Los aviones son una escalera social de aluminio y tapicería

Los aviones son una escalera social de aluminio y tapicería

11 de junio del 2019

Volar se ha convertido en un mundo de ricos y pobres, que comienza con la compra de un boleto y continúa con la clasificación de los pasajeros por estatus para abordar. Una vez en el avión, los pasajeros pueden ver dónde encajan en la jerarquía. Los asientos se achican y el espacio para las piernas se encoge con cada fila que pasa.

Ahora, algunos investigadores argumentan que las presiones del volar, y afirman que la desigualdad de ingresos figura entre ellas, contribuye a un aumento de las conductas revoltosas en los aviones.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo, un grupo comercial industrial, encontró que hubo un incidente alborotador por cada mil 53 vuelos en el 2017.

“Los aviones son la encarnación física de una jerarquía de estatus”, dijo Keith Payne, profesor de psicología en la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill. “Son una escalera social hecha de aluminio y tapicería”.

La desigualdad promueve la mala conducta

Un estudio publicado en el 2016 encontró que la diversidad de clases en una aeronave aumentaba la probabilidad de mala conducta.

La presencia de una cabina de primera clase, además de una cabina de clase turista, fue asociada con una mayor frecuencia de incidentes de violencia aérea.

La asociación de transporte aéreo dijo que la mayoría de los alborotos caían en varias categorías, siendo las más comunes el ignorar las reglas de seguridad, consumir alcohol en exceso antes del vuelo y fumar. La asociación también tuvo informes de incidentes más severos, incluyendo agresión física y daños al equipo.

Organizaciones británicas y de la Unión Europea están iniciando programas para minimizar los alborotos. El verano pasado, 14 aeropuertos introdujeron One Too Many, un esfuerzo para frenar el consumo excesivo de alcohol.

Esta primavera, la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea y la asociación de transporte aéreo iniciaron una campaña en las redes sociales,

#NotOnMyFlight  busca llamar la atención al comportamiento revoltoso.

Pasajeros alborotadores

Uno de los incidentes más extremos ocurrió en un vuelo de Ryanair de Dublín a Malta a finales de abril. Pasajeros ebrios bailaron sobre los asientos y agredieron a la tripulación. Cuando el avión aterrizó, la policía bajó y detuvo a algunos de los pasajeros.

Se está llevando a cabo un esfuerzo internacional para adoptar regulaciones más amplias para manejar a los pasajeros alborotadores, llamado el Protocolo de Montreal 2014.

Actualmente, un delito se juzga de acuerdo con la ley del país de registro de la aeronave. Bajo la nueva regulación, la jurisdicción sobre los pasajeros alborotadores se ampliaría para incluir el país destino del avión.

El tratado requiere 22 países para su ratificación. Hasta ahora, 19 lo han ratificado, y no hay un calendario para que el tratado internacional entre en vigor.

Payne señaló que los espacios pequeños aumentan el riesgo de agresión.

Pero “las aerolíneas siguen amontonando gente en el mismo espacio y le siguen añadiendo jerarquías”, dijo.

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