La carrera post-Abba de Benny Anderssons

6 de septiembre del 2019

El artista ce su grupo, conocido como BAO, como parte de la tradición de las “dansbands” que recorrían Suecia.

La carrera post-Abba de Benny Anderssons

Era fácil divisar a Catherine King en una tocada reciente de Benny Anderssons Orkester: estaba parada junto al escenario con una bandera australiana atada a la valla. King, de 49 años, había viajado desde Tasmania para asistir a cuatro conciertos en la gira sueca.

“Me enamoré de Abba a los 7 años, pero desafortunadamente mis padres no me dejaban ir a sus conciertos en Sydney”, señaló. “Nunca les perdoné eso”.

“Es broma”, añadió. (No bromeaba).

Benny Andersson, el pianista barbudo, fue un arquitecto clave del sonido de Abba, al escribir y producir éxitos con su compañero de grupo Bjorn Ulvaeus.

Pero los conciertos del conjunto grande que ha dirigido desde el 2001 no están dirigidos a los fans de “Mamma Mia!”.

Andersson, de 72 años, ve su grupo, conocido como BAO, como parte de la tradición de las “dansbands” que recorrían Suecia y tocaban principalmente pop, rock, disco y la música cursi y fácil de escuchar conocida como schlager con una meta en mente: hacer que la gente bailara.

Como la mayoría de las dansbands, BAO hace sus giras en autobús, en este caso un vehículo cómodo de dos pisos. El espacio adicional se necesita porque el equipo de Andersson es enorme: de 15 miembros —incluyendo secciones de cuerdas y metales y dos cantantes— comparado con los 4 a 6 en una dansband normal.

La lista de canciones es igual de grande, con 50 números en espacio de cuatro horas. Sólo un puñado es de Abba. “Las toco para las personas en el público que son fans de Abba porque conocerían estas canciones”, dijo Andersson. “El resto del público, probablemente no”.

Los sets de BAO son variados: el ciclo del “Anillo” de Wagner, sólo que más rítmico, y valses, el jazz de las grandes bandas, melodías pop, polkas.

Con grabar proyectos como solista, componer musicales, escribir una suite para una boda real sueca y ayudar a supervisar el legado de su exgrupo, la carrera post-Abba de Andersson ha sido fructífera.

Reúne a las tropas para algunas fechas en vivo cada dos o tres años. Este verano, el grupo tocó en ocho lugares al aire libre.

Estar al aire libre es crucial, porque una presentación de BAO es tanto una celebración comunitaria como un concierto. Una pista de baile de madera cuadrada, adornada con luces multicolores, se monta justo frente al escenario.

La pista de baile evoca la tradición del “folkpark”, donde tocaban muchas dansbands. Todos los miembros de Abba se presentaron en ellos en los años 60, antes de cambiar a arenas mundiales.

“Pensamos que deberíamos llevar nuestro propio folkpark a la gente: la pista de baile, los juegos de dardos, los hot dogs, la rueda de chocolate —una rueda de la fortuna donde ganas chocolate”, dijo Andersson. “Era demasiado complicado, así que sólo nos quedamos con la pista de baile y las luces. Pero eso es suficiente”.

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