Sudán, ejemplo de cómo opera la “guerra cibernética”

13 de septiembre del 2019

Las campañas de influencia encubierta se han convertido en una herramienta favorita de líderes en países como China y Rusia.

Sudán, ejemplo de cómo opera la “guerra cibernética”

Días después de que soldados sudaneses masacraron a manifestantes en favor de la democracia en Jartum en junio, una compañía de mercadotecnia digital en esta ciudad empezó a desplegar a guerreros del teclado en un segundo frente: una operación encubierta para elogiar el Ejército de Sudán en las redes sociales.

La compañía egipcia, operada por un exoficial militar y autodenominado experto en “guerra cibernética”, pagó a los nuevos empleados 180 dólares mensuales por escribir mensajes pro-militares usando cuentas falsas en Facebook, Twitter, Instagram y Telegram, un servicio de mensajes instantáneos.

A los recién contratados se les dijo que desde la destitución del Presidente Omar Hassan al-Bashir en abril, los manifestantes habían sembrado caos en Sudán.

“Estamos en guerra”, dijo un instructor a los nuevos empleados. “La seguridad es débil. El Ejército tiene que gobernar por ahora”.

Las campañas de influencia encubierta se han convertido en una herramienta favorita de líderes en países como China y Rusia. Sin embargo, en Medio Oriente esas campañas están siendo coordinadas al otro lado de las fronteras en un esfuerzo por apuntalar al gobierno autoritario y extinguir el tipo de protestas populares que dieron origen a la Primavera Árabe en el 2011.

El hermético esfuerzo egipcio para apoyar al Ejército de Sudán en las redes sociales este verano por parte de New Waves, la compañía en El Cairo, fue sólo un aspecto de una operación mucho más grande que tenía en la mira a gente de por lo menos nueve países de Medio Oriente y África Septentrional, informó Facebook.

En agosto, la red social anunció que había cerrado cientos de cuentas manejadas por New Waves y una compañía emiratí, Newave. Las dos compañías usaban dinero y engaños para influir en su audiencia de casi 14 millones de seguidores de Facebook, así como miles más en Instagram. Un vocero de Facebook aclaró que la compañía no había encontrado evidencia suficiente para vincular a la operación con los gobiernos de Egipto o de los Emiratos Árabes Unidos.

Amr Hussein, el propietario de New Waves, se jubiló del Ejército egipcio en el 2001 y se describió a sí mismo como un “investigador de guerras cibernéticas”. Es un fuerte partidario del líder autoritario de Egipto, el Presidente Abdel Fattah el-Sisi.

En respuesta a las acusaciones de Facebook, Hussein negó cualquier vínculo con los Emiratos. “No sé de qué están hablando”, escribió en un mensaje de texto.

Los mensajes en las redes sociales daban un impulso al jefe militar libio Khalifa Hifter, elogiaban a los Emiratos Árabes Unidos y criticaban a Qatar, un Estado del Golfo Pérsico. Otros exageraban sobre la guerra liderada por Arabia Saudita en Yemen.

A los empleados de la operación de New Waves se les dijo que su labor era crear “balance” entre el Ejército y los manifestantes en los medios sociales, de acuerdo con cuatro personas con conocimiento de las operaciones de la compañía. Un capacitador dijo: “en el pasado, las guerras ser libraban con armas. Ahora es a través de las redes sociales”.

Desde las primeras manifestaciones contra Al-Bashir en diciembre, los líderes de las protestas han utilizado la internet para movilizar marchas y eludir la censura. En cuestión de horas después de la masacre en Jartum, el primer acto de las fuerzas castrenses fue apagar la internet en Sudán.

Luego recurrió a las redes sociales para tratar de suavizar su imagen.

La operación de New Waves tenía ecos del enfoque estatal egipcio para controlar el debate en línea. En el Gobierno de Al-Sisi, Egipto ha bloqueado más de 500 sitios en internet y promulgado leyes que penalizan las críticas al Gobierno en las redes sociales.

Ejecutivos de New Waves y de su compañía hermana emiratí hicieron un esfuerzo considerable por ocultar su papel en la campaña de influencia de Medio Oriente, informó Facebook. Obtuvieron 361 cuentas falsas para administrar páginas de Facebook que afirmaban ser sitios de noticias sobre nueve países, incluyendo Sudán, Somalia, Kuwait y Libia.

Las páginas con frecuencia incluían posts sobre noticias reales intercaladas con otras falsas que seguían un tema en común.

En julio, Hussein afirmó que New Waves tenía sólo un cliente, una producción teatral administrada por el Estado. Dijo que él es franco respecto a las redes sociales porque la sociedad de Medio Oriente es “especial”.

“Hablo sobre los peligros no sólo en Egipto, sino en todo nuestro mundo”, afirmó.

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