Fuerzas militares de Colombia bajo la lupa

Fuerzas militares de Colombia bajo la lupa

23 de mayo del 2019

El jefe del Ejército de Colombia, frustrado por los vacilantes esfuerzos de la nación para preservar la paz, ordenó a sus tropas que duplicaran la cantidad de criminales y rebeldes que matan, capturan u obligan a rendirse en batalla, y posiblemente acepte un mayor número de bajas civiles en el proceso, de acuerdo con órdenes escritas y entrevistas con altos oficiales.

Después de que fue reportado primero por The New York Times, el Ejército de Colombia se retractó de partes de esas órdenes. Una vocera del Ejército dijo que la promesa de duplicar la aplicación de la ley estaría “sujeta a algunas modificaciones” debido a “una posible interpretación equivocada”.

No especificó cuáles serían los cambios.

La versión de The New York Times

Una orden que, que al parecer aún permanece, instruye a los soldados que no “exijan perfección” al momento de ejecutar ataques letales, aun si tienen dudas sobre los objetivos.

Algunos militares dicen que esa orden implica que reduzcan sus estándares para proteger a civiles inocentes de ser asesinados, y que ya ha ocasionado muertes sospechosas o innecesarias.

A principios de año, generales y coroneles colombianos fueron convocados y se les pidió que firmaran una promesa para intensificar los ataques.

Las presentaciones internas diarias ahora muestran el número de días que las brigadas pasan sin combate, y los comandantes son reprendidos cuando no realizan ataques con la frecuencia suficiente, dijeron los oficiales.

Siguen bajo investigación

Los militares intentaron una estrategia similar para derrotar a los grupos rebeldes y paramilitares de Colombia a mediados de la década de los 2000, antes de que se firmara un histórico acuerdo de paz que puso fin a décadas de conflicto.

Pero esas tácticas causaron indignación nacional cuando salió a la luz que los soldados, a fin de cumplir las cuotas, cometieron asesinatos generalizados y estuvieron involucrados en desapariciones de civiles.

Ahora, otra encarnación de esa política es impulsada por el nuevo Gobierno contra los grupos criminales, guerrilleros y paramilitares que quedan en el país.

Las nuevas órdenes han hecho temblar a las filas del Ejército.

Las fuerzas militares de Colombia siguen bajo investigación por la serie de asesinatos ilegales ocurridos a mediados de los 2000, conocidos como “falsos positivos”.

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