La nueva arma de China para su guerra comercial con EE.UU.

4 de octubre del 2019

Gobierno asiático mantiene su mirada vigilante sobre los empresarios.

La nueva arma de China para su guerra comercial con EE.UU.

China crea enormes bases de datos con el objetivo de reforzar su control sobre sus casi 1.4 mil millones de habitantes. Pero ahora el mundo empresarial se ha vuelto su blanco más importante.

Beijing amasa cada vez más información —que incluye decisiones de tribunales, datos de nómina, historiales ambientales, violaciones de derechos de autor, incluso cuántos empleados son miembros del Partido Comunista— y la usa para calificar a empresas y a las personas que las operan, de acuerdo con medios estatales, documentos del Gobierno y expertos.

A las compañías que reciben puntajes bajos se les puede impedir que pidan préstamos o realicen otras tareas esenciales. Se podrían congelar las cuentas bancarias de sus propietarios o ejecutivos o prohibírseles viajar.

No sólo se enfoca en empresas chinas. En cartas enviadas a las compañías, funcionarios han amenazado con poner marcas negativas en los registros de United Airlines, American Airlines y Delta Air Lines si no se someten a los deseos de Beijing.

China lo llama el sistema de crédito social. Para el año próximo, sus líderes esperaban iniciar un programa a nivel nacional enfocado en castigar o recompensar a individuos. Su objetivo era replicar el sistema de calificación crediticia que se halla en algunos países, así como controlar conductas en un país donde las leyes se aplican de forma inconsistente. Partidarios de las libertades civiles advirtieron que esto crearía un Big Brother digital que se inmiscuiría en la vida cotidiana. Pero aún no se ha materializado para individuos a escala masiva.

Para muchos negocios, sin embargo, se ha convertido en un hecho de la vida. En septiembre, la agencia de planeación económica central de China señaló que había completado una primera evaluación de 33 millones de empresas, dándoles calificaciones que van de 1 para excelente a 4 para malo. China espera que esto ayude al Partido Comunista a mantener al mundo empresarial a raya.

Loren Fei, de 30 años, hija del dueño de una fábrica de seda, ha sido añadida a una lista negra de negocios y sus propietarios. Como su padre no podía pagar sus facturas, dijo, las cuentas bancarias de ella han sido congeladas y perdió su habilidad para viajar.

Las autoridades prueban el sistema como una herramienta para hacer que compañías extranjeras se dobleguen a las opiniones políticas del Partido Comunista. United, Delta y American recibieron cartas el año pasado de autoridades de aviación chinas que decían que su calificación de crédito social se vería afectada a menos de que sus sitios web etiquetaran a Macao, Hong Kong y Taiwán como parte de China. Los puntajes más bajos llevarían a investigaciones, la posibilidad de cuentas bancarias congeladas, restricciones al movimiento de empleados locales y otros castigos, señala una carta enviada a United y vista por The New York Times.

Beijing ha batallado desde hace mucho para hacer que los negocios cumplan la ley. El resultado ha sido una contaminación generalizada, violaciones desenfrenadas de las leyes laborales y otros problemas.

Por ejemplo, Fei dijo que la fábrica de seda de su familia había recibido durante años exenciones para romper normas ambientales por parte de autoridades del Gobierno local ávidas de crecimiento económico. Finalmente, fue cerrada por motivos ambientales.

Pero las compañías tienen pocos recursos a los cuales recurrir si los datos son imprecisos o las sanciones son desproporcionadamente perturbadoras, dicen expertos.

Compañías extranjeras han expresado preocupación sobre cómo podrían verse afectadas por sus socios de negocios. También les preocupa que el crédito social pudiera convertirse en un arma en la guerra comercial entre China y Estados Unidos. En un reporte de agosto, la Cámara de Comercio de la Unión Europea citó el ejemplo de FedEx, la empresa estadounidense de paquetería. China ha amenazado con poner a FedEx en una lista de compañías extranjeras a las que considera poco fiables, al alegar que violó la ley al retener el envío de productos de Huawei.

Fei descubrió que estaba en el sistema durante un viaje de trabajo a fines del 2017, cuando no pudo comprar un boleto de tren de regreso. Luego, sus cuentas bancarias fueron congeladas. A la larga, fue despedida de su empleo como analista financiera.

Fei había firmado en un préstamo a nombre de su padre. Su madre también está en la lista negra porque es accionista, y le congelaron los pagos mensuales de su pensión. La familia tiene una deuda de cientos de miles de dólares. Fei, quien ahora vende bienes en internet, dijo que gana un décimo de lo que percibía antes.

“Mi familia de verdad quiere pagar el dinero, y el sistema hace que sea imposible”, declaró Fei.

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