Madres en Japón no regresan al trabajo por falta de guarderías

20 de junio del 2019

Japón batalla para ofrecer suficiente cupo en guarderías para que las madres regresen al trabajo.

Madres en Japón no regresan al trabajo por falta de guarderías

Desde que era niña, todo lo que Erica Takato quería hacer era trabajar con niños pequeños.

Obtuvo un título en educación temprana e inició su carrera en una profesión de máxima importancia para Japón: maestra de preescolar. Hasta que se embarazó y fue presionada para dejar su empleo.

Algunas semanas después de que inició su periodo escolar, solicitó incapacidad para guardar reposo absoluto como lo ordenó su doctor. Pero dijo que su jefe cuestionó su estado y le dijo que, por lo general, las mujeres en el jardín de niños renunciaban una vez que se convertían en madres.

Takato quedó impactada. Pero al sentir que era acosada por su jefe y que otras maestras le hacían bullying, renunció. “Me sentí tan desalentada y perdí la esperanza de poder trabajar”, dijo.

El Gobierno está ávido por llevar más mujeres a la fuerza laboral en un esfuerzo por inyectar vida a la economía y ocupar empleos que quedan vacantes al tiempo que la población se reduce. Y las mujeres responden. Pero incluso con las cifras de nacimientos más bajas en más de 100 años,

Japón batalla para ofrecer suficiente cupo en guarderías para que las madres regresen al trabajo.

Al menos 20 mil bebés y niños pequeños están en listas de espera para guarderías que reciben subsidios públicos y el Gobierno dice que necesita crear cientos de miles de lugares adicionales.

Sin embargo, los funcionarios sindicales y exmaestras dicen que más allá de las largas jornadas laborales y el bajo sueldo, las empleadas de guardería a menudo son presionada u obligadas a dejar la profesión por tener sus propios bebés.

De acuerdo con el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, las quejas contra los patrones por bajar de puesto o decir a mujeres que renuncien porque se casaron, embarazaron o dieron a luz han crecido en más de 20 por ciento en la última década.

Con sus severas jornadas y expectativas de trabajar hasta bien entrada la noche, la cultura laboral de Japón puede ser particularmente inhóspita para las madres.

En Tokio, muchas madres comienzan a buscar guardería antes de que nazcan sus bebés.

Durante generaciones, existía la expectativa de que las mujeres japonesas renunciaran a sus empleos tras casarse o tener hijos. De acuerdo con un estudio realizado por la Institución Brookings, el 72 por ciento de las mujeres casadas de entre 25 y 54 años trabajaban en Japón en el 2017, en comparación con el 58 por ciento en el 2000.

El Primer Ministro Shinzo Abe, quien asumió su puesto en el 2012, prometió ayudar a que las madres vuelvan al trabajo al reducir el tiempo de espera para el ingreso a guarderías. Desde el 2013, los municipios han añadido 535 mil 500 lugares en guarderías con subsidios públicos y el Gobierno de Abe recientemente hizo que la mayoría de las escuelas a nivel preescolar fueran gratuitas para niños de 3 a 5 años.

El Gobierno quiere aumentar al 80 por ciento la proporción de mujeres que trabajan. Para que eso sea posible, dice que debe crear 320 mil lugares adicionales en guarderías que reciben subsidios públicos para principios del 2021, lo que exige 77 mil maestros más.

En la prisa por crear más cupo, algunos gobiernos locales han reducido sus estándares. Varios niños han muerto en guarderías privadas. Luego están las arraigadas opiniones culturales sobre la maternidad, que se han rezagado frente a las realidades del lugar de trabajo.

Después de que un comentario en un blog se hizo viral hace tres años con la súplica de una madre anónima (”no pude conseguir guardería, ¡¡¡¡muere Japón!!!”) el Alcalde de un distrito de Tokio se burló públicamente al decir que “es la responsabilidad de los padres” cuidar de sus hijos.

Takato, la maestra de guardería que renunció a su empleo, dijo que podría contemplar volver a dar clases. Pero no veía cómo podría trabajar ahora, sobre todo porque su esposo trabajaba jornadas tan largas.

“Aun cuando estamos calificadas como maestras, y en la escuela escuchamos que tu empleo será seguro, es casi como un mito”, dijo. “En realidad, como madre, es verdaderamente imposible”.

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