Hay bots para todo pero no son de fiar

22 de junio del 2019

Medios sociales han sido territorio de humanos reales siendo falsos.

Hay bots para todo pero no son de fiar

Si está muy ocupado (o preso de la flojera) para hacer sus reservaciones de restaurante, hay un bot para eso.

Google Duplex echa mano de inteligencia artificial (IA) para llamar y reservar una mesa, mientras suena escalofriantemente humano. Eso es porque en muchos casos, una persona se hace cargo de la tarea, de acuerdo con dos reporteros de The New York Times que probaron Duplex durante varios días.

De cuatro reservaciones exitosas que hicieron, tres fueron manejadas por humanos que trabajan en un call center, en vez del bot.

Los defectos de la tecnología de IA son bien conocidos. Aunque Facebook afirma que puede identificar y eliminar contenido de odio, la compañía emplea a miles de personas para hacerlo. Robots ayudan a operar las bodegas de Amazon, pero cientos de personas también mueven los productos.

“Hay tres cosas que son importantes cuando se trata de interacciones de IA con humanos: contexto, contexto y contexto”, dijo Jerry Kaplan, autor de

“Abstenerse Humanos: Guía para la Riqueza y el Trabajo en la Era de la Inteligencia Artificial”, a The Times. “Las máquinas son muy buenas con los detalles, pero terribles para el contexto”.

Miquela Sousa, conocida como Lil Miquela, apareció en un comercial de Calvin Klein el mes pasado y, aparentemente, lo tiene todo: la ropa, el cabello, la ascendencia brasileña-española y amigas hermosas.

Sin embargo, Lil Miquela, quien tiene 1.6 millones de seguidores en Instagram, es un personaje generado por computadora introducido en el 2016. Es una influencer virtual.

Los influencers humanos tienen que guardar apariencias y mantener contentos a los patrocinadores; los influencers virtuales nunca necesitan un día libre.

“Es por ello que a las marcas les gusta trabajar con avatares, no tienen que hacer 100 tomas”, dijo Alexis Ohanian, cofundador de Reddit, a The Times. También es abuelo de la influencer virtual Qai Qai, la muñeca de su hija Olympia (que tuvo con Serena Williams).

“A la fecha, los medios sociales han sido, en gran medida, territorio de humanos reales siendo falsos”, explicó Ohanian. “Pero los avatares son un futuro de la narrativa.

“Es un momento interesante y peligroso, viendo el poder de la IA y su capacidad para fingir cualquier cosa”, añadió.

Cuando coqueteamos, no lo fingimos precisamente, pero presentamos una versión idealizada de nosotros mismos. Para ello, los robots son tan torpes como cualquier humano.

Algunos emprendedores han creado “tecnología de coqueteo”, programas que imitan a parejas románticas y ayudan a pretendientes torpes a sextear e iniciar encuentros íntimos.

“La gente cree que el sexo y las citas deben ser fáciles e innatas”, comentó Brianna Rader, fundadora y directora general de Juicebox, una app de educación sexual. “Es toda una habilidad de vida, pero por desgracia nunca se nos enseñan formalmente estas cosas”.

Allí entra Slutbot, el servicio de texto de Juicebox basado en un chatbot, que busca enseñar a los usuarios mayores de 18 años cómo sextear.

“Para romper el hielo, Slutbot envía un emoji de guiño y un comentario provocativo: ‘parece que estás buscando hablar sucio’”, reportó Rainesford Stauffer en The Times.

Rader apuntó que la ventaja es que no se puede avergonzar u ofender a un bot, independientemente de lo inepto que sea uno para la seducción.

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