La estrella de televisión que lucha contra el bullying

16 de octubre del 2019

Su historia profundamente emotiva llamó la atención de cientos de niños.

La estrella de televisión que lucha contra el bullying

No fue su fama como héroe de acción en la televisión lo que permitió que Carsten Stahl generara un silencio embelesado en un gimnasio lleno de parlanchines niños de primaria. Fue su historia profundamente emotiva.

Stahl comenzó persuadiendo a los estudiantes para que dijeran en voz alta las cosas que se dicen unos a otros en el patio de recreo. Ante cada insulto y grosería, los niños de cuarto, quinto y sexto año estallaban en risas.

Entonces, el padre de dos hijos y ex líder de una pandilla callejera, de 46 años, les contó a los estudiantes sobre un niño de 10 años que, durante meses, sufrió insultos que se convirtieron en amenazas y luego en golpizas que culminaron con un grupo de bullies que orinó encima de él mientras estaba tendido en el fondo de un pozo de 3 metros, atragantándose con su propia sangre, y lo único que quería era morir.

Mientras hablaba, un niño se tapó el rostro con las manos y una niña reprimió los sollozos. Entonces, Stahl, quien ha contado esta historia a unos 50 mil estudiantes por todo Alemania, pronunció el punto culminante. “¡Ese niño de 10 años era yo!”, gritó.

“No escucho a nadie riendo ahora”, dijo Stahl a los alumnos de la Escuela Primaria Elbtal en Bad Wilsnack, 145 kilómetros al noroeste de Berlín. “El bullying no es chistoso. El bullying mata gente”.

Uno de cada tres niños alemanes experimenta bullying, ya sea verbal, físico o al ser blanco de exclusión social, de acuerdo con la Fundación Bertelsmann.

Stahl se dio cuenta del alcance del problema el segundo día de escuela de su hijo, cuando el niño regresó a casa con el labio y la nariz ensangrentados e insultó a su hermana menor con palabras que nunca había usado antes.

Stahl protagonizaba una serie de televisión en horario estelar, “Detective Privado en Acción”, lo que lo convertía en un héroe reconocible. Decidió usar su éxito para profundizar su papel al presionar a favor de más explicaciones detalladas sobre cómo evitar que los jóvenes se vuelvan hacia el crimen, en lugar de simplemente capturar delincuentes. “Pero en ese entonces, yo no pensaba en el bullying”, dijo. “Lo había reprimido, como todo el mundo lo hace”.

Stahl pasó 18 años en una pandilla en las calles de Berlín. Regordete y rubio en su infancia, sufrió la humillación de ser víctima de bullying. Fue también ahí que se convirtió en bully, al tiempo que crecía en tamaño y adquiría fuerza en la cancha de futbol y el cuadrilátero de boxeo.

La comprensión de que podía derrotar a cualquiera con sus puños le ganó primero temor y luego respeto. Como líder de una pandilla, ganó más dinero del que podía gastar en relojes Rolex de oro y autos Porsche.

“Pero entonces cometí un error”, dijo. “Me enamoré”. Su novia tenía cuatro meses de embarazo cuando miembros de una pandilla rival la atacaron. Ella sobrevivió, pero su hijo nonato y su noviazgo no.

A los 24 años, Stahl recurrió a las drogas y regresó a la vida en las calles. Eso terminó en el 2008 cuando su siguiente novia dio a luz a su hijo, contó. Decidido a protegerlos, dejó la pandilla, vendió sus autos y relojes y trabajó como guardaespaldas.

Tres años después, un amigo que lo había ayudado a conseguir un pequeño papel en un programa de televisión sugirió que probara para el papel estelar en una nueva serie de detectives.

Seis años después de haber iniciado su campaña en cientos de escuelas, Stahl ha escrito un libro y producido videos en YouTube que han sido visto más de 600 mil veces.

Sabine Zander, directora de la Primaria Elbtal, aceptó un póster con las firmas de los 149 alumnos de su escuela alrededor de la promesa de tratarse unos a otros con respeto y tolerancia.

Planea colgarlo a la entrada de la escuela, para que los niños tengan un recordatorio de lo que aprendieron con Stahl. Señala que no se hace ilusiones de que una sola sesión pueda detener un problema que, dijo, ha empeorado con el paso de los años. “No sucederá de un día para otro, pero tener a alguien así ayuda”, dijo Zander.

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