Macedonia del Norte forja su identidad en una iglesia

26 de julio del 2019

La iglesia en Kurbinovo ya ha atraído ayuda y atención de eruditos, arquitectos y diplomáticos europeos.

Macedonia del Norte forja su identidad en una iglesia

Engarzada en una ladera que se eleva sobre el Lago Prespa, en la intersección de Albania, Grecia y Macedonia del Norte, la Iglesia de San Jorge ha guardado el secreto de sus orígenes durante más de 800 años.

No se sabe prácticamente nada sobre quién ordenó la construcción de la diminuta iglesia en un sitio tan aislado. Igual de misteriosos son los artistas que pintaron su impresionante conjunto de frescos, con sus elegantes figuras alargadas ataviadas con túnicas fluidas y considerados por los historiadores de arte como representando el pináculo artístico del periodo bizantino medio.

La iglesia y sus frescos ocupan un lugar especial en la extraordinaria colección de iglesias bizantinas en Macedonia del Norte que, después de 26 años de independencia, aún batalla para encontrar su lugar en Europa.

Hoy en día, tras años de demoras, conservacionistas y autoridades locales realizan un nuevo esfuerzo para restaurar la joya bizantina, que se ha visto dañada a través de los siglos por incendios, tormentas, dos terremotos el siglo pasado y una renovación defectuosa en los 80.

Esperan explotar los lazos culturales que anclan la identidad europea del País en un momento en que Macedonia del Norte está tomando medidas para calificar para ser miembro de la Unión Europea.

La iglesia en Kurbinovo ya ha atraído ayuda y atención de eruditos, arquitectos y diplomáticos europeos. No obstante, por ahora, cubierta de andamios por dentro y por fuera, sigue siendo un símbolo de las rivalidades históricas que han asediado a Macedonia del Norte.

Fue aquí, en las playas del Lago Prespa, que se firmó un acuerdo parteaguas con Grecia en junio del 2018 que llegaba a una solución para el nombre de la ex república yugoslava.

Al renombrarse como Macedonia del Norte, el país de alrededor de 2 millones de habitantes puso fin a una disputa que había obstaculizado su campaña para buscar membresía en la Unión Europea y la OTAN.

La restauración de la iglesia se ha retrasado, pero los conservacionistas y autoridades locales están haciendo un nuevo esfuerzo, con la esperanza de capitalizar sus relaciones más cálidas con Europa.
Aun así, la Unión Europea anunció hace poco que aplazaría el inicio de las pláticas de adhesión para Macedonia, poniendo a prueba la paciencia local.

“Gracias a la presión y la promesa de Europa, hemos hecho todo para satisfacer sus criterios”, dijo Bojan Jovanovski, un periodista radicado en Skopje, la Capital. “Europa es el único tema unificador en torno al cual hay consenso en el País. Si fracasa, Macedonia pierde una idea preciada”.

La promesa de Europa es una parte importante de la historia reciente de la Iglesia de San Jorge, a la que Zivko Gosharevski, Alcalde de la cercana ciudad de Resen, llama “una de las perlas de la región de Prespa”.

Gosharevski espera atraer atención europea a la región y sus atractivos culturales. “Queremos beneficiarnos del acuerdo y poner a Prespa en el mapa”, dijo.

El interés europeo en la iglesia ha recibido ayuda de los esfuerzos de Pance Velkov, fundador de la Makedonida Foundation, que promueve el patrimonio cultural macedonio.

Ha habido exposiciones sobre los frescos de la iglesia en Munich, así como en Skopje y Bitola, un centro regional.

Aun así, dijo Velkov, en un clima de tensión política, “el patrimonio cultural no es sexy”.

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