos de igualdad.

Hay 380 mil sirvientas extranjeras allí, y un número cada vez mayor de ellas pasa su día libre semanal -además de las primeras horas de la mañana y ya tarde por la noche- entrenando y compitiendo en ultramaratones de campo traviesa.

Este deporte les brinda “la oportunidad de ser tratadas como iguales en una sociedad que a menudo las discrimina”, escribió Mary Hui en The Times.

Fredelyn Alberto es una de esas trabajadoras. Alberto, una filipina de 30 años, se ha estado haciendo de un nombre en los senderos y ganó un ultramaratón de 45 kilómetros en enero.

“Entre semana, la gente dice, ‘ah, eres una trabajadora doméstica’”, señaló. “Los fines de semana, en los senderos, dicen, ‘ah, eres una buena corredora’”.

Jaybie Pagarigan, de 39 años, también de Filipinas, explicó que sus logros le dicen a la gente: “no somos simplemente una sirvienta. No sólo somos gente pobre”.

Para Tom McGrath, la importancia de las pruebas de distancia ha llegado incluso más allá. Ha sido una cuestión de supervivencia.

McGrath, de 69 años, ha sido llamado el Forrest Gump irlandés, un astro de ultramaratones extremos de larga distancia. Cuando tenía 27 años, cruzó Estados Unidos a trote en un tiempo récord de 53 días. Acaba de concluir lo que dice que fue su última carrera de larga distancia, de Belfast a Dublín.

En el ínter, el camino ha sido más peligroso. Cuando no estaba corriendo, estaba bebiendo. Y casi le cuesta la vida.

Luego de que se le dijo que estaba a punto de sufrir insuficiencia hepática, hizo lo que le pareció natural: empezó a trotar más. Ahora lleva 10 años sobrio.

Aún recuerda con arrepentimiento los años de alcoholismo. “Si pudiera volver atrás a mi reloj, cambiaría muchas cosas”, dijo a The Times.

Por supuesto, no puede hacerlo, pero al menos encontró una forma de seguir adelante.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO