Esto pasa cuando los migrantes deben volver a casa

17 de octubre del 2019

Una vez de vuelta, se les ofrece ayuda para reintegrarse, incluyendo albergue temporal

Esto pasa cuando los migrantes deben volver a casa

La aldea pesquera tiene muchos años de enviar a sus hombres al mar, pero después de que pescadores de arrastre extranjeros arrasaron por completo con el lecho marino, los hombres comenzaron a regresar con las manos vacías.

También tiene mucho tiempo de enviar a sus hombres a trabajar al extranjero, pero su suerte por lo común no es mejor.

En noviembre, cuando El Hadji Macoura Diop, un pescador de 37 años, no logró llegar a Europa en bote, terminando en vez de ello en Casablanca y durmiendo en la calle, no podía reunir el valor para llamar a su esposa y decirle que se estaba dando por vencido.

Por más difícil que sea salir de casa rumbo a una tierra desconocida y un futuro incierto, los migrantes dicen que regresar puede ser aún más difícil.

A menudo, se sienten avergonzados de admitir la derrota, especialmente ante familias que podrían haberse apretado el cinturón para reunir el dinero para su viaje.

La experiencia de Diop no es inusual. Los investigadores señalan que una de cuatro personas que migran vuelve a su país de origen —algunos por decisión propia, otros no.

Tan solo desde el 2017, la Organización Internacional para las Migraciones ha ayudado a más de 62 mil migrantes a volver a 13 países en África Occidental y Central, transportados en vuelos y autobuses charter organizados por la agencia.

Muchos dijeron querer ir a casa tras estar detenidos en pésimas condiciones en centros de detención libios, como uno en Tajoura que fue bombardeado a principios de julio, cobrando más de 50 vidas.

Una vez de vuelta, se les ofrece ayuda para reintegrarse, incluyendo albergue temporal, algo de dinero, capacitación laboral y terapia. Pero tras el apoyo inicial, los migrantes deben valerse por sí mismos. La transición puede ser difícil.

Jessica Kablan, de 27 años, regresó a Costa de Marfil con siete meses de embarazo de un hombre al que había recurrido en busca de protección en el camino. Aunque la naturaleza de la relación era coercitiva, a ella le pareció la mejor decisión que podía tomar bajo las circunstancias. Cuando su novio en casa se enteró de su embarazo, terminó la relación.

Meliane Lorng, una psicóloga quien orienta a migrantes que vuelven, dice que las mujeres con hijos no les avisan a sus familias que están de regreso, “porque el bebé es el testimonio viviente de que fueron violadas”.

Thiaroye-sur-Mer ha sido una fuente importante de migración durante más de una década. Cientos de hombres han tratado de llegar a Europa —principalmente a España.

Algunos lo logran, otros mueren en el intento y algunos regresan, dijo Moustapha Diouf, él mismo un ex migrante, quien creó un centro comunitario para ellos.

Una vez de vuelta en casa, los migrantes a menudo obtienen un duro recordatorio de por qué se marcharon en primer lugar.

Un día reciente, Diop y sus cinco compañeros volvieron a la orilla con unos 100 pececitos plateados llamados sardinella en sus redes. Una vez que el dueño del bote tomó su parte, los pescadores recibieron alrededor de un dólar cada uno.

A menudo, son las mujeres las que alientan a los hombres a migrar. La madre de Diop, Fatou Ndaw, de 55 años, lo escogió porque era el mayor de tres hermanos y pescador. “Él era el que sabe leer las señales del mar”, dijo ella. Diop lo intentó dos veces.

Él y su familia están ahorrando para que se vuelva a ir.

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