Los ricos también lloran

4 de noviembre del 2019

Los muy ricos, escribió F. Scott Fitzgerald en un cuento de 1929, “son diferentes a ti y a mí”.

Los ricos también lloran

Los muy ricos, escribió F. Scott Fitzgerald en un cuento de 1929, “son diferentes a ti y a mi”. Contemos las maneras.
Un estudio reciente encontró que algunas personas con antecedentes de riqueza sienten que están calificados para tareas en las que tienen poca experiencia, reportó The New York Times.

Los investigadores dicen que la “confianza en exceso” provoca que estas personas tengan un sentido inflado de sus habilidades, aún cuando exámenes muestran que son promedio. Y los extraños con frecuencia confunden la confianza en exceso con la capacidad.

Rebecca Carey, que estudia clases sociales en la Universidad Northwestern, en Illinois, dijo que podría ser más arriesgado tener un exceso de confianza si tienes menos recursos. “El costo de equivocarse es más alto”, dijo a The Times.

Jessica A. Kennedy, profesora en la Universidad Vanderbilt, en Tennessee, dijo que ella encontró que si la realidad queda expuesta, con frecuencia se desvanece la percepción de que las personas con exceso de confianza en sí mismas son capaces. “Quizás también necesitamos castigar más el comportamiento derivado de un exceso de confianza”.

Sin embargo, la vida de los ricos es bastante difícil sin que su capacidad sea puesta en tela de duda. Basta con sólo preguntarles.

Los hijos de los acomodados enfrentan pruebas difíciles para ser admitidos a las mejores escuelas, empezando en el jardín de niños y continuando hasta la universidad. Con todas las actividades extracurriculares, el estrés puede llevar a los chicos al borde del suicidio o de un colapso nervioso. Sus madres y padres con mucha educación y grandes ambiciones trabajan largas horas: ricos en dinero, pero pobres en tiempo.

“Los lloriqueos de los ricos están aumentando en volumen”, dijo Richard V. Reeves, un experto británico, en The Times.

Cansados de ser retratados como villanos, algunos de los exitosos se han declarado víctimas. “Los ricos tienen mucho tiempo de usar la idea de la meritocracia para autojustificarse”, escribió Reeves. “Hoy se convierte en lo que alimenta la lástima por sí mismos”.

Los problemas de los ricos son autoinflingidos, dijo. Lo bueno nunca es lo suficientemente bueno, particularmente en lo que respecta a sus hijos. Su consejo es el siguiente: “si estás gastando miles de dólares y miles de horas cultivando a tus hijos para lograr su ingreso a las instituciones más selectas, deja de hacerlo. Tus hijos estarán perfectamente bien asistiendo a una buena universidad pública”.

Y, “si eres un profesionista trabajando hasta el agotamiento para poder tener un gran salario, deja de hacerlo. Nadie te está obligando a trabajar jornadas tan largas”.

Quizás los millennials debieran tomar este consejo. Nacidos en un mundo de dispositivos y facilidades antes inimaginables, parecen tener poco tiempo para disfrutar la vida.

La conveniencia es un sello de la vida moderna: muebles rentados, servicios de preparación de comidas y más. Pero maximizar cada segundo puede ser agotador, dice el escritor Rainesford Stauffer.

“Quisiera que la gente supiera que mi generación quiere más que optimizar nuestras vidas, o sentirnos a la moda debido a la rapidez con la que nos estamos moviendo”, escribió en The Times. “Quisiera que el aminorar el paso no se sintiera como un lujo”.

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