Kazajistán recibe con recelo a mujeres de ISIS

15 de agosto del 2019

A diferencia de casi todo el resto del mundo, la recibe de vuelta en lugar de arrestarlas.

Kazajistán recibe con recelo a mujeres de ISIS

La joven dijo que pensó que iba de vacaciones a Turquía, pero en lugar de eso se halló en Siria, engañada, contó, por su esposo, quien se unió al Estado Islámico. Ella misma, afirmó, nunca suscribió a las enseñanzas de ISIS.

Pero de regreso en Kazajistán, psicólogos del Gobierno no se arriesgan. Han escuchado esa historia antes. Han inscrito a la mujer, Aida Sarina -y a veintenas más que alguna vez fueron residentes del Estado Islámico- en un programa para tratar el extremismo islámico.

“Quieren saber si somos peligrosas”, dijo Sarina, quien tiene 25 años y un hijo pequeño.

A diferencia de casi todo el resto del mundo, Kazajistán recibe de vuelta a mujeres como Sarina —si bien con recelo y pese a la falta de pruebas de que funcionan los programas de desradicalización— en lugar de arrestarlas si se atreven a hacer acto de presencia.

Un pequeño hotel en el desierto en el oeste de Kazajistán está lleno de estas mujeres, muchas de ellas consideradas sospechosas de terrorismo por muchos gobiernos.

En el sitio de tratamiento, el Centro de Rehabilitación de Buenas Intenciones, se les proporcionan niñeras para que cuiden a sus hijos, son alimentadas y tratadas por médicos y psicólogos.

En lugar de tratar a las mujeres como criminales, los profesionales en el centro de rehabilitación las alientan a hablar sobre sus experiencias.

“Les enseñamos a escuchar los sentimientos negativos en su interior”, dijo Lyazzat Nadirshina, una de las psicólogas.

Establecidos en enero para procesar a mujeres cuyas ideas radicales tal vez sólo se osificarían si fueran recluídas en prisión, los servicios del centro no son tanto para beneficiar a las mujeres sino a la sociedad a la que se reintegran, dicen los organizadores.

El Estado Islámico reclutó a más de 40 mil combatientes extranjeros y sus familias de 80 países durante su rápido arco de expansión a colapso, del 2014 hasta este año. Las milicias kurdas respaldadas por Estados Unidos en Siria todavía tienen capturados a por lo menos 13 mil seguidores extranjeros de ISIS.

Diplomáticos estadounidenses han estado presionando a los países para que repatrien a sus ciudadanos, aunque sin mucho éxito. Kazajistán es el único país con un contingente numeroso de ciudadanos en Siria que ha aceptado repatriarlos a todos —un total de 548, hasta el momento.

El programa dura alrededor de un mes. Las mujeres se reúnen con psicólogos, se someten a terapia del arte y ven obras que enseñan lecciones de moralidad sobre los peligros de la radicalización.

“Es un éxito cuando aceptan sentir culpa, cuando prometen relacionarse con no creyentes con respeto y cuando prometen seguir estudiando”, dijo Alim Shaumetov, director de un grupo no gubernamental que ayudó a diseñar el currículum.

“No ofrecemos garantías del 100 por ciento”, añadió. “Si logramos tener un éxito del 80 por ciento, eso como sea es un éxito”.

El terror cotidiano de la vida en el Estado Islámico hizo que algunas mujeres resintieran el radicalismo, dijo Nadirshina. La inseguridad misma de sus vidas puede utilizarse en el proceso de desradicalización, señaló, al ofrecer a las mujeres un entorno seguro y a salvo.

Aun así, la mayoría de los analistas del radicalismo rechazan la visión de las novias de ISIS como simplemente mujeres jóvenes intimidadas que son controladas por esposos terroristas. Algunas combatieron, mientras que otras, como mínimo, apoyaron a sus cónyuges fanáticos. Manejar a las mujeres se ha convertido en un acertijo al tiempo que se sitúan en una escala en algún punto entre víctimas y perpetradoras.

Sarina dijo estar curada. Relató que al poco tiempo de que llegaron Siria, su esposo murió y ella desapareció en una así llamada casa de viudas en Raqqa, la capital del Estado Islámico.

Al intensificarse los combates, el oficial de ISIS a cargo de evacuar a las viudas las abandonó en el desierto, dijo. Sobrevivieron comiendo pasto. Algunos niños murieron congelados en las noches frías.

Ahora, Sarina dijo que era mentora para otras mujeres que regresaban a Kazajistán, diciéndoles que ISIS no logró protegerlas, así que deberían confiar ahora en el Gobierno.

“Quiero que el mundo sepa que es totalmente realista rehabilitarnos”, dijo Sarina.

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