Huachicoleros versus López Obrador

28 de julio del 2019

Evitar robo de gasolina es objetivo en México.

Huachicoleros versus López Obrador

Poco después de iniciar su mandato, el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró la guerra contra el robo de combustible, o huachicoleo, un flagelo que le costaba miles de millones de dólares anuales al país.

Los huachicoleros habían emprendido un ataque particularmente dañino, al drenar 5.7 millones de litros de gasolina vía una sola toma ilegal en 10 horas, lo que elevó el problema al primer lugar de la agenda de la Administración.

López Obrador estaba ávido por cumplir sus promesas fundamentales: atajar el crimen y la corrupción, y reducir la pobreza y desigualdad al hacer que las fuentes de riqueza del país trabajen para todos.

Sin embargo, el 1 de diciembre heredó una economía deslucida y México estaba por cerrar su año más mortal registrado, con el mundo delictivo más fragmentado y complicado que nunca, posibilitado, en parte, por una corrupción crónica en el Gobierno.
Atajar el robo de combustible le daba una oportunidad para mostrar acción en varios frentes a la vez. La delincuencia organizada, algunas veces en colaboración con empleados corruptos de Pemex, la paraestatal petrolera, extraía combustible. El delito le costó al Gobierno más de 3 mil millones de dólares el año pasado.

“Al enfocarse en el huachicoleo puede adjudicarse el combate a la corrupción y la inseguridad, y puede hacer cosas en materia de energía que otros gobiernos no pudieron, ayudando a que Pemex vuelva a ser el gigante de antaño”, dijo Dwight Dyer, ex funcionario de la Secretaría de Energía.

A fines de diciembre, Alfonso Durazo, el Secretario de Seguridad Pública de México, desplegó fuerzas de seguridad para resguardar tramos comúnmente atacados de oleoductos e instalaciones de Pemex, donde se sospechaba que empleados estaban en contubernio con las mafias del huachicoleo.

El Gobierno cerró los oleoductos más atacados, lo que provocó un desabasto y largas filas en las gasolineras. Pero la población apoyó a López Obrador, en especial después de que estalló un oleoducto siniestrado en enero, causando la muerte de más de 130 personas.

Menos de cuatro meses después, López Obrador anunció que su Gobierno había reducido el robo de combustibles en un 95 por ciento y declaró victoria: “Hemos logrado vencer a los huachicoleros”.

Pemex reportó que el huachicoleo cayó a un promedio de 636 mil litros diarios en abril, en comparación con 13 millones de litros en diciembre.

El huachicoleo es un problema de mucho tiempo que empeoró en los últimos años al pasar a pertenecer a los grupos de delincuencia organizada más grandes del país.

El impacto ha sido profundo para Guanajuato. El año pasado se reportaron más de 2 mil 600 homicidios dolosos allí, contra los mil 100 registrados en el 2017.

La reacción de los grupos criminales a la ofensiva del Gobierno fue inmediata. En Guanajuato bloquearon caminos con vehículos incendiados. Sembraron una bomba en un camión afuera de una refinería. El Cártel Santa Rosa de Lima, un grupo local especializado en huachicoleo, amenazó de muerte a López Obrador, dijeron funcionarios.

Muchos observadores creen que los huachicoleros regresarán en cuanto el Gobierno despliegue sus fuerzas en otro sitio. Parte del reto vendrá del respaldo local para los huachicoleros. Algunos residentes han encontrado empleo con las pandillas y más han estado gustosos de pagar precios más bajos por la gasolina.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO