Para George Soros es un orgullo tener enemigos

6 de noviembre del 2019

Entre sus enemigos está el Presidente Donald J. Trump.

Para George Soros es un orgullo tener enemigos

George Soros es un filántropo multimillonario, ex comerciante de divisas, paladín de las causas liberales y, en ciertos círculos, el “coco”. Esta última etiqueta parece ser una medalla de honor para él. “Estoy muy orgulloso de los enemigos que tengo”, dijo. “Es una forma perfecta de detectar a un dictador o a un futuro dictador si me identifica como enemigo”.

La lista de personas que, de hecho, parecen ver a un enemigo en Soros, de 89 años, incluye al Presidente Donald J. Trump, el Gobierno de China y un número incalculable de teóricos de conspiraciones.

Sus objeciones a Soros se derivan de su respaldo a causas liberales y a grupos políticos de recaudación de fondos que se oponían a Trump, y su Open Society Foundation, que ha apoyado la democracia y los derechos humanos en unos 120 países, a menudo oponiéndose a regímenes autocráticos. También hay una cantidad sustancial de antisemitismo dirigida a Soros, que nació en el seno de una familia judía en Hungría.

Soros reconoce que su estilo de “globalismo” —al que entiende como una economía integrada y global respaldada por el estado de derecho— no es nada grato entre el enfoque “Primero EU” de Trump, la guerra comercial, el Brexit y la escalada en los conflictos de Medio Oriente. Pero Soros cree que el arco de la historia pronto podría cambiar a su favor.

Trump “es una aberración, y claramente antepone sus intereses personales a los intereses nacionales”, afirmó. “Creo que eso contribuirá a su desaparición el próximo año. Así que ligeramente estoy prediciendo que las cosas darán un giro”, dijo con una expresión más optimista.

Soros indicó que veía señales de que la gente se estaba cansando de las tendencias nacionalistas. Dijo que los calvarios de libre expresión de la Asociación Nacional de Basquetbol demostraban al mundo cuán peligrosas podrían ser las sociedades cerradas. “Considero a la China de Xi Jinping como la peor amenaza para una sociedad abierta”, expresó acerca del Presidente de China.

Durante mucho tiempo ha fomentado el libre comercio como una estrategia para abrir países por lo demás cerrados, pero dijo que la estrategia no había funcionado en China de la forma que había esperado y que se necesitaba más intervención. Declaró que China era “un enemigo mortal.

“Debemos reconocerlo: es un sistema diferente. Es totalmente contrario al nuestro, diametralmente opuesto al nuestro”, indicó. Quizá para matizar sus palabras, añadió: “no soy anti-China en lo absoluto. Simplemente soy anti-Xi Jinping”.

Soros discrepó con la idea de que las sociedades estaban predispuestas a ser abiertas. “El arco de la historia no sigue su propio curso. Necesita ser doblado”, dijo. “Realmente estoy comprometido a tratar de doblarlo en la dirección correcta”.

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