Jirafas amenazadas reciben nuevas protecciones

18 de septiembre del 2019

Hasta ahora ninguna norma internacional regía su comercio.

Jirafas amenazadas reciben nuevas protecciones

Las jirafas son una especie amenazada, y muchas de sus poblaciones están en peligro y en declive.

Sin embargo, hasta ahora ninguna norma internacional regía su comercio.

Recientemente, algunos países acordaron en una conferencia en Ginebra agregar las jirafas a la lista de animales protegidos por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, o CITES, por sus siglas en inglés.

Aunque el comercio de jirafas aún será permitido, se les requerirá a los países que tomen medidas para garantizar que no afecte a las poblaciones. Senegal, junto con la República Centroafricana, Chad, Kenia, Mali y Níger, nominaron a las jirafas para ser incluidas en la convención.

Algunos expertos cuestionan si regular el comercio hará alguna diferencia. Nadie sabe cuántas jirafas vivas o cuántas partes de jirafa son comerciadas a nivel mundial cada año, porque anteriormente no se les requería a los países dar seguimiento a los datos.

“Muchas personas han hablado sobre cómo esto representa una buena medida política con muchas emociones subyacentes, pero no parece tener la solidez científica que tal vez debiera”, comentó Julian Fennessy, un funcionario de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y cofundador de la Fundación para la Conservación de las Jirafas, una organización sin fines de lucro.

Las poblaciones de jirafas han disminuido en un 40 por ciento en toda África desde 1985, y hoy quedan alrededor de 100 mil ejemplares. Senegal, igual que muchos países de África Occidental, ha perdido todas sus jirafas.

Divididas en nueve subespecies, las jirafas son amenazadas principalmente por la pérdida de hábitat. En África Central y Oriental, también son vulnerables a la caza furtiva para consumo nacional.

No todas las jirafas de África están en problemas. Las poblaciones del sur del Continente se han duplicado desde 1985 y son estables. Gran parte de ese éxito se atribuye a la caza de trofeos y a los incentivos económicos que ofrece para destinar tierras y protecciones, explicó Francois Deacon, ecologista en la Universidad del Estado Libre, en Sudáfrica.

Alrededor de la mitad de las 30 mil jirafas de Sudáfrica, por ejemplo, vive en granjas privadas para animales de caza.

En la conferencia de CITES, representantes de países del sur de África se opusieron a la propuesta, al argumentar que sus poblaciones de jirafas no estaban en peligro y que estaban siendo manejadas de manera sustentable.

“Creo que sintieron que estaban siendo acusados de tener poblaciones amenazadas, pero nadie dijo eso”, aclaró Sue Lieberman, vicepresidenta para políticas internacionales de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, en NY.

“Agregar a las jirafas a CITES no va a ‘salvar’ a la especie, porque hay muchas amenazas, como la pérdida de hábitat”, indicó. “Pero esto nos ayudará a entender la problemática del comercio y atraer atención al hecho de que en muchas partes de África, las jirafas realmente están disminuyendo”.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO