‘Kelp’, el superhéroe de las algas marinas

24 de junio del 2019

Mitiga el excedente de dióxido de carbono y nitrógeno en el océano.

‘Kelp’, el superhéroe de las algas marinas

Era un inclemente día con viento en marzo, pero el agua gris de la Bahía Casco destellaba en tonos verdes con el sol. En su barco langostero, el Pull N’ Pray, Justin Papkee escudriñaba el océano, en busca de sus boyas. Pero no buscaba trampas para langosta.

Papkee practicaba agricultura, no pesca: su cultivo, aferrado a las sogas debajo de las frías olas, era alga marina, miles de kilos de alga kelp de color pardusco que ondulaba bajo la superficie. Tras crecer a un ritmo de entre 10 y 15 centímetros por día durante los últimos seis meses, el alga estaba casi lista para ser cosechada y enviada a restaurantes de lujo en Nueva York y Maine.

Papkee extrajo una lámina de alga kelp de su soga y me entregó una franja larga y translúcida. Le di una mordida, luego otra, mientras chorreaba agua de mar por mi barbilla.

Había comido muchas ensaladas de alga marina en restaurantes japoneses y veganos, pero esto no se parecía. Era una variedad llamada “kelp de azúcar”, ligeramente salada y profundamente sabrosa, con un sabor similar al líquido de ostra helado y una textura crujiente y firme situada entre col berza cocida y fetuccini al dente.

La habitual ensalada de alga marina de los restaurantes de sushi era tan diferente a esto como los duraznos algodonosos fuera de temporada lo son en comparación con aquellos maduros y jugosos.

Cosechar alga silvestre es una actividad antigua, pero su producción es relativamente nueva en Estados Unidos. La tecnología fue importada de Asia y adoptada en Estados Unidos por un grupo de emprendedores que ven al alga marina como el cultivo alimenticio del futuro.

El alga kelp es densa en nutrientes (tiene altos niveles de potasio, hierro, calcio, fibra, yodo y un montón de vitaminas); beneficia la salud del océano al mitigar el excedente de dióxido de carbono y nitrógeno; y puede suministrar un ingreso necesario a pesquerías amenazadas por el cambio climático y la sobrepesca.

“El alga kelp es el superhéroe de las algas marinas”, dijo Susie Arnold, una científica marina en el Island Institute, en Rockland, Maine. “Le quita acidez al océano al eliminar nitrógeno, fósforo y dióxido de carbono, de lo que tenemos demasiado”.

Los científicos llaman a la producción de kelp una fuente alimenticia de labranza cero. No requiere tierra arable, agua dulce ni fertilizantes (o pesticidas). Y su cultivo ha mostrado mejorar la calidad del agua a tal grado que los mariscos que crecen en granjas entre alga kelp desarrollan conchas más gruesas y carne más grande y dulce.

Regresé de Maine con una maleta llena de kelp congelada. Debido a que el alga kelp se desarrolla en temperaturas y mareas oceánicas que cambian constantemente, su estructura celular no se degrada si se congela, descongela y congela de nuevo.

Una vez descongelada, la usé como cualquier otro vegetal verde, incluyéndola en smoothies, ensaladas y mi olla de caldo, y salteándola con ajo y chile. Una noche, la asé con papas y grasa de pollo hasta que la parte superior quedó tan crujiente como las botanas de alga marina que le encantan a mi hija de 10 años.

Pero mi platillo favorito fue una pasta con anchoas, con una salsa de kelp tipo pesto con sabor a limón y ajo, que moteó todo de color esmeralda y profundizó los sabores oceánicos en el sartén.

La única parte difícil tanto para chefs como para cocineros del hogar podría ser hallar una fuente consistente de kelp. Pero la industria es joven y cada año hay más alga marina disponible en el mercado.

En Stonington, Connecticut, Suzie Flores cultiva kelp que vende directamente a chefs y en mercados agrícolas. La usa para cocinar con regularidad, al cortarla para crear tártara vegetariana y añadírsela a pizza para sus hijos. “Incluso la mezclo en la comida de mi perro”, dijo.

Aunque las ganancias han sido bajas, cree que aumentarán. Pero no se preocupa por ello.

“Siempre que vamos a cosechar, pienso en todo el carbono que atrapamos, y que el agua está mucho más limpia”, dijo. “Para mí, la granja no necesita ganar dinero”.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO