Museos de N.Y. forjan lazos con el rock, el sexo y su energía

7 de julio del 2019

Son el motor detrás de cuatro exhibiciones centradas en la música.

Museos de N.Y. forjan lazos con el rock, el sexo y su energía

Una voz masculina recita versos de un poema mientras imágenes fantásticas de siluetas de ciudades son proyectadas en una pantalla en un cuarto oscuro.

“Cuando no podía dormir/aprendí a escribir”, lo escuchamos decir. “Aprendí a escribir/lo que podría leer/en noches como ésta/alguien como yo”.
La obra puede ser hallada en “Leonard Cohen: A Crack in Everything”, una exhibición que celebra al cantautor, quien murió en el 2016, en el Museo Judío en Nueva York.

Los versos de “The Only Poem” (El Único Poema), de Cohen, abordan el vínculo casi místico entre quienes crean arte y quienes lo consumen.

Esta identificación emocional es el motor detrás de cuatro exhibiciones centradas en la música que actualmente se presentan en museos de Nueva York.

En el Museo Metropolitano de Arte, “Play It Loud: Instruments of Rock & Roll”, montada en colaboración con el Salón de la Fama del Rock, ofrece una visión de la historia con el rock de los 60 y 70 firmemente al centro.

Una sala está dedicada a la sección rítmica (un bajo doble de James Jamerson, quien tocó en docenas de éxitos de Motown, así como baterías de The Beatles y Metallica) y otra que destaca a los “Dioses de la Guitarra”, que incluye instrumentos de Eric Clapton, Jerry Garcia y otros.

La presentación de “Too Fast to Live, Too Young to Die: Punk Graphics, 1976-1986”, en el Museo de Artes y Diseño, es modesta, apropiada para los inicios humildes de las imágenes en exhibición.

Pósters que promueven álbumes nuevos, giras y conciertos se combinan con arte de álbumes, revistas, prendedores y otros artículos. La mayoría de las piezas no están enmarcadas, y casi todas muestran señales de desgaste. Las esquinas raídas y dobleces prominentes en las obras hacen que la historia se sienta viva.

El Museo del Sexo aborda el punk desde otro ángulo. “Punk Lust: Raw Provocation 1971-1985” ofrece una historia secreta de esta música, basada en la presentación del deseo sexual.

Una cerca de malla rodea a maniquíes adornados con atuendos de fetiche, y entre eso y el piso cubierto de remaches metálicos, se siente como si estuviera dentro de los antros salpicados de basura del Centro de Nueva York a inicios de los 80.

La exposición da inicio con imágenes de The Velvet Underground: el libro de pasta suave del mismo título de 1963, una exploración de lo que entonces era llamada una conducta sexual pervertida y que le dio al grupo su nombre, es uno de los primeros objetos en exhibición.

Al abrirse paso por fotografías, arte de álbumes y volantes por artistas como Iggy Pop, The New York Dolls, Patti Smith y The Sex Pistols, la exposición demuestra cómo el punk ofreció un espacio para la expresión sexual fuera del entorno convencional.

Las imágenes sexuales gráficas son una herramienta para conmocionar que ahuyenta al mundo heterosexual y ofrece consuelo a los que permanecen dentro.

El aspecto erótico del catálogo de Cohen es un enfoque entre muchos en “A Crack in Everything”. Los curadores de la muestra, John Zeppetelli, del Museo de Arte Contemporáneo de Montreal, y Victor Shiffman, encargaron a artistas de diversas disciplinas que desarrollaran obras inspiradas en Cohen.

“Passing Through”, de George Fok, alterna presentaciones de Cohen durante toda su trayectoria con material en video que rodea al espectador. La instalación de Candice Breitz, “I’m Your Man (A Portrait of Leonard Cohen)” reúne retratos en video de 19 hombres mayores de 65 años interpretando y tarareando canciones de Cohen.

El trabajo en capas en “A Crack in Everything” tiene mucho que ofrecer sobre Cohen, pero tiene aún más qué decir sobre cómo respondemos a la música, la traemos a nuestras vidas y la usamos como un bálsamo y un agente para la transformación.

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