Amazonía en llamas no preocupa a agricultores brasileños

8 de septiembre del 2019

Considera a los incendios de la región como parte de la vida.

Amazonía en llamas no preocupa a agricultores brasileños

Al ver cómo se desataba el pánico global por los miles de incendios forestales en la Amazonia y escuchar los llamados a boicotear los productos brasileños, Agamenon da Silva Menezes se preguntó si el mundo se había vuelto loco.

Da Silva es un líder sindical de agricultores en Novo Progresso, una comunidad ubicada en una región fuertemente deforestada en el norte de Brasil, y considera a los incendios de la región como parte de la vida. Así es como algunos agricultores limpian la tierra para ganarse la vida.

“Vamos a seguir produciendo aquí en la Amazonia y vamos a seguir alimentando al mundo”, dijo Da Silva. “No hay necesidad de toda esta indignación”.

El furor global ha sido desatado por los más de 26 mil incendios forestales registrados en la Amazonia en agosto —el mayor número en 10 años. Y ha encontrado un blanco en el Presidente Jair Bolsonaro de Brasil, cuyas políticas en materia de la Amazonia priorizan el desarrollo económico por encima de las protecciones ambientales.

Como la selva tropical más grande del mundo, la Amazonia alberga una quinta parte del suministro de agua dulce del planeta. Sirve como un importante “sumidero de carbono”, que absorbe dióxido de carbono y ayuda a evitar que aumenten las temperaturas globales.

Eso ha llevado a muchos líderes mundiales y ambientalistas a ver la Amazonia como una pieza invaluable del patrimonio mundial que debe ser conservado.

La idea tiene mucho tiempo de molestar a muchos residentes de la Amazonia y enfurecido a políticos nacionalistas como Bolsonaro, un capitán retirado del Ejército y líder de extrema derecha, quien se encrespó ante la idea de que proteger la selva tropical sea un imperativo global.

Andre Pagliarini, un historiador brasileño, dijo que la presión internacional para conservar la selva puede ser contraproducente si aviva los temores de que las naciones más ricas quieren preservar la Amazonia con el fin de obstaculizar el crecimiento de Brasil —o para apropiarse de su riqueza.

Muchos en la Amazonia creen que las estrictas reglas para proteger la selva están frenando al país y a la economía local. Bolsonaro dijo recientemente que Brasil no aceptaría demandas de “salvar la Amazonia, como si fuéramos una colonia o una tierra de nadie”.

Hélio Dias, jefe de la Federación de Agricultura en Rondônia, uno de los Estados más afectados por los incendios, dijo que Brasil ha designado demasiado territorio como tierras protegidas.

“Si fuéramos a designar el 40 por ciento de la tierra para la producción y conservar el 60 por ciento, eso sería ideal para los productores”, dijo. “Eso representaría un equilibrio entre el hombre y el bosque”.

Dias dijo que este año los incendios han causado daños a las propiedades y otros problemas para los productores. Pero atribuye los incendios principalmente a la sequía, y se burló de la idea de que justifica un boicot. “Es completamente desatinado”, dijo.

Da Silva, el líder sindical, cree que Bolsonaro no debe ceder a la presión de los líderes europeos o las amenazas de boicotear los productos brasileños.

“No vamos a ceder el control de la Amazonia y eso es un hecho”, dijo. “Tenemos productos baratos y de buena calidad para vender. Si no quieren comprarlos se los venderemos a China y otros países”.

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