La historia del ferrocarril holandés que trabajó con nazis

21 de octubre del 2019

Los holandeses comienzan a lidiar con el papel que jugó su propio ferrocarril nacional en el Holocausto.

La historia del ferrocarril holandés que trabajó con nazis

El papel que jugaron los ferrocarriles alemanes como parte de la maquinaria de genocidio nazi durante la Segunda Guerra Mundial es conocido desde hace mucho tiempo. Pero ahora, los holandeses comienzan a lidiar con el papel que jugó su propio ferrocarril nacional en el Holocausto.

Durante varias décadas, de acuerdo con el historiador David Barnouw, muchos holandeses consideraron heroico el desempeño de su sistema ferroviario, Nederlandse Spoorwegen, o NS, durante la guerra. En septiembre de 1944, el Gobierno holandés exiliado en Londres ordenó a los trabajadores del ferrocarril que se declararan en huelga, lo que hicieron durante casi ocho meses hasta el final de la guerra.

La huelga llegó después de que el ferrocarril nacional holandés ya había deportado a alrededor de 107 mil residentes judíos de Holanda —de 140 mil personas que se identificaron como judías en 1941— a campos de tránsito y exterminio. Sólo sobrevivieron 5 mil 100. Todo eso es ampliamente sabido en Holanda.

Pero una nueva investigación, publicada en un libro holandés que salió a la venta en septiembre, indica que hubo más transportes de lo que se pensó anteriormente.

En total, descubrieron los investigadores, 112 trenes holandeses salieron de Holanda a nueve campos nazis en países como Alemania, Austria y Polonia entre junio de 1942 y agosto de 1944. Cada tren que salía del campo de tránsito principal, Westerbork, transportaba un promedio de alrededor de mil personas, con algunos trenes llevando incluso unos cuantos miles. El ferrocarril nacional holandés facturó a los alemanes el equivalente a 3 millones de euros, ajustados a la inflación, por operar estos trenes, de acuerdo con Dirk Mulder, uno de los autores.

En la frontera holandesa-alemana, el conductor y la tripulación holandeses eran reemplazados por una tripulación alemana, dijo Barnouw, así que sigue sin quedar claro qué tanto sabían los funcionarios de trenes holandeses que iba a sucederles a sus pasajeros.

Guus Veenendaal, uno de los autores, discrepó. “Más adelante en la guerra, la gente del ferrocarril sabía exactamente qué iba a suceder”, dijo. “No sé si lo sabía antes. Tal vez no quería saber”.

En el 2005, el ferrocarril nacional holandés reconoció que había colaborado con los invasores nazis y se disculpó por su papel, y la compañía anunció el año pasado que destinaría alrededor de 50 millones de euros, o alrededor de 55 millones de dólares, para compensar a sobrevivientes y parientes.

Roger van Boxtel, director ejecutivo del ferrocarril, dijo que el dinero tenía el propósito de ser un gesto, pero que reconocía que es “simplemente un pequeño curita en una herida grande”.

Veenendaal dijo que los investigadores no encontraron evidencia de sabotaje por parte de funcionarios, gerentes o empleados del ferrocarril en aquel momento.

“Hay un ingeniero, un maquinista, que se negó a manejar uno de los trenes que transportaba judíos”, dijo. “Simplemente fue reemplazado por otro maquinista, y se registró que estaba enfermo y no podía cumplir con su deber. Eso es todo; sólo uno. El resto de ellos cumplieron con su deber y operaron los trenes”.

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