La Luna y sus constantes erupciones volcánicas

11 de julio del 2019

El equipo de De Kleer dio a conocer su registro completo de cinco años de actividad volcánica.

La Luna y sus constantes erupciones volcánicas

En cientos de noches despejadas en los últimos cinco años, telescopios gigantes en Hawai han escudriñado a través del espacio a volcanes activos en un candente paisaje infernal de una Luna que orbita alrededor de Júpiter. Se llama Ío.

“Simplemente ves tantos volcanes”, dijo Katherine de Kleer, científica planetaria en el Instituto Tecnológico de California, quien ha encabezado el esfuerzo.

El equipo de De Kleer dio a conocer su registro completo de cinco años de actividad volcánica en Ío en la revista The Astronomical Journal. Los datos muestran una superficie cacariza bullendo con erupciones. Algunos puntos activos resplandecen continuamente, mientras que otras áreas estallan y luego se vuelven a apagar.

Hace 40 años, las sondas del Voyager detectaron por primera vez los volcanes en Ío, un cuerpo que los científicos anticipaban que lucería muerto y lleno de cráteres. En vez de ello, resultó estar cubierto con puntos activos exudando lava.

La sonda Galileo echó otro vistazo de cerca a partir de los 90, y la misión Juno, actualmente en Júpiter, alcanzó a observar una columna de humo emanando de la superficie de Ío en diciembre.

Sin embargo, estas visitas breves no dejaron que los científicos estudiaran si el ritmo de erupciones de Ío sigue patrones subyacentes.

Se cree que los volcanes de Ío están alimentados por calentamiento de marea, un proceso de vaivén a través del que las fuerzas gravitacionales tratan la parte interna de Ío como una pelota de estrés al tiempo que la luna da la vuelta a Júpiter.

Ese mismo proceso podría ser la fuente principal de energía que impulsa la actividad geológica en muchas lunas y planetas pequeños por toda la galaxia.

También se cree que las erupciones lanzan material al espacio, enviando plasma a través de todo el sistema joviano, donde se arremolina a lo largo de líneas de campo magnético.

Un patrón ha surgido. El hemisferio trasero de la luna -si piensa en Ío como un auto que avanza en círculo alrededor de Júpiter, es el parabrisas trasero- parece tener muchas más erupciones temporales y brillantes que el otro lado.

Eso podría ser el resultado de que la corteza de Ío difiere de un hemisferio a otro, o porque una sola erupción grande en el hemisferio trasero ha provocado estallidos subsecuentes.

Otro patrón interesante proviene de Loki Patera, el volcán más potente de Ío y una ventana abierta al interior de la luna.

Se ilumina y apaga cada 460 ó 480 días, señalaron De Kleer y sus colegas. Si Loki Patera sigue subiendo y bajando de intensidad en los siguientes años como se predice, ese lapso de tiempo podría igualar otras variaciones cíclicas en la manera en que Ío orbita Júpiter, brindando un vínculo indicativo entre las mareas cambiantes ejercidas por Júpiter y los ciclos en los volcanes en la superficie.

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