Industriales aseguran que EE.UU. necesita más inmigrantes

3 de septiembre del 2019

En ciudades que son imanes para inmigrantes, los recién llegados han llenado algunas plazas de empleo.

Industriales aseguran que EE.UU. necesita más inmigrantes

Después de terminar una cena particularmente sustanciosa en un restaurante con su esposa, Pedro Martinez se escabulló a la cocina al fondo.

“Lo que sea que ganes, te aumentaré el sueldo”, susurró Martinez. Este ejecutivo de 50 Eggs, un grupo restaurantero con sede en Miami, siempre lleva consigo tarjetas de presentación.

Más inmigrantes han llegado a raudales al Sur de Florida que a la mayoría de las ciudades estadounidenses y, durante décadas, los patrones han dependido de ellos para que laven trastes, levanten muros de tablarroca y cuiden a familias. Sin embargo, no hay suficientes para satisfacer la demanda de trabajadores en Miami.

Al tiempo que las tasas de desempleo en todo Estados Unidos han caído a niveles récord, seducir a trabajadores se ha vuelto rutinario. En ciudades como Miami, que son imanes para inmigrantes, los recién llegados han llenado algunas vacantes de empleo, pero los patrones de varias industrias y Estados insisten en que se necesitan muchos más.

Y las cifras indican que hay mucho espacio, dice la mayoría de los economistas. Los inmigrantes hacen más rico al país, argumentan.

Eso es porque el crecimiento es impulsado por dos ingredientes: el tamaño de la fuerza laboral y qué tan eficientemente producen cosas esos trabajadores. Y ambos rubros se están quedando muy rezagados del promedio de posguerra.

Una razón es que los estadounidenses están teniendo menos hijos. Las tasas de natalidad cayeron el año pasado a un récord histórico de 30 años, asegurando que la siguiente generación de estadounidenses nativos será más pequeña que la actual.

El resultado es menos trabajadores y consumidores; menos casas qué construir, menos teléfonos qué vender y menos autos qué comprar. Cierren la puerta a los inmigrantes, y el panorama se oscurece.
Utilizando datos del censo, la compañía de inversiones Blackstone Group estima que sin la inmigración, la población en edad laboral, entre 25 y 64 años, caería en 17 millones para el 2035.

“Realmente necesitamos inmigrantes”, dijo en julio Byron R. Wien, directivo en Blackstone. “Si tenemos una población decreciente, va a ser difícil tener un PIB creciente”, o producto interno bruto.

En este momento, hay 7.3 millones de vacantes de trabajo en Estados Unidos y 6 millones de personas desempleadas. Se espera que esa brecha se amplíe a medida que el número de jubilados crezca más rápido que el número de nuevos trabajadores.

“En todos los mercados en los que operamos, enfrentamos escasez de personal”, dijo Pilar Carvajal, directora de Innovation Senior Management, que administra siete centros de residencias asistidas para personas con discapacidades en Florida.

Las agencias de empleo ni siquiera devuelven las llamadas.

“Gracias a Dios tenemos a los inmigrantes”, comentó. “Los contratamos tan pronto como llegan”.

Más de un millón de inmigrantes entran a Estados Unidos todos los años, la mayoría a través de canales autorizados. En total, hay más de 44 millones de inmigrantes, o el 13.6 por ciento de la población. La porción es más alta que en 1970, pero abajo del pico de la década de 1890, cuando millones de europeos llegaron a Estados Unidos.

A pesar de una expansión de una década de duración, la brecha de ingresos se está ampliando y muchos estadounidenses batallan para encontrar buenos empleos.

Una queja común es que los inmigrantes roban empleos a estadounidenses nativos, en particular aquellos con menos estudios. Los migrantes tienden a llenar empleos que los ciudadanos no quieren aceptar por el sueldo que se ofrece.

Salarios significativamente más altos podrían atraer a más trabajadores nativos a empleos de servicio que muchos inmigrantes ocupan, en cuidado de la salud y labores domésticas.

“La noción de que los inmigrantes legales les están quitando empleos a los residentes de Estados Unidos simplemente no es realidad”, dijo John Kunkel, director de 50 Eggs. “Ésa es la opinión desde afuera de alguien que no maneja un negocio”.

Las industrias de temporada dependen particularmente de los trabajadores migrantes. Esta pasada temporada de tomate, DiMare Fresh, distribuidor con granjas en Florida y California, tuvo veintenas de vacantes.

En su planta principal en el sur de Miami, la compañía pudo llenar sólo 165 de las 280 vacantes.

La temporada de tomate en Florida no se reanuda hasta noviembre. Mientras tanto, Paul DiMare, el director ejecutivo, menea la cabeza cuando le preguntan sobre las redadas de deportación.

“Quieren regresar a toda esta gente”, dijo. “¿Quién diablos va a hacer todo este trabajo?”.

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