Equipo mundialista femenino busca patrocinador

Equipo mundialista femenino busca patrocinador

14 de junio del 2019

El Cónsul General de Jamaica en Florida organizó una fiesta en su casa el 22 de enero para celebrar a las Reggae Girlz, la primera selección nacional de fútbol caribeña en clasificar a un Mundial de Fútbol Femenino.

Las mesas estaban montadas alrededor de la piscina y las jugadoras y sus entrenadores estaban ahí, pero a los invitados se les pidió llegar con algo extra: un donativo de al menos 100 dólares para ayudar a Jamaica a terminar su preparación para la Copa del Mundo en Francia.

A tan sólo unas cuantas semanas del torneo (los partidos iniciaron el 7 de junio), había escasez de tiempo, al igual que de dinero. (El equipo perdió contra Brasil el 9 de junio y debía medirse ayer con Italia).

Si bien en los últimos años la historia del fútbol femenil ha tratado en gran medida de la lucha continua por la igualdad salarial, siempre ha existido otra desigualdad justo debajo de la superficie. Mientras que el fútbol femenil ha visto un progreso significativo a nivel internacional, el apoyo de las federaciones individuales y los patrocinadores corporativos sigue variando, particularmente el económico.

El fútbol internacional femenil tiene mucho tiempo de enfrentar una batalla interminable por ganar respeto. En el Caribe, donde el fútbol ha sido presa de la corrupción, la situación ha sido particularmente difícil.

Pese a todo, Francia, el país anfitrión del campeonato de este año, tiene una liga profesional próspera y Estados Unidos, el campeón defensor y tres veces ganador de la Copa, tuvo una opulenta gira de despedida por el país, con todo y anuncios espectaculares en los edificios de las ciudades.

La fase preliminar de la selección de Jamaica ha sido mucho menos visible, y la simple existencia de su programa es mucho menos segura financieramente hablando. Las Reggae Girlz han recibido un apoyo endeble por parte de su federación nacional: apenas en 2015, la federación eliminó el financiamiento para el equipo.

No era difícil encontrar señales de las dificultades de la selección jamaiquina.

En la fiesta en mayo, el cuerpo de entrenadores llevaba camisas de la selección varonil y usó marcadores para tachar el apodo de ese equipo,  Reggae Boyz, en las mangas.

Algunas jugadoras aún tienen que comprar sus propios tachones. Y cuando el equipo clasificó para la Copa del Mundo en un partido en octubre en las afueras de Dallas, varios entrenadores compraron chamarras de su propio bolsillo para que las jugadoras pudieran entrenar en el clima frío y lluvioso.

“Su actitud ha dejado mucho qué desear”, comentó la arquera Nicole McClure, de 29 años, en referencia a la federación de futbol de Jamaica.

“Siempre nos han dejado al final y seguimos peleando por la igualdad”.

No obstante, McClure y sus compañeras de equipo, y los entrenadores de Jamaica, reconocieron que la situación está mejorando, al menos por el momento. Las futbolistas que juegan en el Mundial de Francia firmaron un contrato con la federación que les pagará entre 800 y mil 200 dólares al mes, retroactivo a enero, dijo el entrenador Hue Menzies. Y Menzies, quien ha estado trabajando gratis desde el 2015, recibirá 40 mil dólares. Es la primera vez que un equipo femenil del Caribe ha firmado contratos con su federación nacional.

“No nos han pagado todavía”, dijo Menzies entre risas. “Pero firmamos un contrato”.

Michael Ricketts, presidente de la Federación de Fútbol de Jamaica, calificó a las críticas de “sumamente injustas”. La federación ha gastado unos 4 millones de dólares en la selección femenil desde que comenzó el proceso para clasificar al Mundial, dijo. Añadió que ha sido un problema lograr que los espectadores y los patrocinadores corporativos apoyen al equipo.

El cuerpo de entrenadores de las Reggae Girlz puso en tela de juicio la cifra de 4 millones de dólares. “Claro que no”, comentó Lorne Donaldson, un entrenador asistente.

En lugar de ello, los entrenadores y las jugadoras dan la mayor parte del crédito a otra persona, Cedella Marley, por haber revivido al equipo femenil con la ayuda de la Fundación Bob Marley, una organización que lleva el nombre de su padre. Hace varios años, furiosa por el estado del programa femenino, ella encabezó un esfuerzo internacional de recaudación de fondos para resucitarlo y fue la persona que convenció a Menzies, quien dirige un destacado club de futbol juvenil cerca de Orlando, Florida, para que fuera su entrenador.

Ante la pregunta de qué tan seguro estaba del compromiso a largo plazo de la federación, Menzies respondió: “No mucho”.

Aunque agregó: “Cuando nos dicen que no, parece que le echan más gasolina a nuestro fuego”.

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