Jennifer López encarna a una bailarina de striptease

24 de septiembre del 2019

Marca el debut de Cardi B., desnudista en Nueva York.

Jennifer López encarna a una bailarina de striptease

Jennifer López se disculpó por el olor a cigarro. Quizás emanaba de ella, quizás estaba impregnado en los sofás blancos y la alfombra mullida en el piso 29 de un rascacielos en Manhattan. Ya fuera uno o lo otro, el ambiente estaba creado.

Se acercaba el fin del rodaje de “Estafadoras de Wall Street”, un drama inteligente en el que López interpreta a una madre soltera y una bailarina de striptease que idea un esquema para estafar a su clientela de Wall Street mediante casi cualquier método posible. Un momento después, ella y Constance Wu, su coestrella, estaban filmando una escena en donde cocinan un menjunje de MDMA y ketamina que utilizarían en sus víctimas

Lorene Scafaria, escritora y directora de la película, se encontraba, observando, detrás de la cámara. Es apenas su tercer largometraje, y sin lugar a dudas el más llamativo.

“Estafadoras” se basa en una historia de la vida real sobre un grupo de bailarinas de striptease de altos vuelos en Nueva York que —después de que su base de clientes se redujo gracias a la recesión del 2008— encontró formas creativas, e ilegales, para mantener su negocio viento en popa. (Con el tiempo fueron capturadas).

Aunque la historia data de hace una década, sus temas —la dinámica de género, la desigualdad económica, el sexo, el dinero y la solidaridad femenina— hacen mucho eco ahorita. Tan es así que la cinta fue llevada apresuradamente a los cines menos de 6 meses después de concluir el rodaje. Tendrá estrenos en el resto del mundo en el curso de los siguientes meses.

“Estafadoras” marca el debut en la pantalla grande de Cardi B., quien fue desnudista en Nueva York, junto con la participación de artistas del momento como la cantante Lizzo; la actriz y defensora de los trans Trace Lysette (“Transparent”); y Lili Reinhart (“Riverdale”).

Nótese la ausencia de un primer actor: realmente no hay.

La pandilla de “Estafadoras” irradia mucha diversión afectada, particularmente en los años antes de la recesión. “¿No te pone cachonda el dinero?”, es el primer parlamento que pronuncia López en la cinta.

Este es el astuto superpoder de “Estafadoras”: te presenta una historia hollywoodense de strippers, pero gira para mostrar esa vida desde el punto de vista de las mujeres.

Pero no le brinda un aire exótico a la profesión. Y cuando se trata de los crímenes que terminan las mujeres por cometer, no dora la píldora. Sin embargo, las villanas de la vida real aún son tan poco comunes en la pantalla que casi parecen heroicas, no peligrosas.

La historia es contada a través del personaje de Wu, que empieza a trabajar en un club debido a la necesidad económica, sólo para darse cuenta de que el striptease tiene su propia jerarquía financiera.

Las bailarinas con frecuencia están en el rango inferior; los administradores del club, el personal de seguridad y los DJs pueden todos quedarse con una parte. El esquema de drogas y fraude ideado por Ramona, el personaje de López, es un salvavidas, particularmente en la estela de la recesión, cuando el estatus que las mujeres han alcanzado de manera precaria se viene abajo.

López y Wu se comprometieron con los pasos, instalando tubos de baile en sus casas. Incluso para López, bailarina de toda la vida, fue impactante. “Me sentí increíblemente nerviosa”, dijo. “Tenía que estar allí arriba y tenía como que dejarme al descubierto —mi alma y mi cuerpo físico— de una manera que nunca lo había hecho en ninguna otra película”.

Las actrices fueron elegidas en parte para mostrar que los verdaderos clubes de desnudistas, a diferencia de la típica versión hollywoodense, tienen cuerpos de todos tamaños y formas.

“Hubo un momento incómodo en que dije, ‘Dios santo, debería de hacer ejercicio todos los días’”, dijo Wu. “Pero este personaje probablemente no tenía el tiempo o el dinero para contratar a un entrenador personal. Y quiero representarla de la forma en que era su vida”.

Para Scafaria, la cultura de los clubes de striptease ofrece una forma de explorar el poder en la pantalla —la forma en que las bailarinas sobre el escenario están tratando de inclinar la balanza. “Mi esperanza es que la conversación afuera de la sala de cine sea sobre género y la economía —qué es lo que proporcionamos y qué obtenemos a cambio. No es un toma y daca muy justo que digamos”, dijo.

Pero principalmente, añadió, “sólo me importa si les gusta a las sexoservidoras. Hice la película para las sexoservidoras. Mientras les guste la película, fabuloso. Si a las mujeres les gusta, fantástico. Y si a los hombres les gusta, también es buena onda”.

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